puerto de la cruz

Desmantelan y vandalizan el pozo de la Viuda de Machado

Considerada una de las joyas del patrimonio industrial de Canarias, su construcción data del año 1920 y albergaba piezas de incalculable valor que fueron robadas
Desmantelan y vandalizan el pozo de la Viuda de Machado

El pozo de la Las Dehesas, más conocido como pozo de la Viuda de Machado, es una de las joyas del patrimonio industrial de Canarias. Ubicado en el Puerto de la Cruz, su construcción data de 1920 y es el más importante de todo el Archipiélago por su antigüedad y el equipamiento que albergaba, que incluye siete motores ruston de grandes dimensiones -quizás de la poca maquinaria que se mantiene-, herramientas y utensilios relacionados con la extracción de agua que han sido robados.


Así lo pudieron comprobar algunos propietarios del pozo durante una visita realizada el miércoles, en la que constataron el expolio y los actos vandálicos que se produjeron en el lugar, lleno de excrementos de palomas, ratas muertas, cristales rotos, maquinaria destrozada e incluso restos de consumo de estupefacientes.


El interior tenía un gran valor patrimonial, pero ha sido prácticamente saqueado. Los ladrones se hicieron con todas las llaves de la panoplia principal (una de ellas pesaba 25 kilos), discos y piezas del taladro, tornillos, material eléctrico, elementos de cristal como bujías, interruptores de cerámica, incluso de antiguos y únicos aparatos, especialmente un caudalímetro, un material único y de incalculable valor que es casi imposible de recuperar.


Todos ellos se usaban para la extracción de agua en el siglo pasado, utilizada, en su mayor parte, para regar las fincas de plátanos de la casa Fyffes en la zona de Las Dehesas.


El pozo fue construido por Felipe Machado en una finca próxima al barranco de San Felipe, consciente de la escasez de agua para poder fomentar y desarrollar la agricultura.


En la actualidad, forma parte de una comunidad de bienes que tiene varios propietarios, entre ellos, el Ayuntamiento, que tiene el 35% de las acciones, y su presidente es el alcalde, Marco González. Asimismo, se rige por una Junta Rectora.


“Se le advirtió al Ayuntamiento del peligro que corría la instalación y de la necesidad de protegerlo para impedir el acceso a cualquier persona que quiera entrar. Incluso por razones de salud pública, dado el estado de la nave y la existencia de excrementos y ratas muertas”, declara la tesorera de la Junta Rectora y familiar de los copropietarios del pozo, Chusy Hernández.


El último aviso lo hizo en mayo de este año al constatar la presencia masiva de palomas con el consiguiente perjuicio para la maquinaria y la nave. También insistió en el riesgo de que entraran a robar y a destrozar nuevamente el interior por la existencia de agujeros en la plancha del techo.


Hernández lleva dos décadas intentando que el pozo se conserve, se restaure y se ponga a disposición de los portuenses “porque es un lugar desde donde contar el pasado hidráulico del municipio”, insiste.


Su primer maquinista fue Buenaventura Bravo del Pino, padre de Telesforo Bravo, y fue quien incluso encontró allí restos del lagarto gigante de Tenerife.


La Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello asegura que lo ocurrido era la crónica de una muerte anunciada. “Era un clamor que la instalación estaba en mal estado y se podía entrar, pero ha podido más la desidia y se ha perdido algo de incalculable valor para todos los portuenses y para los canarios”, se lamenta su presidente, Jaime Coello.


En el esfuerzo de poner en valor el patrimonio relacionado con el agua en la ciudad, con iniciativas como rutas organizadas, era un elemento muy significativo. Según Coello, “durante la realización de las mismas, desde la Fundación se informó al Ayuntamiento que había que proteger la entrada porque hace unos dos años los ladrones habían logrado acceder y también se llevaron herramientas”.

Falta de sensibilización y desidia


La doctora en Historia del Arte y especialista en Patrimonio Industrial,Amara Florido Castro, quien, además, realiza los inventarios del patrimonio histórico industrial de las Islas para el Gobierno de Canarias, define al pozo de Las Dehesas como “la joya de la corona del patrimonio hidráulico de Canarias”, junto con el La Gordejuela. La experta califica lo ocurrido de “auténtico atentado contra el patrimonio hidráulico” y es consecuencia de “la desidia, la falta de sensibilización y de valorar lo que se tiene”, pese a que con ello se pierde un capítulo muy importante de la historia del Puerto de la Cruz.


Asegura que es un pozo que “tenía un enorme potencial para ser recuperado y darle una segunda vida y una mayor utilidad, sobre todo por el sitio donde está ubicada. Solo con una limpieza y organizar unos horarios de visita, se hubiera rentabilizado esta infraestructura, única en toda Canarias”.


A juicio de Florido Castro, el patrimonio industrial ha sido siempre “el gran olvidado y castigado porque no se ha valorado la cultura del trabajo, del esfuerzo y de nuestros antepasados y sobre todo, cuando son elementos singulares”. En este sentido, considera que las administraciones “deberían tomar un papel más relevante en su conservación.


Tanto ella como Chusy Hernández y Jaime Coello creen que para tratar de enmendar el daño causado, hay que cerrar los accesos de manera inmediata, sacar las palomas del interior, limpiar y adecentar la nave, y garantizar la maquinaria que queda. Y urge, además, cambiar el techo de uralita, un material considerado peligroso.


Marco González asegura a este periódico que, una vez que el Ayuntamiento tuvo conocimiento de lo ocurrido, puso la correspondiente denuncia ante la Policía Nacional y hoy mismo se procederá en el marco de lo que le está permitido, “dado que el Consistorio no puede actuar por libre en una comunidad de bienes” y analizar con las otras partes las medidas a adoptar.


González recuerda que en el anterior mandato la exconcejal de Patrimonio, Julia Navas, fue la encargada de poner en orden la Comunidad de Bienes, dado que no se había actualizado, algunos de sus integrantes habían cambiado y no se habían abonado las cuotas de participación para poder convocar a sus órganos y tomar decisiones.


En cualquier caso, el mandatario deja claro que “hace por lo menos un año” que no habla con esta copropietaria.

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