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24 fotos para el nuevo año

El Ayuntamiento de Los Realejos edita 2.000 ejemplares del calendario de 2024, en el que participan doce fotógrafos con dos fotos cada uno, una horizontal y otra vertical

Los fuegos, las fiestas de Mayo, la Semana Santa, un deportista practicando surf en la playa de El Socorro, la casona de Castro, la iglesia de Santiago Apóstol, la cultura del cereal, son los motivos que ilustran el calendario de 2024 que edita el Ayuntamiento de Los Realejos.

En total son 24 fotos, dos para cada mes del año, una horizontal y otra vertical, que plasman la esencia de un municipio que cuenta con una gran riqueza natural, etnográfica, cultural y social, en cada uno de sus rincones, un verdadero tesoro para los amantes de la fotografía.

El proyecto de editar un calendario surgió hace 24 años por parte del fotógrafo realejero Isidro Felipe Acosta con el objetivo de promocionar el archivo de fotografía histórica de Los Realejos, uno de los más importantes de Canarias al albergar más de 15.000 fotos digitalizadas que fueron aportadas en su día por los vecinos y vecinas del municipio.

Fue en el año 2000 cuando el Consistorio realejero lo llevó por primera vez a la Feria Internacional de Turismo (Fitur). Allí, Isidro Felipe se dio cuenta que un calendario de mesa era una buena promoción del municipio porque si gusta, la persona lo tiene todo el año sobre cualquier mueble y eso implica que lo ve mucha gente.

La idea resultó ser un éxito hasta el punto que los vecinos y vecinas acuden al Ayuntamiento a pedirlo y muchos de ellos lo coleccionan, sobre todo cuando son fotos antiguas. “En esa época no eran muchos los municipios de España que hacían este tipo de promoción turística y por lo tanto, Los Realejos, a nivel de Canarias, fue innovador en ese sentido”, subraya.

El que fuera también empleado público y fotógrafo del Ayuntamiento durante más de tres décadas también fue el encargado de la edición de los calendarios municipales durante 23 años. Todos ellos, a excepción del primero y el del año pasado, han sido con imágenes en blanco y negro, el resto eran postales de los años 60 y de principios de siglo, personajes del municipio, o fiestas de los años 40 y 50. “Siempre ha sido un atractivo en ese sentido y por eso mucha gente lo coleccionaba”, apunta.

Este año también se repitió el color. Pero la principal novedad, a iniciativa del Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento, es que participan doce fotógrafos del municipio y se espera que el próximo año lo hagan otros diferentes porque la idea es dar a conocer a los artistas locales.

Los autores, de enero a diciembre

Así, el mes de enero está ilustrado por Jairo Díaz; el de febrero por Rubén Toste; el de marzo por José Damián Pérez; el de abril por Efrén Yanes; el de mayo por Fermín Cabrera; el de junio por Fátima Beatriz Hernández; el de julio por Isidro González; el de agosto por Édgar Méndez; el de septiembre le corresponde a Isidro Felipe Acosta; el de octubre a Carlos Hernández Pérez; el de noviembre a Manuel Bencomo; y por último, el de diciembre, a Aidyl Carrillo.

“Ahora, con la participación de una docena de fotógrafos locales por primera vez, se inicia una nueva etapa en la que nosotros, en esta ocasión, y los que se sumen en años venideros dejaremos constancia de la gran cantidad de recursos etnográficos y naturales fotografiables de Los Realejos. Gracias por contar con nosotros”, declaró el jueves Isidro Felipe Acosta, durante la presentación del anuario, en la que también estuvo presente el alcalde, Adolfo González, y algunos de los participantes.

En total, el Ayuntamiento ha editado 2.000 ejemplares además de contar con su versión digital alojada en la web municipal www.losrealejos.es.

Isidro Felipe recuerda una anécdota muy curiosa. Ocurrió hace más de una década, cuando los representantes municipales fueron a Turespaña a llevar el expediente para que las Fiestas y Fuegos de Mayo sean declaradas de Interés Turístico Nacional y la persona que los recibió tenía un calendario de Los Realejos sobre la mesa.

“Es un calendario viajero, no solo porque se ha repartido por toda España, sino porque los propios vecinos que van a recogerlo se lo mandan a sus hijos y familiares que están estudiando o viviendo en otros países, incluso en Venezuela y Cuba”, apunta Isidro Felipe.

Al mismo tiempo, defiende que tanto él como el resto de los fotógrafos participantes son de la opinión que la historia se escribe con imágenes, y que los fotógrafos somos notarios de nuestro tiempo, porque vamos dejando testimonio de la vida cotidiana”, señaló el fotógrafo.

Por último, recordó a Manuel El Rubio, Juan Dumas, Miguel Fernández o Juan González, “como amantes de la fotografía que han ayudado a lo largo de los años con sus imágenes a comprender gran parte del devenir de Los Realejos del siglo XX en adelante, con un legado que llega muy fresco a nuestros días”.

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