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La divertida afición de la tinerfeña Isabel: colecciona más de 300 muñecos ‘Funko’

Muestra orgullosa sus figuras de Disney, Harry Potter y Juego de Tronos en las redes, donde se ha popularizado con vídeos humorísticos o en los que canta
Isabel Cruz, tinerfeña de 27 años, colecciona muñecos Funko porque así guarda recuerdos de su infancia y también expresa con ellos toda su creatividad en las redes / Foto: Sergio Méndez

De Harry Potter, de Disney, de Juego de Tronos o de Naruto. La tinerfeña Isabel Cruz colecciona hasta 320 muñecos Funko, unas figuras con cabezas grandes y cuerpos pequeños que caricaturizan a populares personajes que aparecen en libros, series, películas o incluso a personas conocidas en la vida real. La joven, que tiene 27 años, es periodista, cantante y coleccionista, tres pasiones que la hacen despuntar en las redes sociales TikTok, Instagram y YouTube bajo el nombre Con F de Funko.

Fue en 2017 cuando Isabel inició su colección a raíz de que un conocido le regalara un Funko de Harry Potter, una saga a la que es muy aficionada. A partir de ahí, comenzó a investigar sobre estas figuras y cayó “presa de la locura”. Primero compartía en su perfil personal de Instagram las imágenes y vídeos que hacía junto a los muñecos, hasta que se dio cuenta de que su colección podía interesar a otras personas y decidió crear cuentas específicas donde compartir su afición a la enorme comunidad que existe en torno a los Funko.

“De repente ves que hay un mundo inmenso de personas que le sacan fotos a sus figuras y que también tratan de recrear un poco lo que es el escenario de esa película o serie a la que pertenece el personaje. No es simplemente hacerle fotos a una estantería, sino crear montajes y ese tipo de cosas”, explica la joven sobre un pasatiempo que va más allá de coleccionar muñecos.

Además, Isabel quiso “dar una vuelta” a todo lo que supone “recrear” el mundo de los personajes y fue mucho más allá: mezcló sus conocimientos sobre edición de vídeos, comunicación y canto para crear divertidas escenas en las que se graba interpretando un papel junto a sus Funkos. En uno de estos vídeos incluso plasmó cómo serían estos muñecos de existir una versión alusiva a los trajes típicos de Canarias, una invención que acompañó cantando el Himno de Canarias.

Aunque comenzó coleccionando solo Funkos del universo creado por J. K. Rowling, en la actualidad tiene una colección formada por 320 figuras y valorada en unos 7.000 euros. Estos muñecos hacen alusión a distintas películas, series, libros o artistas: “Empiezas con una pequeña colección, pero luego le vas poniendo ojitos a otras que te gustan, como me ha pasado a mí con Disney y algunos animes”, cuenta Isabel, quien asegura que de esta forma recuerda “momentos de su vida” y que, sobre todo, le genera “nostalgia” coleccionar porque muchas de estas figuras pertenecen a personajes que le gustaban en su infancia.

El Funko que más ilusión le hace tener es el de Harry Potter entrando en el andén nueve y tres cuartos, una figura que estuvo buscando durante meses pero cuyo precio no bajaba de los 80 o 90 euros. Cada uno de estos muñecos suele costar unos 15 euros de salida pero pueden alcanzar los miles de euros. Así que cuando pusieron su Funko deseado a un “precio normal”, lo compró corriendo: “El día que llegó la caja a casa y la abrí me dio una emoción tan grande que me eché a llorar”.

Otro factor que puede encarecer el precio de una de estas figuras es que esté firmado por alguien relacionado al personaje que representa o que se haya vendido en una de las cuatro convenciones anuales que se celebran y en las que se venden Funkos exclusivos o de ediciones muy limitadas. En Estados Unidos, el fenómeno en torno a estas figuras es comparable al que existe con los coches antiguos o de alta gama por el precio que llegan a alcanzar las colecciones.

Isabel considera que esta ‘fiebre’ por los Funko es muy positiva para quienes siempre han sido tachados de “frikis”: “A mí, por ejemplo, siempre me había gustado Harry Potter, pero cuando era chiquitita eso te hacía ver como la rara. Sin embargo, ahora la gente explota sus gustos, lo expone en redes sociales y todo está más normalizado”.

Sobre cómo se han tomado sus conocidos su afición, apunta que “hay variedad de opiniones”. Algunos amigos tienen sus propias colecciones, otros no lo entienden y le han llegado a decir que con lo que se ha gastado se podría “haber pagado la entrada de una casa o un coche”. Sin embargo, se queda con que sus padres se han ido “enganchando” al mundo Funko y ya incluso han creado sus pequeñas colecciones en casa.

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