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“Curving” en España: la forma sutil de rechazo que causa confusión, culpa y ansiedad en la otra persona tras solo una cita

Expertos en psicología señalan que este tipo de comportamiento refleja una falta de respeto y consideración hacia los demás
Curving

En un mundo donde abundan los términos anglosajones para describir experiencias cotidianas relacionadas con las relaciones interpersonales, algunos tradicionalistas podrían cuestionar la necesidad de incorporarlos al castellano. Sin embargo, estos conceptos a menudo dan nombre a prácticas que hemos experimentado pero que no tenían una denominación específica hasta ahora.

Tal y como se indica en un reciente artículo de trendencias.com, uno de esos términos es el “ghosting”, que implica la repentina desaparición de alguien en una relación. Otro es el “cricketing”, que se refiere a dar señales ambiguas o ignorar los mensajes de la otra persona. Además, se encuentra el “love bombing”, donde alguien muestra una intensa atención y afecto para luego retirarse abruptamente.

Ahora, la denominada ‘Generación Z‘ ha acuñado otro término: el “curving”. Esta práctica implica mostrar interés inicialmente y luego alejarse gradualmente sin comprometerse ni comunicarse de manera clara.

El “curving” puede generar confusión y frustración en la persona afectada, ya que evita un rechazo directo y lo convierte en una forma sutil de hacerlo pero que es muy difícil de interpretar. Aquellos que lo practican buscan mantener la puerta abierta en la relación, lo cual es egoísta y muestra una falta de responsabilidad emocional, pudiendo tener efectos negativos en la persona receptora.

El psicólogo Rafael Alcaraz Sánchez señala que el “curving” puede generar confusión, culpa, ansiedad, incertidumbre, desgaste emocional, pérdida de confianza e inseguridad en la persona afectada. Este tipo de comportamiento refleja una falta de respeto y consideración hacia los demás. Ser honesto y claro al comunicar la falta de interés es la opción más madura en estas situaciones.

Para comprender mejor el “curving”, se puede recurrir a ejemplos prácticos. Por ejemplo, cuando se pregunta a alguien si desea quedar el martes y responde con un ambiguo “quizá”, en lugar de ser claro y decir que no ve un futuro en la relación. O cuando continúan enviando mensajes, pero responden con monosílabos para dar por finalizada la conversación sin expresarlo directamente. También ocurre cuando siguen escribiendo pero evitan concretar planes si se propone una cita.

Si detectas que alguien te está haciendo “curving”, es importante aceptar la realidad de la situación y evitar engañarte pensando que las cosas cambiarán. Si alguien te aplica esta técnica, es porque no está interesado en establecer una relación contigo. Si te sientes incómodo, comunícaselo de manera clara, establece límites y, si el “curving” persiste, lo mejor es alejarse, ya que puede causar más daño que beneficio en tu bienestar emocional.

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