El tablero político del Ayuntamiento de Arona vive una fase de redefinición silenciosa. A poco más de un año del final del mandato, el PSOE y Más por Arona (MxA) -los dos grupos de la oposición situados en el espectro de la izquierda municipal- han mantenido contactos preliminares para acercar posiciones de cara a las elecciones de 2027, además de estudiar, sin que llegara a cuajar, una moción de censura sobre el tripartito formado por el Partido Popular (PP), Coalición Canaria (CC) y Vox.
Fuentes de ambos grupos consultadas por este periódico confirman que la vía de diálogo fue abierta por el Partido Socialista local y que este se circunscribió a un único encuentro informal en el que se pusieron “varias cuestiones sobre la mesa”, no solo la censura. “No se llegó a ningún puerto”, resumen ambos. Los contactos quedaron, por ahora, en suspenso.
El pleno municipal de Arona está compuesto por 25 concejales: PSOE (8), Partido Popular (5), Coalición Canaria (5), Más por Arona (4), Vox (2) y Nueva Canarias (1).
La mayoría absoluta se sitúa en 13 ediles. El tripartito de PP, CC y Vox suma 12, por lo que gobierna en minoría desde la reconfiguración del mandato el pasado enero de 2025.
Esa fragilidad numérica es la que ha alimentado, durante los últimos meses, distintos movimientos de tanteo entre los grupos de la oposición, que sumados, alcanzarían los 13 ediles necesarios para una mayoría absoluta. La aritmética, sobre el papel, encaja. La política y sus refriegas, no necesariamente.
Para entender por qué un eventual reencuentro entre el PSOE y MxA resulta tan complejo, conviene volver atrás. El partido municipalista nació de la escisión interna del propio PSOE local. El detonante fue la destitución, el 22 de junio de 2020, del entonces concejal de Urbanismo, Luis García (MxA), por parte del alcalde José Julián Mena (PSOE), que gobernaba con mayoría absoluta de 14 concejales obtenida en las elecciones de 2019, y que justificó el cese por una supuesta “pérdida de confianza” en la gestión de García.
La destitución partió en dos al grupo socialista. Siete concejales cerraron filas junto al propio alcalde, mientras otros siete se alinearon con el edil.
Del tripartito de 2023 a la actual minoría
La Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, en coordinación con las direcciones regional e insular, intervino en julio de 2020. El veredicto fue que ambos debían entregar sus actas. En noviembre, el partido formalizó sus expulsiones, una decisión que Mena terminaría frenando en los tribunales.
La fractura se consolidó en septiembre de 2022, cuando los cuatro concejales críticos que todavía ocupaban áreas de gobierno abandonaron formalmente el grupo socialista. Esa estructura crítica fue la que cristalizó en MxA como marca electoral propia para los comicios de mayo de 2023.
Tras las elecciones de mayo de 2023, MxA articuló un pacto de gobierno con el PP y CC, dejando fuera al PSOE pese a haber sido la lista más votada. La formación asumió un papel central en el nuevo Ejecutivo municipal encabezado por la alcaldesa Fátima Lemes Reverón (Partido Popular).
Censura descartada
La estabilidad del acuerdo, sin embargo, fue erosionándose con el paso de los meses. Las diferencias internas entre los socios y los movimientos que la alcaldesa denunció que se sucedían “al margen de ella” terminaron por dinamitar el pacto. El 15 de enero de 2025, Lemes destituyó a los cuatro concejales de MxA. Vox entró entonces en el Ejecutivo.
Durante dicha reunión, la idea de una censura llegó a aparecer sobre la mesa, pero en ningún momento alcanzó un estado de concreción. “Ni importancia ni credibilidad, aunque se exploró”, admiten desde uno de los grupos. La hipótesis se ha manejado en distintos momentos del mandato (incluso durante el tripartito original también hubo movimientos por parte de otras fuerzas en esa dirección), pero no terminó de prosperar.
Aún con todo, coinciden en que el calendario juega en contra. “En una sola reunión no se puede llevar a cabo una operación de ese calado”, apuntan, en referencia al desgaste institucional y mediático que una moción exige y al escaso margen que queda hasta las elecciones municipales de 2027. Las dos partes asumen que el momento para articular una alternativa de gobierno por la vía de la censura “ya ha pasado”.
Aún así, “el hecho de que no se haga no significa que estemos a favor de la gestión del actual equipo de gobierno”, matizan.
Lo que sí parece consolidarse es un cambio de tono y posiciones entre PSOE y Más por Arona. Ahora, se reconocen mutuamente como interlocutores válidos para un eventual escenario postelectoral, sin que ello implique compromiso alguno a día de hoy. “No se cierra la puerta; aunque habrá que ver quién está en el PSOE y quién en Más por Arona”, subrayan desde las partes, en una formulación que deja entrever que los liderazgos actuales no son necesariamente los que se sentarán a negociar dentro de un año largo.
Esto, en cierto modo, es una declaración de intenciones. Todo queda condicionado. Y mientras tanto, “lo ilógico sería no hablar entre todas las fuerzas políticas”, coinciden ambos lados, un salvoconducto que mantiene abiertas todas las puertas.






