Remigio Rovira y su mujer, Rosa fundaron hace más de 30 años la tienda que hoy se extiende por toda Canarias. De hecho, según varias revistas especializadas Vadebicis se ha convertido en el cuarto operador del sector. Especializada en venta de bicicletas, las tiendas también disponen de taller multimarcas para hacer diagnósticos.
-¿Por qué Canarias?
“Mi mujer y yo somos de Barcelona. Teníamos el negocio allí, pero con las Olimpiadas de 1992 la calle nuestra la cerraron durante un año y, evidentemente nos fue mal, pero seguimos abiertos. Cuando abrieron la calle como estábamos tan cabreados por este asunto decidimos cerrar y venirnos a Tenerife porque mi hermana vive aquí, en el Puerto de la Cruz, donde tiene un Club de Tenis, y abrimos el primer negocio en la calle Benito Pérez Armas en Santa Cruz. Y aún tenemos esa tienda. Es cierto que durante un tiempo la tuvimos cerrada y la usamos como almacén, pero ahora la hemos vuelto a abrir. Después dimos el salto a Gran Canaria, La Laguna y así por todas las Islas. Hasta ahora todos los años han sido años de crecimiento. Empezamos mi mujer y yo solos y ahora somos cerca de 40 en la empresa”.
-¿No dejan de crecer, entonces?
“La verdad es que nos va muy bien. La evolución de la compañía va ligada al sector que, es cierto que está en crecimiento, pero, por ejemplo, la crisis de 2008 no afectó mucho al mundo de la bicicleta porque es verdad que mucha gente se quedó parada, pero al quedarse sin empleo usó más la bicicleta”.
-¿Y la pandemia?
“Pues tampoco, porque como bien sabe mucha gente salía a hacer deporte y si no beneficiado, desde luego, el sector no ha estado perjudicado por la pandemia. Lo que sí nos ha perjudicado ha sido el aprovisionamiento porque hubo un momento que no teníamos material para vender porque no llegaban. Ahora es al revés. Hay mucho material para vender y los fabricantes, sobre todo cuando tienes compromisos con ellos de exclusiva, quieren que te quedes el material que en su momento no te pudieron servir. Y por eso lo que sí tenemos que tener cuidado ahora es con los stocks. Fíjese que aún estamos recibiendo cosas que compramos en el 2021”.
-Con esas cifras, se puede decir que Canarias es un buen mercado…
“Lo es. Es cierto que tiene la limitación de la población y la orografía, pero la práctica del ciclismo por el clima y los espacios naturales de las Islas es idónea”.
-Pero, ¿cuánto nos queda para acercarnos a ciudades como Barcelona o a los Países Bajos, donde la mayor parte de los ciudadanos van en bicicleta a trabajar? Ahí la bicicleta sí que es un medio de transporte.
“Bueno, si entra a mirar países de centro Europa ya nos han adelantado por todas partes, pero le tengo que decir una cosa. Mire, además de ser el gerente de mi negocio, soy el presidente de la Asociación Española de Tiendas de Bicicletas y tengo mucha información sobre porqué no evolucionamos en este asunto. Y es cierto. En España no funciona la bicicleta como medio de transporte y en Canarias, menos todavía. En la Península funciona poco, pero aquí nada”.
-¿Por qué?
“Pues es muy sencillo. Primero, la orografía. Le pongo un ejemplo: si vive en el barrio de La Salud, en Santa Cruz, y trabaja por el centro, digamos en la Avenida de Anaga. Pues bajar a trabajar, baja, pero subir, no sube; salvo que vaya en bicicleta eléctrica que sube muchísimo de precio. Y aquí entro en el segundo problema: ¿Dónde dejas la bicicleta? Tu dejas una cacharra en la calle y probablemente te la encuentras, pero dejas una buena bicicleta todos los días en el mismo sitio y al cabo de los días se la llevan. Es complicado porque hay mucho robo y los centros de trabajo tampoco están adaptados para que la puedas guardar. Por eso le digo que es difícil que el ciclismo urbano se implante aquí”.
-No tenemos muy arraigado lo de la movilidad sostenible, ¿no?
“No tenemos esa cultura, no, pero tampoco lo facilitan ¿eh? La movilidad sostenible se está expandiendo en toda Europa, en la Península va entrando, pero Canarias, como le expliqué antes, lo tiene más difícil. El 80% de las bicicletas que se venden en las Islas son de deporte y el otro 20% es bicicleta de ocio, es decir, para pasear, y muy pocas para transporte”.
-Perdone mi desconocimiento, pero ¿hay mucha diferencia entre una bici de deporte y una para circular por la ciudad?
“Claro que la hay. Mire, el que tiene una bicicleta de paseo o como mucho para ir a trabajar, lo que busca es eso, un medio de transporte; no busca más. En cambio, el que quiere una bici de deporte, a lo mejor empieza comprándose una bicicleta más básica, pero a medida que vaya cogiendo nivel también cambiará a mejores bicicletas. Hoy en día es bastante normal vender bicis musculares por encima de 2.000 ó 4.000 euros. Las hay de 10.000 y de 12.000, y se venden, pero el precio normal está entre 2.000 y 3.000 euros como le dije antes. Nadie que use una bicicleta para hacer deporte coge una de 500 euros, eso se lo aseguro. A lo mejor la primera, pero en cuento se enganche la cambiará, porque hay mucha diferencia. El disfrute no es el mismo”.
-¿Y una bicicleta eléctrica, cuanto puede costar?
“Hay muchos tipos y muchos precios. Hay motores chinos que ya le digo yo que no se pueden ni usar. Pero una normal puede oscilar entre los 2.000 hasta los 10.000”.
-¿Y se venden a esos precios?
“Si. En nuestro caso, el 60% de la facturación es de bicicletas eléctricas”.
-Madre mía…
“Mire yo soy un ciclista medio, es decir, uso la bicicleta como ocio y hago entre 5.000 y 6.000 kilómetros al año. Salgo un día entre semana y hago de media entre 30 y 40 kilómetros, y lo mismo el sábado y el domingo. No es tan raro”.
-¿Hay un ‘boom’ en el sector?
“Bueno, la gente se ha ido aficionando. Mire a nuestra tienda llega mucha gente que empieza en este mundillo y ese normalmente viene a la tienda arrastrado por alguien, es decir, tiene una amigo que sale los fines de semana un par de horas a dar una vuelta y él lo hace con una bici vieja o prestada. Entonces viene a la tienda con la idea de comprar, pero no de invertir mucho porque no sabe si se va enganchar o no y se compra una bici de 800 ó 1.000 euros. Si se va enganchando ya va viendo más modelos. Nadie empieza la casa por el tejado, por eso, lo normal es que empiecen con una bici sencilla y después vayan a más. Mire, lo que no es lógico es que si con lo que yo disfruto realmente es con la bici y estoy toda la semana esperando para salir con ella, y el coche lo utilizo simplemente para ir a trabajar o llevar los niños al colegio o al súper, pues no es lógico que tenga un coche buenísimo y me gaste 800 euros en la bici. Lo lógico es tener un coche que cumpla su función y si disfruto con la bici invierto el dinero porque lo estoy disfrutando. Y le aseguro que la gente cuando se engancha y tiene una bici de 3.000 euros y al año, año y medio la quiere cambiar, la vende por 700 ó 1.000 euros y se compra una de 4.000. Las bicicletas no se destruyen se cambian y como se usan para disfrutarlas, la gente las cuida mucho”.
-¿Qué isla es la más aficionada?
“Son todas distintas. Aunque nosotros vendemos lo mismo en todas las Islas, no es lo mismo lo que vendemos en Tenerife que, por ejemplo, en Lanzarote. Le explico. Aquí vendemos muchas de duro y de descenso, y en Lanzarote no. En Tenerife vendemos muchas rodilleras y coderas y en Lanzarote, no. Allí las que vendemos son las de contrarreloj para hacer triatlón. En La Palma, el Cabildo muy inteligente permite las bicis por los senderos, en Tenerife, no. Y hay muchos turistas que van a La Palma solo a eso.





