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Las historias que guardan las calles de Aguere

Las calles del casco histórico de La Laguna guardan la memoria de sus más de 500 años de historia, siendo testigos de la evolución de la ciudad Patrimonio de la Humanidad, reflejo de los cambios que trajo el paso del tiempo y escondiendo los secretos, leyendas y anécdotas de su historia, costumbres y vecinos
Foto: Fran Pallero

Las calles del casco histórico de La Laguna guardan la memoria de sus más de 500 años de historia, siendo testigos de la evolución de la ciudad Patrimonio de la Humanidad, reflejo de los cambios que trajo el paso del tiempo y escondiendo los secretos, leyendas y anécdotas de su historia, costumbres y vecinos, y que el autor Carlos García (1948) ha recogido en el libro Las antiguas calles de La Laguna y álbum fotográfico. La obra original la publicó en 1994 y en este 2022 se reedita, de la mano del Ayuntamiento de La Laguna y el Centro de la Cultura Popular Canaria, “totalmente renovado, se han ampliado capítulos literarios y, sobre todo, lo que aporta es un álbum de fotografías antiguas de La Laguna, algunas inéditas”, explica su autor.

El libro será presentado mañana, a las 19.00 horas, en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, en La Laguna.

Así, la primera parte de la obra “es literaria, con todas las calles del casco de La Laguna y donde se explica la evolución desde los primeros conocimientos que tenemos, que son de 1514 con las primeras actas del Cabildo, en el que aparecen, por primera vez, los nombres de algunas calles”, indica Carlos García, quien estuvo investigando en el Archivo municipal, el Archivo de la Casa de Ossuna o la Biblioteca de la ULL para rescatar el pasado y las historias de las calles del conjunto histórico.

“El primer mapa conocido es el de Torriani de 1588, y el libro muestra ese antiguo plano y uno actualizado, y vemos que se corresponden absolutamente a las mismas calles; en cinco siglos no han cambiado -explica-. Fue una estructura viaria novedosa en el siglo XVI, con calles horizontales y verticales, a cuadrícula, y se mantiene el origen de este núcleo primitivo lagunero. Y ese trazado fue una novedad, en una ciudad que no era amurallada, que era lo que se hacía en el siglo XVI, era una ciudad totalmente abierta al campo”.

Las calles más antiguas de la ciudad “son las que se crearon en Villa Arriba, en la parte pegada a La Concepción, que fue el primer asentamiento que Fernández de Lugo hizo y es, además, el único lugar donde las calles no están trazadas a cordel, están abigarradas, porque eran terrenos públicos y la gente cogía y edificaba. Y mantienen denominaciones bastante antiguas, como la calle del Adelantado, donde se dice que el Adelantado tenía allí un terreno y edificó, el callejón de San José, el de la Cordera, la calle de la Encantada, la plaza de Santa María la Mayor o la antigua…”.

Muchos de estos primeros nombres dados a las calles de La Laguna vienen de antiguos vecinos de la zona, de las labores artesanas que se realizaban en el entorno u, “otras veces, por un factor geográfico o determinante que lo identifique, como un árbol o el agua”, como, por ejemplo, la actual calle Viana, que “antiguamente se llamaba calle del Pino, porque había un pino grandísimo plantado allí”.

Algunas han mantenido sus primitivos nombres hasta hoy en día, mientras que en otras muchas han ido variando a lo largo de los años, como es el caso de la conocida calle los Herradores, denominada así por los profesionales del hierro y la fragua que allí trabajaban, pero “antiguamente se llamó calle de los Oficios o de los Mercaderes e incluso calle de los Mesones. Y tuvo el nombre del general Franco, pero nunca la gente lo denominó así, y después pasó a ser calle de Alfonso XIII… Pero todo el mundo lo conoce como calle de los Herradores, y así se quedó”, indica el autor.

En otras se da la circunstancia de que todo el mundo las conoce y nombra hoy en día por su antigua denominación, y no por la oficial que tienen en la actualidad, como la calle la Carrera, que en realidad es Obispo Rey Redondo, “pero nadie lo denomina así. Y su nombre viene de que, hasta el siglo XVIII y prácticamente inicios del XIX, era una calle de tierra en la que se corrían carreras de sortijas de caballos por las fiestas”, explica Carlos García. O el popular Camino Largo, que en realidad se llama avenida de la Universidad, “y que fue puesto en honor de la Universidad de San Fernando del siglo XVIII, pero nadie lo llama así”.

Incluso hay unas pocas calles de las que, según afirma, no hubo “manera de conseguir cuál es el origen de su primitivo nombre, por ejemplo: la calle la Rosada, que es la actual Ascanio y Nieves, que nadie puede decir de dónde proviene. Tampoco hay manera de saber de dónde procede la antigua calle El Tambor, ahora Bencomo, posiblemente porque por allí pasaba alguna guarnición de militares a golpe de tambor”, relata.

Todas estas historias sobre las calles de La Laguna vienen acompañadas por un álbum con 58 fotografías antiguas, y Carlos García agradece la donación que han hecho muchos coleccionistas para conformarlo.

El libro se presentará mañana, a las 19.00 horas, en la sede lagunera de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, en un acto presidido por el alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, y en el que intervendrán también el director de la entidad, José Gómez Soliño, y el libro será presentado por Juan Mario Troyano.

Carlos García es doctor en Medicina y Cirugía y médico especialista en Traumatología y Ortopedia, además de investigador de la historia de la Isla. En este sentido, es autor de otras publicaciones como Recuerdos de Bajamar (2021), Luis J. Duggi y Oria; apellido italiano en la historia de Santa Cruz de Tenerife y su genealogía (2016), El barrio de Duggi: historia y recuerdos del antiguo Monturrio (2003) o La Ciudad. Relatos históricos y tradicionales de La Laguna (1996), entre otras muchas.

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