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Ya es oficial: en los restaurantes o bares ya no encontrarás envases monodosis de mayonesa, mermeladas y leche condensada

Los establecimientos hosteleros de toda España afrontan una transformación radical en su servicio diario debido a las nuevas directrices comunitarias de sostenibilidad

La estampa habitual de entrar a una cafetería en Canarias y recibir junto al café un sobre de azúcar, una tarrina de mantequilla o una pequeña cápsula de tomate triturado está a punto de pasar a la historia. Los establecimientos hosteleros de toda España afrontan una transformación radical en su servicio diario debido a las nuevas directrices comunitarias de sostenibilidad. El fin de las monodosis es inminente y obligará a modificar hábitos arraigados desde hace décadas tanto en los clientes como en el personal de sala.

La cuenta atrás ya ha comenzado para el sector de la restauración. A partir del próximo 12 de agosto, los negocios de restauración deberán aplicar de forma estricta el Reglamento 2025/40 del Parlamento Europeo y del Consejo. Esta ley, ratificada a finales de 2024, persigue una reducción drástica del volumen de residuos plásticos y prohíbe de manera tajante el uso de formatos individuales plásticos para productos de consumo inmediato dentro del local.

¿Qué productos desaparecen con el fin de las monodosis?

La aplicación de esta normativa de la Unión Europea afecta de manera directa a los elementos más comunes de la cubertería y el servicio de mesa. Entre los artículos que tienen los días contados en su formato de plástico de un solo uso se encuentran los clásicos sobres de kétchup, mayonesa y mostaza, las tarrinas de leche condensada o evaporada para el café, y los envases individuales de mantequilla, miel o mermelada. Incluso los tradicionales sobres de azúcar, sal, pimienta y otras especias quedarán totalmente prohibidos si su envoltorio contiene elementos plásticos no biodegradables.

A cambio de esta restricción, la administración de Bruselas fomenta la transición hacia metodologías de dispensación mucho más sostenibles. Las empresas del sector hostelero en el Archipiélago deberán implantar de forma progresiva dispensadores comunitarios a granel, aceiteras y vinagreras tradicionales con sistemas específicos, o envases compuestos íntegramente por papel reciclable. Asimismo, la normativa permite un periodo de carencia hasta el año 2030 para la utilización de formatos compostables que cuenten con certificación oficial.

El impacto real del plástico en la gestión de residuos urbanos

Los informes estadísticos aportados por la oficina europea Eurostat justifican la urgencia de estas medidas medioambientales. En la actualidad, el 40 % de los componentes plásticos y la mitad del papel que se consume en territorio de la Unión Europea se destinan de forma exclusiva a labores de embalaje y empaquetado. Estos elementos constituyen el 36 % de la totalidad de los residuos sólidos urbanos detectados en los municipios, situando a la hostelería en el punto de mira debido al enorme volumen de desecho diario que genera su actividad comercial.

La patronal Hostelería de España ya ha activado diversas herramientas de asesoramiento técnico para facilitar la adaptación de los pequeños empresarios. Una de las mayores dudas del sector radica en mantener los estándares de seguridad alimentaria. El retorno de los recipientes compartidos obliga a los negocios a extremar las precauciones, implantando protocolos diarios muy estrictos para la higienización, manipulación y conservación de los aderezos colectivos.

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