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Alertan de un nuevo modo de estafa en Tenerife con falsos inspectores sanitarios

Los timadores piden 75 euros por una revisión de cinco minutos; los funcionarios llevan una acreditación del SCS y nunca cobran
Un falso inspector captado por una cámara de seguridad en un local de Los Cristianos. El Digital del Sur

Inspectores de Sanidad alertan sobre una nueva modalidad de estafa detectada en algunos establecimientos del sector de la alimentación en el sur de Tenerife. El procedimiento consiste en que se presenta en el local un individuo, que muestra una falsa acreditación como inspector sanitario, y tras realizar una revisión ocular del botiquín y supervisar los permisos preceptivos para su apertura y funcionamiento, trámite en el que emplea menos de cinco minutos, pide cobrar 75 euros en metálico.

En un vídeo difundido por el Digital del Sur se aprecia cómo una de las cámaras de seguridad de una tienda de alimentos y bebidas de Los Cristianos graba a un varón de mediana edad, con camiseta y chaqueta negra, mientras realiza la supuesta inspección, tras la cual entrega a la dependienta el falso documento por el servicio realizado, en el que se especifica el pago de 75 euros por la “inspección sanitaria”. Acto seguido, abandona el local.

Desde el Servicio de Inspección de la Consejería de Sanidad se recuerda que los funcionarios llevan siempre una acreditación del Servicio Canario de la Salud con la que están obligados a identificarse cada vez que acceden a un establecimiento. Pero, además, aclaran que en ningún caso cobran en los lugares que inspeccionan. “Nunca se paga nada, ni en efectivo ni electrónicamente; somos inspectores, no recaudadores”, manifestó ayer a este periódico un profesional del sector, que subrayó que las tasas se abonan a través de la sede electrónica del Gobierno de Canarias.

“Son tasas administrativas y eso se formaliza todo cuando se hace la solicitud de inscripción de la empresa”, explicó el inspector. Además, subrayó que no se entrega un papel de color blanco, como se aprecia en el vídeo, ya que el acta se emite por triplicado y el documento que se le deja al inspeccionado es de color amarillo. Desde el sector se insiste en que, en pleno proceso hacia la inspección electrónica, no se solicitan datos en ningún establecimiento, “solo el de la persona que va a firmar el acta, porque el resto de la información de la empresa ya la tenemos en la base de datos”.

Por último, aclaran que las inspecciones duran “bastante más” de cinco minutos: “En ese tiempo difícilmente se ven las condiciones higiénicas de los establecimientos que visitamos”.

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