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“Europa ha fallado a África, pero no es toda su responsabilidad, también la de sus élites”

DIARIO DE AVISOS habla con José Naranjo Noble, periodista residente en Senegal y Premio Canarias de Comunicación 2023
“Europa ha fallado a África, pero no es toda su responsabilidad, también la de sus élites”
Pepe Naranjo, periodista residente en Senegal y Premio Canarias de Comunicación 2023 | Fran Pallero

Una de las voces más experimentadas y que ha realizado un seguimiento de la actualidad en el Sahel y el África Occidental es el periodista grancanario José Naranjo. Premio Canarias de Comunicación 2023, reside desde 2022 en Senegal, es corresponsal del periódico El País y colabora con otros medios cubriendo conflictos sobre el terreno, como la guerra de Mali; las epidemias de Ébola en Guinea, Sierra Leona, Liberia y la República Democrática del Congo; el conflicto de Boko Haram en Chad, Níger y Nigeria; el terrorismo en el Sahel; la epidemia de la COVID-19 en África; las rutas de la inmigración en países como Senegal, Mali, Níger y Mauritania; la transición política en Gambia, o la actual crisis política y social en Senegal.

-¿Cómo está la situación en el África Occidental y especialmente en el Sahel, de donde proceden buena parte de los jóvenes que están llegando a Canarias?

“Es una región del mundo sumida en una grave crisis, en primer lugar política, con golpes de Estado, revueltas e incluso países como Senegal, donde hay una enorme tensión política con partidos ilegalizados y encarcelados. Además, hay un avance enorme de la inseguridad por los grupos radicales yihadistas en el Sahel, sobre todo en Mali o Burkina Faso. También hay una crisis económica que tiene que ver con el impacto de la subida de precios y una inflación disparada por la COVID, la guerra de Ucrania y los efectos de la crisis climática con escasas lluvias, sequía persistente y la explotación de recursos por empresas extranjeras. Todo esto dibuja un panorama delicado que ha generado una crisis social e importantes movimientos de población, que en Canarias los estamos viviendo con intensidad desde el último verano con la llegada de la inmigración, pero también en el propio continente con más de cuatro millones de refugiados y desplazados. Por tanto, es importante que conozcamos las causas de esta crisis migratoria que estamos viviendo en nuestras costas”.

-¿Son muchos países cuya población lo está pasando mal?

“La Comunidad económica del África Occidental cuenta con 15 países y luego el Sahel es una franja que está al sur del desierto del Sáhara y va del este a oeste. Toda esta inestabilidad política, guerras, violencia, crisis económica y el cambio climático está motivando que hombres, mujeres, jóvenes y niños se desplacen buscando un futuro que en su tierra no tienen, la agricultura y el pastoreo está pagando la falta de lluvia, la pesca tradicional ha mermado muchísimo por el aumento de la temperatura del agua y el impacto de los grandes barcos industriales. Toda esta población es normal que se marche si quiere buscar un futuro mejor para sus familias, cruzan fronteras para llegar hasta la costa y cogen un cayuco para ganarse la vida en Europa. Saben que es arriesgando su vida, pero la situación en sus países es mucho peor. Después de más de 12 años viviendo allí, tengo la sensación de que las cosas no han ido mejor. Cada país tiene sus circunstancias, pero todos estos elementos son muy estructurales, no les van a abandonar en poco tiempo, no son fáciles de arreglar y esto explica un fenómeno migratorio que también nos va a acompañar durante mucho tiempo”.

-El desconocimiento de esta realidad hace que algunos se aprovechen para generar miedo…

“Creo que es uno de los males y de las paradojas de nuestro tiempo. Nunca hemos tenido tanto acceso a la información, porque no se puede decir que no haya información ni acceso sobre lo que está pasando en África, pero al mismo tiempo nunca ha habido tanto desinterés en su realidad. Hay un ombliguismo preocupante y nos atrincherarnos en nuestros propios miedos. Y eso que está ocurriendo en nuestro continente, porque los canarios geográficamente pertenecemos a África. Me sorprende que no le prestáramos atención a la tensión política en Senegal, que se intensificó hace dos años, hasta que nos llegaron 15.000 inmigrantes. Es una pena, porque muchas veces perdemos la posibilidad de actuar de manera más proactiva. Luego, efectivamente, hay partidos e ideologías que aprovechan y cultivan ese miedo, y gran desconocimiento de la realidad. Yo vivo en Senegal y son gente que viene a buscarse la vida, porque no hay un futuro claro en su país, no se trata de gente captada por mafias, ni delincuentes, son personas que muchas veces de manera improvisada deciden marcharse, pescadores que venden su cayuco para sobrevivir. No estamos hablando de nada oscuro, pero es una actividad que hemos criminalizado. Tampoco creo en la teoría de que vengan engañados, prefiero pensar que hay una tendencia a exagerar el lado positivo de las cosas. Desde África se piensa que las cosas van a ser más fáciles de lo que realmente son y, de hecho, muchos cuando llevan meses lo dicen, pero hay que recordar que la situación de partida muchas veces es tan desesperada que para ellos enviar 50 o 100 euros a su familia compensa este sacrificio. Si hace 15 o 20 años probablemente el destino elegido era Francia, porque habían más redes de familiares y amigos, ahora cada vez más migrantes se quedan en España y en Italia, sobre todo muchos senegaleses y malienses, porque, además, hay trabajo y si tienen la posibilidad de trabajar en la agricultura, en la construcción, en el servicio doméstico o vendiendo por la calle, aprovecharán esa oportunidad para intentar prosperar, a veces a trompicones, pero de alguna manera el sistema los acababa absorbiendo y eso es lo que hace que sea atractivo para ellos venir a España”.

-Hay territorios que están en guerra y su población debe huir del conflicto…

“En este momento en Mali hay una ofensiva militar en el norte, los grupos independentistas tuaregs están siendo atacados por el ejército y los mercenarios rusos de Wagner. Además, se suman los grupos yihadistas en la zona, es una guerra en toda regla. Sin embargo, como funcionamos a golpe de flashes mediáticos, primero fue la invasión de Ucrania y ahora todo el interés está puesto en la Franja de Gaza, que es una barbaridad lo que está pasando. Pero no nos despistemos y no perdamos el foco de lo que pasa aquí al lado, porque ahora mismo en el norte de Mali hay una auténtica guerra que interrumpe los flujos comerciales. La gente huye, hay masacres, miedo, etc. Otros grandes focos que nos afectan en Canarias están en Níger y Burkina Faso, donde los grupos controlan el 40% del territorio. Ya más alejados tenemos los conflictos en Somalia, República Democrática del Congo, Mozambique, República Centroafricana o Sudán, una guerra que ya cumplió más de un año con auténticas barbaridades y genocidios. Me duele el doble rasero de occidente, entiendo la geopolítica de una guerra en Europa o de Gaza, pero solamente pido que no se olviden que hay otras guerras y que también importan”.

-Muchos se quejan de que Europa no está dando respuestas. ¿Dónde hemos fallado?¿Por qué no llegan las ayudas?

“Europa le ha fallado a África y, en particular, al Sahel de muchas maneras, pero no todo es responsabilidad de Europa y no todo el peso de la reconstrucción o de la industrialización de una región tan basta debe caer sobre Europa, porque también hay responsabilidades de las propias élites africanas. Si Europa quiere velar de verdad por su seguridad, como llaman ellos, de su flanco sur, habría que invertir en desarrollo, en cooperación, pero no hablo de construir un pozo aquí o una escuela allá, sino de hacer carreteras, hospitales, fábricas e industrias para generar empleo. Esa es la única manera de contribuir a erradicar la pobreza extrema en muchas regiones donde esos grupos armados yihadistas avanzan al encontrar la complicidad de una población que se siente abandonada. También hay modelos de reparto de la riqueza que son muy particulares y variopintos, y a veces estas estructuras se quedan el dinero de as ayudas y no acaba llegando, pero, sobre todo, hay que pensar que también hay un sistema que perpetúa que eso sea así. Una buena parte del dinero de los proyectos de cooperación se destina a mantener las propias estructuras o sostener unas determinada élites, y luego ellas se encargan de distribuirlas más o menos y así perpetuarse en el poder. Hay un problema muy estructural, el que tiene que ver con el sistema económico y el comercio mundial que ha condenado tradicionalmente a África a ser un territorio exportador de materias primas, de todas las riquezas que tiene, pero no hay ninguna transformación. África tiene una asignatura pendiente, que es la industrialización. Es sencillo, en vez de exportar crudo, hay que exportar gasolina; en vez de exportar fruta, debe enviar zumo, o en vez de cacao, vender chocolate. Hay que aportar valor añadido, porque eso es lo que va a generar empleo, pero hay grandes multinacionales que no les interesa que eso sea así, porque al final en este sistema mundial se ha atribuido a África ese rol y hay un interés del norte global en que siga así. El trabajo de los cooperantes es muy difícil, no se pueden quedar a dormir dos noches seguidas en el mismo sitio, no pueden anunciar adónde van a ir, deben tener cuidado y desconfiar de la gente local, estar en alerta y, si es posible, con guardaespaldas ante la posibilidad de un secuestro”.

-¿Las autoridades están impidiendo la salida de cayucos o hacen la vista gorda?

“Si en octubre llegaron 15.000 personas a Canarias, la Marina de Senegal detuvo a más de 5.000 personas, con una gran labor de la Guardia Civil que tiene desplegadas dos patrulleras y un avión en labores de vigilancia y control. También hay cayucos que se pierden en la travesía, tienen problemas o naufragan. Este verano se han contabilizado varios cada semana con muchos muertos y desaparecidos. Desde el norte de Senegal, la travesía dura una semana, y 15 días si salen del sur. Otras embarcaciones son interceptadas por la Marina de Marruecos”.

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