sociedad

“Contamos historias en un contexto posmoderno”

DIARIO DE AVISOS habla con Martín y Sicilia, artistas tinerfeños y profesores de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna
Foto: Fran Pallero

Uno tiene la tensión alta (Sicilia) y el otro la tiene baja (Martín). Acaban de entrar en la Galería de la Fama, con su inclusión en la Biblioteca de Artistas de Canarias, los famosos libros negros que edita el Gobierno de aquí. Yo he conseguido los 78 tomos publicados hasta la fecha. Firman como Martín y Sicilia. El doctor (en Bellas Artes) Javier Sicilia Rodríguez (Santa Cruz, 1971) y el aspirante a doctor José Arturo Martín (Santa Cruz, 1974) imparten clases en la Facultad de Bellas Artes de La Laguna. Ninguno tiene puta idea de fútbol. A cuatro manos consiguen extraordinarias obras de arte. No habían comido nunca en Los Limoneros y terminaron regalándole un libro negro a Mariano Ramos, el dueño. “Nosotros somos Martín y Sicilia y somos también guionistas de Martín y Sicilia”, me dicen. Ellos no, pero yo sí: encuentro mucha similitud en su pintura con la del maestro Antonio López. Si usted quiere un retrato pintado por los dos, la condición es que ellos también aparezcan en el cuadro. El día 15 exponen en la galería Artízar, en La Laguna. Tardan entre un mes y un año en terminar una obra y la empiezan como en una película: casting, vestuario, boxean en un ring, se retratan dándose puñetazos y hacen unas 200 fotos para lograr lo que quieren crear. Son también los protagonistas de El Gran Libro de la Historia del Arte de Martín y Sicilia. En él le piden prestado a grandes artistas, incluido Rembrandt, algunos de sus detalles. Por su particular túnel del tiempo trasladan esos detalles a escenas de hoy. A mí me parecen dos genios, pero yo de arte no entiendo nada. Acrílicos sobre lienzos, acrílicos sobre madera y ahora le han dado a la acuarela. Se quedan sorprendidos cuando les digo que yo, de niño, me colocaba a la espalda de don Francisco Bonnín para verlo pintar buganvillas y rosas blancas. En todo caso, Bonnín no es su referencia principal. Vuelan más alto.

Javier Sicilia y José Arturo Martín. | Fran Pallero

-¿Son ustedes dos o uno sólo? Y si son dos, ¿cuál es mejor?

“Somos dos cabezas narrando, cuatro manos pintando y dos personas actuando como protagonistas”.

-Como la Santísima Trinidad… pero en dos.

“Podríamos hablar de una especie de trinidad de identidades al servicio de un solo proyecto, tratando de potenciar nuestras habilidades individuales con el fin de lograr un producto final de calidad”.

-¿Llegarán a ser Antonio López un día? Él ha visto la pintura de ustedes.

“Nos encantaría lograr algún día la repercusión que ha alcanzado Antonio López con su trabajo, a nivel nacional e internacional, y, sobre todo, nos gustaría llegar a su edad con el entusiasmo y la curiosidad que desprende”.

-Pero…

“Pues que respecto a su forma de abordar la práctica artística, pese a que hace pintura figurativa, en realidad es muy diferente a la nuestra. En primer lugar, nuestra intención nunca fue hacer cuadros hiperrealistas. Y en segundo lugar, él tiene una visión austera de la realidad, seca y analítica, alejada de cualquier tipo de ironía y narrativa, que es precisamente –entre otras cosas—lo que hacemos nosotros”.

-Contar historias.

“Sí, contarlas en un contexto plenamente posmoderno, desde el cual planteamos, con nuestras imágenes, las problemáticas que afectan al sujeto contemporáneo, desde una estética pop, en la que el sentido del humor juega un papel muy importante”.

-Antonio López es Antonio López y, además, repito, ha visto los cuadros de ustedes.

“Respetamos mucho su trabajo y además tuvimos la oportunidad de conocerlo con motivo de una conferencia que impartió en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, a finales de los 90. Y también el privilegio de que viera y comentara nuestros cuadros en directo, en una exposición. En resumen, nos pareció un ser entrañable y muy inteligente”.

-Ustedes toman detalles de Rembrandt y pintan un cuadro. Juegan al ajedrez mejor que Marcel Duchamp. Y usan como modelos a gente meando. ¡Esto es un escándalo, no sabía que en este local se juega! (el prefecto francés en la peli Casablanca).

“Sin duda, Rembrandt y Duchamp son dos de nuestros referentes más importantes y desde luego hicieron ambos un trabajo muy evocador en sus respectivas épocas. En este sentido, cuando los citamos y los usamos, nuestra intención no es escandalizar a nadie, pero el hecho de emplear herramientas como la ironía y la sátira puede hacer que el mensaje sea leído con mayor atención. Por otra parte, es importante señalar que las escenas que nosotros representamos no pertenecen al género autobiográfico, sino que es una especie de auto ficción”.

-Ustedes son los protagonistas de sus cuadros. Son artistas y modelos. No es lo habitual.

“El autorretrato pictórico es un género que se popularizó entre los artistas desde el barroco hasta hoy”.

-Bueno, sí.

“En este caso, Rembrandt se pintó a sí mismo más de ochenta veces. Él sí disponía de un espejo en el taller y por tanto podía prescindir de los servicios de un modelo y pintarse a sí mismo. Sin embargo, nosotros somos a la vez autores, narradores y protagonistas. Somos nuestros propios modelos”.

-Echo de menos desnudos femeninos. En sus manos serían una delicia.

“No hemos pintado ni fotografiado muchos desnudos, ni masculinos ni femeninos. Cuando lo hemos hecho ha sido por eso que dicen exigencias del guion. Es decir, que debe haber una razón justificada dentro del relato para la elección tanto del vestuario como para pintar un desnudo”.

-Son trasgresores. En su nueva versión de la Muerte de Marat aparecen, entre otros objetos, una lavadora y un teléfono inalámbrico. Y esto es muy raro. O muy irreverente.

“Bien, pues sí que nos gusta el ejercicio de adaptación de obras clásicas al presente, intentando conservar el aroma del referente. En este aspecto, para construir una imagen creíble, y que al mismo tiempo aluda o cite a otra pintura o fotografía, sea de la época que sea, añadimos elementos de nuestra vida cotidiana, que quizá en ocasiones puede generar cierta extrañeza”.

(Me olvidé decirles a ustedes que las respuestas son comunes de Martín y de Sicilia, aunque estos dos artistas y profesores, cuando pintan un cuadro, son capaces de anular el uno la pintura del otro. Es decir, de pintar encima de la obra del otro. No ha ocurrido una vez, sino varias. Me gustaría que vieran su obra reciente y tienen una oportunidad única en diciembre. Han expuesto y vendido en México, en Estados Unidos, en Mallorca, en Alemania. Son amigos del gran Giri G. Dokoupil, por quien yo siento gran admiración. Comentamos que a Antonio López un municipal se atrevió a retirarle el caballete porque pintaba en la Gran Vía, “sin permiso”. Pecado de lesa ignorancia).

-Los vi a ustedes en una obra suya vestidos de Velázquez, pero con ropa de El Corte Inglés.

“En Madrid teníamos el estudio muy cerca del Museo del Prado. Para nosotros era un gran lujo porque cada vez que teníamos alguna duda o no sabíamos cómo resolver un entuerto, íbamos al Prado a ver a Velázquez para buscar soluciones. Era como tener a los grandes maestros como vecinos. De hecho, entrar en el Prado es como una terapia, un hábito saludable”.

-¿Quién les elige la ropa que figura en sus cuadros?

“Ocurre lo mismo que con el atrezo. Nos vestimos con lo mismo que empleamos en nuestra vida cotidiana y que, por cierto, rara vez compramos en El Corte Inglés. Aunque es verdad que en ciertas ocasiones hemos utilizado el recurso del disfraz para la construcción de algunas escenas”.

-Vamos a hablar del gran Dokoupil. ¿Qué significa su amigo en la supuesta revolución artística de los 70 para acá?

“Hemos seguido el trabajo de Dokoupil desde sus comienzos y, aunque no tenemos nada que ver con él ni con su obra, admiramos su camaleónica capacidad para cambiar de estilo constantemente, usando diferentes técnicas como el humo de vela, las pompas de jabón o los latigazos en sus cuadros. Aparte de maestro y compañero nos une una amistad desde hace muchos años. Giri es un artista único y un personaje irrepetible que sin duda encarna el espíritu caleidoscópico de la era posmoderna, lo que le convierte en un artista paradigmático de esta época en que vivimos”.

(Dokoupil, el gran artista checo neo expresionista, residió en Tenerife, se casó y se divorció de una tinerfeña, tiene un hijo isleño y vivió en Tenerife. Ahora reside durante varios meses al año en Las Palmas. Tiene obra en los mejores museos del mundo y cada día sube la cotización de sus cuadros).

-Ustedes deben tener no uno sino miles de referentes, desde Rembrandt para acá.

“Como artistas posmodernos que somos no escondemos, ni tenemos por qué, a quienes influyen en nuestro trabajo, más bien todo lo contrario”.

-No, eso que dicen es cierto; lo veo en el Libro de la Historia del Arte de Martín y Sicilia.

“Sí, es un buen ejemplo de lo que te queremos transmitir, en tanto que hablamos de quiénes son nuestras madres, padres, abuelos y abuelas artísticos y de cómo ha ido calando su trabajo en el nuestro. Sin embargo, la Historia del Arte no es la única fuente de la que bebemos, también la encontramos en otras disciplinas, como el cine, la música, la literatura y la moda”.

-¿Se han emputado alguna vez? La convivencia (pictórica) debe ser difícil.

“Nuestro proceso creativo se basa fundamentalmente en la dinámica de debate sobre las propuestas en las que trabajamos. Afortunadamente, tenemos puntos de vista diferentes acerca de muchos temas. En este sentido, la discusión nos parece necesaria y enriquecedora. El diálogo posibilita el consenso”.

-Pero la sangre no llega al río, entonces.

“No, no llega. Tratamos de componer una sintonía común”.

(Les he pedido un breve currículo y en mala hora, porque es impresionante. Galería Nina Menocal, en México DF; Nana Roester, en Sao Paulo; Apama Mackey, en Houston; Charles Cowlws, en Nueva York; La Casa Cuadrada, en Bogotá; Miguel Marcos, en Barcelona; L´Oeil, en París; Ferrán Cano, en Mallorca; M:a contemporany, en Berlín; Momo, en Johanesburgo; presencia en tres ediciones de la Bienal de La Habana; en la Bienal de Dakar, Senegal; muestra en Bamako; exposiciones en Mali; en Oslo; presencia en foros y ferias internacionales y, naturalmente, exposiciones en las principales galerías de Canarias, en Madrid, en Vitoria, en Salamanca. Recibieron el primer premio Villa de Santanyí en 2015, una mención de honor en ABC 2000 de fotografía y premio a los artistas emergentes de ARCO07. Quedé exhausto con la relación, que tuve que reducir, así que si hay algún error, que disculpen los artistas y los lectores).

-¿Muchos coleccionistas de su obra?

“Sí, varios, importantes”.

-¿Amigos del salseo?

“No, pero tenemos una foto con Paulina Rubio, en México” (me da que lo han dicho con ironía).

-¿Cuántos años llevan pintando juntos?

“Veinte y ocho”.

-¿Cuántos cuadros al año?

“Pon que una media de doce”.

-Falta de respeto para los autores eso de hablar de dinero. ¿Muy caros?

“Lo suficiente, pero depende”.

-Son como un matrimonio, ¿no?

“No, no estamos casados… pero podríamos”.

-Hablemos de Pedro González.

“Bruto, áspero, gran profesional que no le hacía asco al mercado. Magda Lázaro dijo de él que era un seguro de vida”.

-¿Sonido para pintar?

“No es nuestra la frase, pero te diremos que el sonido está sobrevalorado; preferimos el silencio”.

(He acudido a Internet y veo referencias de esa frase. Me dicen quién es el autor, pero no lo apunté, ni lo encontré en la red. Seguramente no saben que hubo un jugador del Real Madrid que se llamaba Velázquez. Nada que ver con el artista universal. Pero qué le vamos a hacer; ellos pintan, yo veo el fútbol).