la palma

Entre la esperanza y la tristeza de un regreso amargo

Mil vecinos vuelven a sus hogares, que tres meses atrás vaciaron ante la amenaza de un volcán que ha sepultado 3.000 edificaciones

“Estoy ilusionada, muy esperanzada, pero por detrás quedan muchas familias que no van a poder regresar a ningún sitio,porque han perdido sus casas”. Carmen es vecina del barrio de La Laguna desde hace décadas. Su casa está apenas a cien metros de donde se ha montado el dispositivo de seguridad que establece la nueva frontera de la zona de exclusión. Carmen sabe, pese a llevar tres meses fuera de su casa, que es afortunada aún cuando vuelve a una vivienda de ecos y vacíos, de donde huyeron muebles, fotos y bordados en las paredes en una cuenta atrás que parece pertenecer a un pasado remoto. “Lo que espero es que todos los vecinos, los que perdieron sus casas y los que no, podamos volver a vernos y estar juntos”, indica.

El marido de Carmen abre la puerta de su casa en un acto casi ceremonial y da un paso atrás para pedirle a ella que entre primero. “Está llena de humedades, hay que pintar y arreglar muchas cosas, pero, mira, podemos volver. Aún tardaremos semanas en traer los muebles, todo, pero ya queda menos”, dijo.

Nos recuerdan que hoy regresan pocos para quedarse definitivamente y que quizás esta sea la parte más amable de este nuevo paso para la recuperación, porque hay viviendas en localizaciones, como Corazoncillo, donde ya se han visto grandes grietas en las paredes, algo que temen que va a ocurrir también en los barrios costeros, y otros como Jedey y Las Manchas.

Si bien cientos de personas han regresado hoy a sus hogares, muchas otras han preferido esperar. Especialmente, las que tienen niños y que no quieren hacer una nueva mudanza, con los muebles a cuestas y pidiendo ayuda a vecinos y amigos con camionetas ante la mirada de los más pequeños. Les quedan por delante varios días de trabajo. Traslado de enseres, muebles, electrodomésticos y hasta la colocación de puertas y ventanas, que se llevaron también seguros de que la lava sumaría sus viviendas al listado impersonal de las cifras de edificaciones sepultadas.

Los operativos de seguridad, coordinados por la Guardia Civil y reforzados con agentes de la Policía Nacional, se mantienen activos las 24 horas del día para evitar que se sobrepase la zona que continúa en exclusión. Un vecino les indica su casa, apenas a 100 metros de la señal que prohíbe el paso, pero no es posible acceder. Hay que esperar y los protocolos han de cumplirse.

El teniente Luis Arrieta, junto a otros agentes, va explicando familia por familia y con detalle, en tono pausado y contestando a sus preguntas, las recomendaciones de seguridad. “Debe acceder acompañado y antes de encender la electricidad ventile la casa al menos 15 minutos”, dijo.

“Es un día importante, pero es también agridulce, porque muchos no podrán regresar”. Así lo explicó la alcaldesa de Los Llanos de Aridane, Noelia García Leal, quien detalló que la intención es “continuar trabajando para que cuanto antes puedan volver los vecinos de la zona sur”, los de Puerto Naos, El Remo y La Bombilla, los primeros en ser desalojados.

El regreso de ayer se adelantó a lo previsto inicialmente por el portavoz del Gobierno de Canarias, Julio Pérez, en la ya histórica jornada en la que comunicó el fin de la erupción. En ese momento, los expertos trasladaron al también consejero de Seguridad y Emergencias del Ejecutivo canario una fecha de referencia para el regreso: el 15 de enero. El resultado óptimo de las mediciones llevadas a cabo, sumada a la desesperación de muchos por volver y las tensiones asociadas a los recursos para el pago de alquileres o los favores de amigos y familiares, han propiciado la vuelta de los 1.000 primeros vecinos. En este regreso, que fue acordado el domingo por parte de los miembros del Plan de Prevención de Riegos Volcánico de Canarias (Pevolca) y que podría incorporar a lo largo de la semana nuevas zonas, se encuentran niños que quieren volver cuanto antes a casa, abuelas y nietos que van de la mano, gente mayor a la que se le nubla la certidumbre de la vuelta a la casa, con la evidencia de que la mitad del barrio ha desaparecido.

No serán semanas fáciles, pero ellos tienen una esperanza y si no se atreven a celebrar abiertamente el regreso es porque les parece casi indecoroso. Ellos han quedado a unos cientos de metros de donde ya no queda nada y, en el mejor de los casos, todavía se mantiene en pie un edificio común, el de la asociación de vecinos, que mantiene el abrazo de metros de colada volcánica a su espalda.

“Ese edificio no creo que se pueda recuperar, porque el calor que ha soportado tantos días debe haber dañado la estructura”. Es parte de la conversación de unos vecinos en la cafetería que recibe al agricultor de la zona con fotos del desaparecido Todoque, con una imagen de la fachada de la tienda antigua, la que ya no existe.

Los ayuntamientos de los municipios más afectados por el volcán han puesto en marcha iniciativas de apoyo para facilitar el regreso de los vecinos. El Ayuntamiento de El Paso puso desde ayer en marcha un servicio de transporte, maquinaria y personal para carga y descarga de enseres para los afectados por la erupción que ya puedan retornar a sus viviendas. También este consistorio, como el de Los Llanos de Aridane, pone a disposición de los vecinos personal de limpieza, en el caso de El Paso a través de un teléfono o de la oficina técnica habilitada por el Ayuntamiento en la Casa de la Cultura, mientras que en Los Llanos, se ha subcontratado a 28 empresas para acondicionar calles, carreteras, caminos vecinales y accesos.

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