Una familia formada por una pareja y cuatro hijos menores de edad -el mayor, de siete años- llegó ayer al puerto de Los Cristianos sin recursos, sin alojamiento y sin más instrucciones por parte del Ayuntamiento de Valverde que “acudir a la embajada italiana”, según aseguraron a este periódico. Llegaron desde el puerto de La Estaca. Su única perspectiva al desembarcar, afirman, era dormir en los bancos de la estación de guaguas. Los Servicios Sociales de Arona consiguieron, a contrarreloj, una solución habitacional provisional por dos días. Trabajan para intentar encontrar una alternativa más estable.
La familia, de nacionalidad italo-cubana, se encontraba en situación irregular residiendo desde hace varios meses en El Hierro. Según explican, sin vivienda definitiva, estaban alojados en casa de una persona dependiente de la cual la mujer asumía los cuidados. Cruz Roja, el Ayuntamiento de Valverde y el Cabildo de El Hierro han colaborado con ellos aportando diversas ayudas de alimentos y económicas.
Fue entonces cuando, según relata la familia, desde el área de Servicios Sociales de Valverde se les comunicó que debían abandonar la vivienda. Ante la imposibilidad de ofrecerles una alternativa en la Isla, “se les sufragaron unos billetes de ferry con destino a Los Cristianos para acudir al consulado italiano para regularizar su situación”, según la versión que ha aportado el consistorio herreño. El padre había pedido dos días para organizarse, pero no se los concedieron. “Con una mano delante y otra detrás”, relata. La familia cedió y, según cuenta, no recibieron documentación ni orientación. “Presentamos los pasaportes y accedimos al barco y firmamos un documento para recibir una ayuda monetaria”, relata el padre.
Al desembarcar en Los Cristianos, no tenían adónde ir. “Nos botaron como perros. Nos dijeron que buscásemos la embajada y luego la oficina de Servicios Sociales. ¿Dónde están los derechos de mis hijos?”.
Por su parte, la concejala de Servicios Sociales de Arona, Ruth Martín, aseguró a este periódico que la coordinadora de su área “recibió a las cinco de la tarde una llamada de una trabajadora social de Valverde” trasladándole la situación. La respuesta del Consistorio aronero fue que la coyuntura habitacional en el municipio “es igualmente delicada”. La réplica desde El Hierro no dejó margen: “Ya estaban en el barco”.
Martín hizo mención a la obligación de garantizar el bienestar superior del menor. “No puedes dejar a cuatro menores en la calle. No hay ninguna situación que lo justifique actuar así”, afirmó. La edil subrayó la gravedad de la forma en que se gestionó el traslado, ya que al ser “muy pequeños, no se les puedes dejar a su suerte en medio de un puerto”. Ahondó en que “cada caso requiere una gestión distinta”, pero desde el consistorio herreño, aseguran, “simplemente comunicaron un trasbordo”. No ocultó su estupor: “Nunca había visto algo así”.
Asimismo, el consejero de Derechos Sociales del Cabildo de El Hierro, Amado Carballo, anunció, por su parte, que la institución trasladará “la correspondiente queja y reclamación al Ayuntamiento” y que el asunto se elevará a los órganos competentes.
Desde el Ayuntamiento de Valverde se ofrece una lectura radicalmente distinta. Su alcalde, Carlos Brito, rechazó ayer a este periódico cualquier irregularidad en la actuación municipal. “Les hemos ayudado en lo que hemos podido. Servicios Sociales les dijo que fuesen al consulado italiano a gestionar su problema y decidimos pagarles el billete”, afirmó. El regidor calificó el alojamiento en el que estaban como una “solución insostenible” y advirtió de que el ayuntamiento defenderá su posición “hasta las últimas consecuencias”. El consistorio mantiene que la familia aceptó voluntariamente la propuesta. Un relato que choca frontalmente con el de la familia.







