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La frágil salud de los canarios, clave en el aumento de la mortalidad COVID

Varios expertos consultados por DIARIO DE AVISOS concluyen que la espiral de fallecidos “tiene una correlación directa” con la edad y las comorbilidades de base severas en la sociedad de las Islas
ENFERMERA COVID
Una enfermera tinerfeña se prepara para atender a posibles contagiados con el coronavirus. DA

La irrupción de la sexta ola del SARS-CoV-2, que ha tenido a la variante ómicron como protagonista, ha vuelto a darnos un durísimo golpe de realidad ante un enaltecimiento previo augurando el fin de la pandemia, una relajación excesiva entre la sociedad, el levantamiento de las restricciones y una estrategia hacia la gripalización de la pandemia y su tratamiento como endémica aún muy peligrosa que ha tenido como consecuencia los dramáticos registros de contagios y fallecidos. La sexta ola supone el 50% de los casos de toda la pandemia y solo el 6,7% de muertes.

Canarias finalizó enero con 281 fallecidos que dieron positivo en COVID según la Consejería de Sanidad, -278 o 284 en otros portales estadísticos- y con 99.142 infecciones -o más de 101.00 positivos- por la enfermedad. La tasa de contagiosidad de ómicron ha marcado una ola con muchos más contagios, multiplicándose por casi 13 puntos los registros anteriores, hasta un 45% más que en las cinco oleadas anteriores, y que ya comenzó su escalada en diciembre, aunque se redujeron las hospitalizaciones en planta (47,9%), los ingresos en UCI (82,4%) y los fallecimientos (67,6%) pese a multiplicarse por tres el número de óbitos en cifras absolutas.

No ha sido hasta la segunda quincena de enero cuando ha perdido fuerza la curva de contagios, aunque la presión hospitalaria sigue muy alta, sobre todo, en Tenerife y Gran Canaria. Esta mejora de registros no se evidenció en las cifras de fallecimientos, que marcaron varios días de récords máximos (17 una jornada), con varias semanas superando los 70 óbitos y las anteriores 60 o más, al igual que las tres últimas semanas de diciembre.

Varios expertos consultados por DIARIO DE AVISOS concluyen que el aumento del número de fallecidos “tiene una correlación directa con el aumento del número de contagios”. De los 281 fallecimientos, la mayoría tenían “edad avanzada”, superan el 47% de muertes los mayores de 80 años, el 26% de 70 a 80 años y un 15% de 60 a 69, con porcentajes de letalidad del 9,9, el 3,6 o el 1,1%, respectivamente y que contaban con “otras patologías de base severas”, por tanto, una salud frágil debido a las comorbilidades habituales en la sociedad canaria.

En este sentido, la inmunóloga del HUC, Yvelise Barrios, afirmó que “podemos analizar que hay muchas personas ingresadas en los hospitales por otras patologías y que, además, están contagiadas de COVID. Es importante diferenciar hospitalizadas con COVID o por COVID, según solicitó esta semana el presidente Ángel Víctor Torres. Muchos de los fallecidos son personas muy frágiles, con muchas comorbilidades, que ya estaban en una situación complicada, y que se han infectado porque el coronavirus ha circulado de una manera muy masiva, y esto ha llevado a que desgraciadamente tengamos este número que ha sido bastante elevado”. “Hay que diferenciar cuantas fallecen solo por el COVID y cuantas, además, padecen otras patologías y comorbilidades que hacen que en ellas cualquier infección, incluida la COVID, pueda ser mortal”.

Mientras, el Jefe de Epidemiología del SCS, Amós García manifestó que “un muerto es un drama y, en ese sentido, el mes de enero ha sido horrible. En tasa tenemos menos mortalidad, pero no en cifras absolutas”. Reconoció que si no fuera por las vacunas, “con la incidencia acumulada que tenemos, el escenario sería espantoso, y ahora se han mitigado los cuadros graves de la enfermedad”. Ómicron apareció “con una capacidad de expansión absolutamente brutal que desbordó Atención Primaria y que está teniendo un gran impacto en los hospitales porque hay tantos contagios que, por proporción, se incrementa el número de casos graves”.

Por su parte, el excatedrático de Microbiología de la Universidad de La Laguna, Antonio Sierra, considera que “las nuevas variantes han aumentado la capacidad de transmisión del coronavirus hasta un máximo de ómicron, convirtiéndose en el virus que tiene la capacidad más alta”. En cuanto a fallecidos, “hemos sido la comunidad que ha tenido la mortalidad más baja, fuimos la única que había aumentado la esperanza de vida. Habrá que estudiarlos para explicar su causa, pero derivan de edad avanzada, patologías previas, con 17 o 21 días que es lo que tarda la evolución negativa del internamiento hospitalario, en UCI y su fallecimiento”.

Saturación

El neumólogo del Hospital Doctor Negrín Miguel Ángel Ponce aseguró, cuestionado por este aspecto, que “debemos hacer autocrítica, porque se ha dado una información confusa y no de forma adecuada sobre la nueva variante ómicron y su peligrosidad. No era posible evitar ómicron, pero su impacto se hubiera minimizado al ver cómo llegaba a otros países, por ejemplo, con más controles en aeropuertos. Observamos que el número tan alto de contagios al final genera más casos potencialmente graves y UCI. Tuvimos más del doble de fallecidos este enero con respecto a 2021 debido a una variante muy contagiosa que llega a más población, con más de 200.000 personas sin vacunar, y casi un millón con pautas incompletas, o dos dosis y sin la de refuerzo. Además, hubo una saturación del sistema por los contagios -tanto de la población como de los propios sanitarios-, en Atención Primaria se pedía cita para un médico y daban dos semanas más tarde o no cogían el teléfono, una mala asistencia que generó que algunos pacientes llegaran más enfermos a los hospitales, que también se vieron saturados”. Además, recordó que “hay que hablar de la mortalidad no COVID. Sanidad está ralentizando las patologías no COVID, por lo que muchos pacientes que ingresan agudos en los hospitales por otras patologías, también tienen COVID, empeorando su patología de base”.

Por su parte, la jefa de UVI del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, Mar Martín, señaló en COPE Tenerife, que “enero ha sido un no parar, con muchos enfermos muy graves en la UVI, intubados, y decúbito prono”. Reconoció que “la ocupación de pacientes en la UVI con COVID era superior al 85%” y es que “esta última ola está siendo muy dura y con una mortalidad importante. Vamos desgraciadamente haciendo hueco por enfermos que van falleciendo, y eso es lamentable”.

Cuestionada por el perfil de las personas que llevan a la UVI, reconoció que son “personas no vacunadas, y algunos vacunados pero con inmunodepresiones importantes como trasplantados renales o cardíacos, y la mortalidad se incrementa fundamentalmente por este tipo de pacientes”. Además de “varios extranjeros turistas, muchos de ellos sin vacuna, pacientes de edad avanzada y con patologías”.

Sin rastreo

Por último, el presidente de la Asociación para la Defensa de la Salud Pública, Guillermo de la Barreda, lamentó que los datos oficiales “están sesgados al hacerse menos test”, por lo que la bajada actual “es falsa”, porque hay muchos “sin contabilizar en sus casas”. “Al mismo tiempo, no se están haciendo bajo ningún concepto ni cribados, ni rastreos ni trazabilidad de los contagios”.

Sobre el registro de fallecidos, 268 en enero, cuando en los tres meses anteriores solamente fueron 120, afirmó que “hay más contagiados y más posibilidades de que se agraven y descompensen patologías previas y lleven a ingresos críticos y muertes”. Tampoco “nos pueden vender ajustar que la gente muere con o por COVID. Lo son por infección pura o porque ha descompensado patologías previas, pero el factor desencadenante es la COVID. No acepto una media de 10 muertos diarios”, enfatizó.

Canarias, una sociedad enferma con múltiples patologías de base

Las personas de cualquier edad pueden desarrollar la COVID, pero lo común es que las de edad avanzada tengan más complicaciones y síntomas graves sumados a otras morbilidades. Canarias tiene una sociedad enferma con muchos factores que agravan la COVID: más de la mitad sufre obesidad y sobrepeso; entre el 15 y el 20% es diabética o con enfermedades metabólicas; así como innumerables problemas respiratorios (asma, EPOC, cáncer de pulmón, Fibrosis quística, Fibrosis pulmonar, fumadores pasados o actuales ); cardiovasculares, cerebrovasculares o inmunodeficiencias (trasplantados, tratamientos oncológicos, VIH, insuficiencia renal o hepática).

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