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“Cerraría el Parque Nacional del Teide de noche por los botellones y las carreras”

El delegado del CSIC, miembro del Patronato del Teide y profesor de la Facultad de Biología de la ULL, Manuel Nogales, aboga por la mayor protección posible del enclave natural, “porque ya está en peligro”
“Cerraría el Parque Nacional del Teide de noche por los botellones y las carreras”
El biólogo defiende las guaguas lanzadera y considera que los 4,4 millones de visitantes no son una cifra viable. | DA

El delegado del CSIC en Canarias, miembro del Patronato del Teide y profesor de la Facultad de Biología de la Universidad de La Laguna, Manuel Nogales, no esconde su defensa, en general, del borrador del Plan de Uso y Gestión del Parque Nacional del Teide, y, además, considera que, en aras de su protección y ante la insuficiencia de agentes forestales y de seguridad, “debería cerrarse por la noche simplemente por el efecto de los botellones de la gente que sube a ver las estrellas y deja aquello hecho un desastre, aparte de las carreras de coches y motos, también a esas horas”.

Nogales lamenta el gran choque de intereses contrapuestos que aprecia en lo que se refiere al plan y el parque. “El problema es que hay muchos colectivos con intereses y eso se manifiesta en los patronatos, en que las instancias políticas están mediatizadas por los auténticos grupos de presión que hay, como los apicultores, y en que la gente del turismo que no quiere una tasa verde… Y está claro que esto no va bien”.

Según recuerda, el de Las Cañadas es el segundo parque del mundo con más visitas, tras Yellostone, y los 4,4 millones de peronas al año que lo pisan “son una auténtica pasada, que hace que todo el mundo quiera ordeñarlo, pero eso no es posible”. Por eso, remarca que está haciendo “todo lo que puedo para que, en los patronatos, se hable de conservación, aunque, desgraciadamente, no se están tomando las decisiones que, a mi juicio, deberían adoptarse y así lo prueban nuestros datos”.

En este sentido, asegura que el borrador del plan, “que parece que todo el mundo critica y que solo yo defiendo, se queda incluso corto, porque, aunque el uso público es algo previsto en todos los parques nacionales, lo que no se puede hacer es abusar, ya que el primer precepto siempre, a escala mundial, es la conservación y ya me dirán qué tiene que ver con eso la Blue Trail o la apicultura arriba”.

Nogales sostiene que mantener la apicultura “es como si hubiera un rebaño de cabras, que se quitaron en 1951. Los cabreros se echaron a la calle, tuvieron que irse a otro sitio y, por eso, no entiendo cómo, en pleno siglo XXI, cuando no dependemos de esto para subsistir, pues los apicultores complementan sus economías, seguimos permitiendo esto en un parque como el del Teide”. “Hace falta decisiones políticas valientes: ni control de la apicultura ni nada, ha de desaparecer, pero al Gobierno y Cabildo les cuesta por el cortoplacismo de las elecciones”, indica.

Aunque prefiere no profundizar sobre los aparcamientos, “pues no soy un profesional de eso”, sí que defiende “controlar las visitas de alguna manera y rodearse de los mejores especialistas para eso. Lo que sí tengo claro es que, con el vandalismo que hay, el parque no puede seguir abierto por la noche: la gente va a ver las estrellas y se acumulan las botellas de alcohol, hay carreras de coches, motos… Y no lo digo yo, sino que lo sabe la gente del parque. Cuando se cierre el anillo insular, hay que impedir el paso por la noche”.

Según insiste, “o tomamos medidas o perdemos el parque, que es nacional por su valor ecológico mundial, porque, si no, tendría otra catalogación, sería un monumento o reserva natural. Esto no quiere decir que no pueda ser visitado, ojo, pero ha de ser tremendamente controlado y, ahora mismo, eso deja mucho que desear arriba”.

Nogales no ve mal lo de las guaguas lanzaderas. También cree acertada una tasa, “aunque sea gratuita para los residentes”, si bien subraya que él paga “cada vez que visito un parque de otro país y ni rechisto. Eso sí –aclara-, esa tasa es finalista y va a conservación o a contratar a vigilantes… El problema es que, cuando el Gobierno central transfiere los parques, no hizo finalistas las tasas y los gobiernos regionales e insulares dedican esos fondos a su parecer. Los científicos tenemos mucha información y llevamos tiempo avisando”.

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