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La Navidad más dura sucedió en Tenerife: cenas de seis y toque de queda

El año pasado por estas fechas la tendencia alcista de contagios de COVID-19, la presión hospitalaria y los decesos, entre otros indicadores epidemiológicos, ponían en jaque a las familias tinerfeñas
Iluminación navideña en calles y plazas del centro de Santa Cruz. / SERGIO MÉNDEZ

El año pasado por estas fechas la tendencia alcista de contagios de COVID-19, la presión hospitalaria y los decesos, entre otros indicadores epidemiológicos, ponían en jaque a las familias tinerfeñas ante la cercanía de las fiestas de Navidad. En este 2021, pese a que los nuevos positivos continúan aumentando en el Archipiélago, la intensa campaña de vacunación llevada a cabo en el país ha dado sus frutos. Sin embargo, es la nueva variante más contagiosa, denominada ómicron, la que preocupa desde hace unos días a las autoridades del Archipiélago.

Durante la mañana de este jueves, está previsto que se reúna el Consejo de Gobierno de Canarias para determinar posibles nuevas medidas con el propósito de contener la pandemia dependiendo de la incidencia por islas. Además, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias determinará estos días si aprueba la aplicación del certificado COVID en zonas de interior, como bares, restaurantes o locales de ocio.

Una incertidumbre que aumenta si los isleños, concretamente los residentes en Tenerife, hacen memoria y evocan la Navidad más dura que se recuerda hasta la fecha. El Ejecutivo regional aprobó por aquel entonces una serie de restricciones de obligado cumplimiento durante los eventos navideños.

Grupos de personas limitados a los núcleos de convivencia, excepto los días de celebración tradicional, cuyo máximo era de seis personas; restricción de la circulación en horario nocturno entre las 22.00 y las 6.00 horas, excepto en Nochebuena y Nochevieja; cierre de los espacios interiores donde no se pueda garantizar el uso de la mascarilla de forma permanente, o en los que se desarrollen actividades de riesgo; reducción de aforos en todos los espacios, dependiendo del riesgo; o la cancelación de los eventos multitudinarios, fueron algunas de las medidas implantadas durante la Navidad de 2020 en la isla de Tenerife.

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