violencia de género

Al menos 48 niños asesinados por violencia vicaria desde 2013

Aunque este tipo de crímenes cometidos casi siempre por los padres contra sus hijos para dañar a las madres solo se recuentan desde ese año, hay casos datados hasta en 2004
El recuerdo de Anna y Olivia, un homenaje eterno a todas las víctimas de violencia vicaria

España ha registrado desde el año 2013 al menos 48 asesinatos de menores de edad a través de la llamada violencia vicaria, que es la que ejercen en la inmensa mayoría de los casos los padres contra sus hijos para dañar a las madres en el contexto de la violencia machista.


Desde ese año -cuando se empezó a contabilizar ese tipo de muertes en España-, la media es de cinco asesinatos al año de menores por parte de sus progenitores, según destacó ayer la diputada foral vizcaína de Igualdad, Teresa Laespada, tal y como informó ayer la agencia Efe.


Laespada realizó dichas declaraciones junto al presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), Iñaki Subijana, durante el acto de inauguración de una jornada de formación sobre violencia vicaria organizada por los colegios de psicología y abogacía de Bizkaia, junto a la Universidad de Deusto.


“La violencia machista es la máxima expresión de la desigualdad entre hombres y mujeres, y en ese contexto de cultural patriarcal, la violencia vicaria es la más cruel, la más dolorosa y despiadada; la que busca causar un daño irreparable y de por vida a las mujeres”, destacó Laespada.


A este respecto, según dijo la referida autoridad de la provincia vasca en cuestión, cuya Diputación atiende a un total de 141 menores víctimas de violencia machista, y de ellos destacó que la inmensa mayoría (113) son niñas. “Esos padres no son locos, no es amor pasional hacia sus madres, es la necesidad de algunos hombres de tener subyugada a la mujer. Las cifras aumentan cada año: solo el año pasado, Bizkaia registró un total de 2.908 victimizadas; son cifras muy duras”, explicó Laespada sobre un fenómeno delicuencial que repite características idénticas por toda España, a la vez que lamentó que las instituciones “siempre llegan tarde” a estos casos.


A este respecto, cabe recordar que el trabajo policial, como ocurre en general con la violencia de género, resulta enormemente dificultado en su faceta preventiva por el hecho de que tiene lugar mayoritariamente de puertas hacia dentro de los hogares, de ahí la importancia de que, quien tenga algún indicio de que algo no marcha como debiera, lo ponga en conocimiento de las autoridades, porque, como está comprobado, puede llevar a salvar vidas.
No en balde, los asesinos no llevan precisamente un letrero donde adviertan de las barbaridades que son capaces de llegar a cometer.


Iñaki Subijana, por su parte, reconoció igualmente que la judicatura, “al igual que el resto de instituciones”, también llega tarde y en un “contexto reactivo”, que debería ser complementado con “elementos preventivos” en el ámbito educativo y social.


El presidente de la Diputación vizcaína hizo hincapié en que las normativas internacionales, estatales y autonómicas sitúan la violencia vicaria en el contexto de la violencia de género y, por tanto, existe un “principio de protección” que también abarca a los hijos.


Curiosamente, citó una reforma legal relativamente reciente, según la cual, cuando existen sobre un padre indicios fundados de la comisión de un delito de violencia de género, la “regla general” sería suspender el régimen de visitas con sus hijos. La Declaración de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, fechada en 1959, a su vez, recoge los principios básicos de la Declaración de Ginebra, que data de 1924. Estos tratados internacionales están suscritos por España desde hace décadas, si bien no se respetó su Principio II, que establece que, “al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a la que se atendrá será el interés superior del niño”.


Ello no se incluyó en la, por otra parte, loable ley integral contra la violencia de género dictada en nuestro país hasta un decenio después de su promulgación.
Resta añadir que la violencia vicaria ha golpeado con extrema dureza en Canarias, con casos tan terribles como el de las niñas Anna y Olivia, asesinadas en 2021 por su padre, Tomás Gimeno, pero estos crímenes tienen precedentes como el acaecido en 2004 en El Médano.

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