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Santa Cruz presume de su Templo Masónico en el Día del Patrimonio

El Ayuntamiento organiza visitas guiadas al histórico edificio inaugurado en 1904, único de sus características en España, y que el alcalde Bermúdez llama “el secreto mejor guardado de Santa Cruz”
Imagen de un momento de la visita al Templo Masónico, ayer. Fran Pallero

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife celebró ayer el Día Internacional del Patrimonio Mundial. Y lo hizo con visitas guiadas al Museo de Bellas Artes y al Templo Masónico. Una cita en la que, además de conocer las pinturas que el primer edificio reúne en su interior, se proyectó un vídeo sobre el Templo y se visitó por fuera para respetar su proceso actual de restauración.
Este edificio se inauguró en 1904, aunque en su construcción se tardó un total de 23 años. Entre 1900 y 1923. Fue ejecutado según los planos del arquitecto Manuel de Cámara y Cruz, pero la dirección de obra se llevó a cabo por masones, que dejaron constancia de sus valores de libertad, igualdad y fraternidad.
Una edificación, ubicada en la Calle San Lucas, que se convirtió en el taller masónico canario más importante del siglo XX por su larga trayectoria y porque contribuyó decisivamente a organizar y consolidar la Masonería en las Islas, pero también a divulgar la cultura y las ideas de progreso en la sociedad tinerfeña y canaria de la época.
Es el único ejemplo de arquitectura masónica que existe en España que sobrevivió a la dictadura franquista y una de las muestras más importantes de la arquitectura civil española. Se trata, en palabras del alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, de “uno de los secretos mejor guardados de la capital”. Motivo por el que, desde el Consistorio, se han propuesto cuidar este espacio tan relevante para la ciudad, que a juicio de la concejala de Cultura y Patrimonio Histórico, Gladis de León, es “una joya de Santa Cruz que había que conservar y rehabilitar. Un espacio que estará abierto a la ciudadanía y que genera mucho interés”.
La rehabilitación de este edificio, que fue adquirido por el Ayuntamiento en 2001 y declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en 2007, cuenta con un presupuesto de 3,2 millones de euros, y tiene previsto estar acabada en 2023, año en el que, además, se cumplirá el primer centenario de la finalización de su construcción.
En las visitas estuvo presente Mari Nieves Febles, arquitecta y restauradora del templo, que aseguró “estar ante un encargo apasionante, porque no todos los días se tiene la oportunidad de trabajar en un edificio con tanto contenido simbólico, que sobrevivió de puro milagro, ya que se cree que en los estamentos militares de la época de Franco había gente con un carácter más liberal que entendía que el edificio no podía desaparecer”.
Por su parte, la historiadora María Benedicto señaló que “es un edificio mágico, con un contenido simbólico y una historia muy importante, levantado con un gran esfuerzo por parte de los hermanos masones. Un hito de la arquitectura masónica, no solo en España, sino a nivel Europeo y mundial. Son muy pocos los que quedan”.

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