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Los Realejos se viste de tradición en su gran día de cruces y fuegos

Miles de visitantes acudieron ayer para contemplar los más de 300 maderos engalanados y el célebre ‘pique’, con la presencia de lluvia, entre las calles de El Sol y El Medio
El municipio recibió a miles de personas durante todo el día.
El municipio recibió a miles de personas durante todo el día. Fran Pallero

Los Realejos celebró ayer su jornada grande de Cruces y Fuegos de Mayo, una celebración en la que, a raíz de la inestabilidad meteorológica que se instaló este miércoles en el norte de Tenerife, con algunas lluvias incluidas, mirar al cielo cobró un significado muy amplio.

Desde el martes, más de 300 maderos lucían engalanados por todo el municipio, especialmente, en la Cruz Santa, donde las cruces en capillas, fachadas, ventanales, zaguanes y patios de las viviendas rondaron el centenar. “Los vecinos reciben con orgullo a quienes les visitan y muchos les convidan con vino y algún manjar de la repostería local”, recordaba ayer el alcalde realejero, Adolfo González.

La jornada festiva comenzó a las 07.00 horas con el repique de campanas desde la torre de la parroquia matriz del Apóstol Santiago. Casi a partir de ese momento comenzaron a llegar al municipio los visitantes, miles durante todo el día, para compartir con los vecinos la tradición heredada de las ofrendas florales y pirotécnicas a la Santa Cruz. Entre ellos, desde las 10.00 horas, los grupos venidos de distintos puntos de la Isla dentro del programa turístico municipal Descubre Los Realejos, a los que se sumaron varios cientos más de turistas llegados desde la Península a través de programas concertados con turoperadores.

Entre las 10.00 y las 19.00 horas se programó una nueva edición de la Feria Gastronómica de las Cruces y Fuegos de Mayo en la plaza de Viera y Clavijo, en cuyo templo de Santiago Apóstol tuvo lugar la solemne eucaristía, a las 11.30 horas, con la posterior procesión de la Santa Cruz y, a su llegada, una traca pirotécnica desde la contigua plaza de La Unión.

La agenda contemplaba en torno a las 17.00 horas sendos pasacalles de la Fanfarria Realejos, por las calles El Medio y El Sol, y de The Vid Band, por La Cruz Santa, donde también se iban a sumar parrandas. Sobre las 18.00 horas, un nuevo pasacalle entre El Sol y El Medio, con la 101 Brass Band, acompañada de gigantes y cabezudos.

fuego y agua

En torno a las 22.00 horas, y a pesar de la lluvia, salía de nuevo en procesión la Santa Cruz desde el templo del Apóstol Santiago, visitando la capilla de la calle El Sol, lugar que iba a protagonizar la primera parte de la afamada exhibición pirotécnica nocturna (algo que al cierre de esta edición estaba en el aire por las inclemencias del tiempo), con el traspaso de la Cruz en la calle de La Pila a los cargadores de la de El Medio, para continuar hacia su capilla, protagonizar el segundo tramo de la exhibición pirotécnica y devolver al Santo Madero al templo que lo custodia. Al término de la procesión nocturna comenzaba la cuenta atrás del reloj exterior de la Oficina Municipal de Turismo, frente a la parroquia matriz, para contar día a día, hora a hora, minuto a minuto y segundo a segundo lo que resta para la llegada del 3 de mayo de 2024.

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