tenerife sur

La soledad nunca comunica en Arona

Las psicólogas que atienden el servicio telefónico contra el aislamiento de los mayores de Arona detectan “mucha tristeza” y advierten de que el suicidio aparece en las conversaciones

Soledad, tristeza y hasta ganas de morir. Eso es lo que se encuentran a diario al otro lado del teléfono Alba, Silvina y Raquel, las tres psicólogas al frente del servicio de atención a las personas mayores puesto en marcha hace menos de un mes por el Ayuntamiento de Arona. Son profesionales que escuchan, sobre todo, pero también ayudan y orientan a los vecinos que necesitan apoyo emocional. En este tiempo han podido constatar que la pandemia ha dejado profundas secuelas en un segmento de población que en algunos casos ve en el suicidio -y así lo verbaliza-la única salida a su situación.

“Descubrimos a personas muy tristes y preocupadas con lo que va a pasar en el futuro, que es algo que les produce mucha ansiedad, pero también hay una gran desmotivación porque no encuentran un sentido a sus vidas. Algunas nos comentan que cada mañana se levantan y no tienen nada que hacer, sin una rutina ni una misión que cumplir, no se sienten útiles”, explican a DIARIO DE AVISOS las psicólogas, sorprendidas de que ese sentimiento de inutilidad pueda llegar a invalidar los logros de una vida.

En ese sentido, conscientes de que las herramientas para motivar a este colectivo son distintas a las que se les puede proporcionar a las personas jóvenes –con una perspectiva del tiempo mucho más amplia-, Alba, Silvina y Raquel tratan de reforzar la autoestima tirando del hilo de la memoria: “Les recordamos todo lo que han sido capaces de hacer para salir adelante: la vida tan dura que han tenido, el esfuerzo con el que han criado a sus hijos, años y años de sacrificio trabajando para sacar adelante a la familia… ese tipo de mensajes refuerzan la autoestima”. La COVID-19 ha agudizado el aislamiento y el miedo de los mayores. “Se encierran, no quieren salir y ahí empiezan a darle vuelta a los pensamientos negativos en soledad; la incertidumbre de enfrentarse a una pandemia, unida a su edad, les ha golpeado muy duro y el miedo les ha paralizado”. Explican que, después de superar lo peores embates de la COVID, los familiares han vuelto a trabajar, han recuperado la vida social perdida, pero los mayores “han quedado relegados”.

En las tres semanas de llamadas, las profesionales ya han encontrado casos delicados de personas que les han confesado abiertamente la idea del suicidio. En esas situaciones contactan siempre con algún familiar y, además de recomendarles que acudan al departamento de Salud Mental del Servicio Canario de la Salud, trasladan el caso al Colegio de Psicólogos, que dispone de un departamento especializado para el tratamiento de estas conductas. “Somos un servicio de apoyo y orientación y poco más podemos hacer que escucharles con toda la seriedad que corresponde y activar los recursos para hacer todo lo que podemos”.

Pero la mayoría de casos, por fortuna, no alcanza esa gravedad. “Lo que hemos constatado es que muchas veces los usuarios no tienen un problema de salud mental, sino simplemente necesitan una compañía, una ayuda, y lo triste es que suelen estar rodeados de familiares que no les escuchan, y eso puede generar un conflicto”. Para romper la dinámica del aislamiento les recomiendan “recursos sencillos”, como “salir a pasear con alguien”.

Alba, Silvina y Raquel coinciden en destacar las constantes muestras de agradecimiento que les llegan desde el otro lado del hilo telefónico. “Sorprende cómo despliegan su mundo: te invitan a su casa, a la huerta, a la finca… a todo lo que tienen, se abren de par en par y te cuentan cosas de su vida cotidiana como si hablaran con un amigo o amiga de toda la vida”.

Las tres reconocen que esa gratitud es la mejor recompensa a la labor que desempeñan. “Son personas muy cercanas y superagradecidas. Hay una señora, que es un amor, que cuando habló con nosotras por primera vez nos dijo: “Tanto psicólogo por ahí y aquí, por teléfono, lo resolvemos todo”.

La coordinadora de actividades del área de Mayores del Ayuntamiento de Arona, Nizamara Domínguez, invita a las personas mayores en situación de soledad y aislamiento social a contactar con los teléfonos 650 714 640, 922 761 600 o 010, de lunes a viernes (de 08.00 a 20.00 horas) y los sábados (de 08.00 a 15.00 horas). “Aquí encontrarán una escucha activa y una voz que les dará unas pautas y unas herramientas para aliviar ese sentimiento de soledad y tristeza”, asegura. Sobre la frecuencia de las llamadas, señaló que depende de los casos: “Puede ser una vez a la semana, dos o tres. Intentamos adecuarnos a la necesidad de los usuarios”.

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