lo que los ojos no ven en la laguna

Calle Empedrada (hoy, Marqués de Celada) y la iglesia de San Benito (I)

Imagen nocturna de la calle Marqués de Celada. | Mari Cruz del Castillo Remiro

La calle Marqués de Celada comienza en el encuentro con las de San Antonio y Hermanos Marrero. En el pasado se le conoció como el camino que va a Tacoronte y desde 1743, calle Empedrada. Termina, pasada la iglesia de San Benito, en la confluencia con la avenida de la Candelaria. El nombre antiguo como Empedrada viene de la necesidad de evitar los daños que se producían en la Villa de Abajo, por las fuertes escorrentías que se producían por las aguas del Rodeo y de la parte alta de la Villa de Arriba. Más adelante esta vía fue adoquinada y, posteriormente, tal y como está en la actualidad, asfaltada.

La rotulación desde 1930 como Marqués de Celada es en referencia a don Ángel Benítez de Lugo y Cólogan, décimo marqués de Celada. La Orotava (1855-1928). Fue alcalde de La Laguna, secretario general de la Real Sociedad Económica de Amigos del Pas de Tenerife y en 1896 Esclavo Mayor de la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Cristo. En esta calle, tal como ocurre en la Vía Dolorosa de Jerusalén, se instalaron la mayoría de las cruces (las restantes, hasta la catorce del Vía Crucis, se encuentran en la carretera que va hacia el Calvario de San Lázaro).

La primera cruz se instaló al comienzo de esta calle, la segunda muy próxima, y la tercera está en la casa, hoy reformada, de Domingo Cabral, un vecino muy pobre que tuvo que mentir en 1712, dada su precaria situación familiar ante el clérigo Domingo Pinto, cuando este salía de oficiar misa en la iglesia de La Concepción, diciéndole que uno de sus hijos había muerto y que necesitaba dinero para el entierro. Más tarde confesó que era mentira, pero el cura le perdonó porque entendió su situación. La sexta cruz (conocida como la de Bartolo) estuvo desaparecida durante mucho tiempo, desde los años treinta hasta que fue recuperada, gracias a la acción educativa del Colegio Público Camino de la Villa, en el año 2007.

Estas cruces también son adornadas por los vecinos, cada 3 de mayo, en la festividad de la Santa Cruz. De esta calle era vecina una lagunera que, al enterarse de que habían vendido una imagen del Cristo y su retablo de la cercana iglesia de La Concepción, oyó una voz que le dijo: “Rescátame, rescátame”. La señora vendió su casa, compró la imagen y por ello es conocida por el Cristo del Rescate. La cofradía se fundó con el nombre del Santísimo Cristo del Rescate y Nuestra Señora de los Dolores, el 25 de abril de 1979, si bien sus orígenes se remontan a una primitiva que existía en 1672.

Ha sido siempre una calle de gran actividad comercial por lo que se le considera como la principal de la Villa de Arriba. A modo de ejemplo citaremos, empezando por el lado derecho hacia San Benito, la carnicería de Francisco, que posteriormente fue portero del cine Coliseum. Más tarde se abrió el Café Habana. También contó con la peluquería de Rosalba, la barbería de Antonio Expósito, y la ventita de la cruz de don Rafael. En la esquina con San José estuvo la Calera de Ismael y sus hijos Angelito y Fernando, en la que se despachaba el material con el que se enjalbegaban las casas laguneras, además de material de ferretería. La familia de los Ferreras tuvo una zapatería y una panadería. También se instalaron los garajes de los Oramas, donde se guardaban las guaguas de la empresa Transporte de Tenerife S.L., la carpintería de Cho Lucas el Carretero, la iglesia de San Benito, y la casa de comida donde se servían platos típicos canarios de Lorenzo El Kíkere, conocido gallero de la ciudad.

Por el lado izquierdo de la calle y haciendo esquina con San Antonio estuvo la venta de Cipriano Hernández, seguida del supermercado de Antonio del Rosario, las barberías de Los Fiscales y la de Lorenzo, y Manuel el de los plátanos. Destacamos la instalación del viejo tejar, la zapatería de Benito, la fábrica de velas y la chatarra, la Cooperativa del Campo La Candelaria, el restaurante Las Moneditas y la conocida casa de comidas Caseta de Madera, propiedad de Ramón.

Haciendo esquina con la calle Carretas, vivió la familia de la escritora cubana-canaria Nivaria Tejera, hija de madre cubana y padre lagunero. Vivió en La Laguna desde los dos años y emigró con su familia en 1944, una vez que su padre fue liberado tras la condena por su oposición al régimen franquista. Su mayor éxito literario fue la publicación de El Barranco. Con la obra Sonámbulos obtuvo el premio Seix Barral Biblioteca Breve 1971, convirtiéndose en la primera mujer que lo obtuvo. Falleció en París.

LOS PASTELES LAGUNEROS DE NAVIDAD

Los pasteles de Navidad tuvieron su época de mayor esplendor entre 1900 y 1915, siendo la Villa de Arriba el ámbito en que se localizaban las pastelerías de la familia Guerra Molina, en la calle Empedrada, la de seño Panchito, en la cercana calle de San Antonio, y la de María Gracia, en la calle de San Agustín.

El periodista Luis Álvarez Cruz se ocupó de los pasteles en su libro Ay, qué pasteles calentitos, qué pasteles, en el que el pastelero José Expósito Rodríguez le dijo que el mayor esplendor de las pastelerías laguneras fue en 1885, aunque fue mucho antes porque el periódico El Ómnibus, en su edición del 19 de diciembre de 1855, el vendedor de origen francés Juan Caubín destaca que para complacer el gusto de sus clientes, en Las Palmas, hizo venir de La Laguna una pastelera para la perfecta elaboración de los pasteles. En el número 27, estuvo situado el colegio Ángel de la Guarda que fue fundado por las hermanas Emiliana y Marina, y más tarde trasladado a la zona de El Rayo en la carretera vieja hacia Las Mercedes. Por Resolución del 10 de junio de 1985, cambia su denominación por la actual de: Colegio Decroly, en memoria del médico y psicólogo belga.

En el número 29 nació y vivió el periodista y escritor Domingo García Barbuzano (La Laguna, 1954), redactor de los periódicos La Tarde y El Día durante más de 40 años. Autor de más de una decena de libros, destacando entre ellos El Corsario Amaro Pargo, La Monja Incorrupta del Convento de Santa Catalina de La Laguna, Sor María Jesús, y Prácticas y Creencias de una Santiguadora Canaria.

En la vivienda número 33, nació el periodista y escritor Juan Pérez Delgado (Nijota), La Laguna (1898-1973). Aunque estudió la carrera de Derecho, su principal profesión la ejerció como redactor del diario La Prensa y hasta su jubilación en 1968, como redactor jefe de El Día. Autor de varias obras de teatro poesía y narrativa. La más popular fue El amor en bicicleta. El Ayuntamiento Lagunero y por encargo del Orfeón La Paz, inauguró el 9 de noviembre de 1975, un busto en su honor, obra del escultor Francisco Borges Salas, instalándose en la plaza de La Concepción.

En el número 51 de esta calle, y en una local propiedad de doña Guadalupe Domínguez conocida como La Mosquita, nace la agrupación folclórica El Carmen en el año 1947, cuando un grupo de amigos y familiares con afición al folclore y conocimientos musicales se reunieron con ese objetivo. Dirigía este grupo, en el apartado musical Ángel Hernández, conocido como Ito, fundador del conjunto Acaymo y del Dúo Rancho Grande y director de cuerdas del Orfeón La Paz de La Laguna. El cuerpo de baile lo dirigió su hermano Antonio (el sargento Antonio), que más tarde fue jefe de la Policía Local lagunera. Al año siguiente, a través de un convenio con el Club de Fútbol lagunero Real Hespérides, llegaron al acuerdo de integrarse en esta sociedad. Comenzaron sus ensayos en las instalaciones que el citado Real Hespérides tenía en la antigua calle Bencomo, hoy Alcalde Alonso Suárez Melián. En 1948, ya como Rondalla Real Hespérides, participaron en la primera Romería de San Benito de La Laguna.

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