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Loro Parque Fundación lucha contra el tráfico ilegal de especies: el caso del perico caretirojo

El programa, desarrollado junto con la Fundación Jocotoco y las autoridades locales, ha permitido acabar con el mercado furtivo de este loro en peligro
Loro Parque Fundación lucha contra el tráfico ilegal de especies: el caso del perico caretirojo

El tráfico ilegal de especies es una de las grandes amenazas a las que se enfrenta la biodiversidad. Alrededor de 100 tigres, 30.000 elefantes y más de 1.000 rinocerontes son asesinados cada año para traficar con sus huesos, piel, colmillos y cuernos. Se trata de un negoció extremadamente lucrativo, que mueve miles de millones de euros cada año.

El tráfico de animales y plantas también daña a las personas. Además de ser un drama para la naturaleza, al esquilmar los recursos y empujar a miles de especies hacia la extinción, también lo es para las comunidades locales de los países de origen de estos productos ilegales, llegando a poner en peligro su desarrollo social y económico.

Esta problemática también afecta a numerosas especies de loros, pero con el compromiso y la colaboración de las instituciones es posible proteger a los animales de esta amenaza. Dos claros ejemplos de ello, son los del perico caretirrojo y el guacamayo verde mayor, con los cuales Loro Parque Fundación desarrolla proyectos de conservación.

Ambos son desarrollados conjuntamente con la Fundación Jocotoco, se divide en distintas fases: en primer lugar, retirar del mercado ilegal los loros capturados para reintroducirlos en el medio silvestre; a continuación, se inicia un periodo de preadaptación en el que enseñarles de nuevo a comer frutos naturales y a recuperar su condición física y en el que pudieran estar en contacto con las aves del exterior, y, por último, liberar a los ejemplares para que volaran en libertad junto a sus congéneres.

Los avances obtenidos en los últimos años han sido tan grandes y su impacto en las poblaciones locales ha sido tal que, en el caso del perico caretoirrojo, la policía y los agentes medioambientales ya no están encontrando la especie en los mercados.

La colaboración entre las entidades zoológicas locales, los veterinarios del Gobierno y las comunidades ha permitido que, gracias al conocimiento científico y al soporte técnico y financiero de la Fundación, se haya logrado combatir exitosamente el tráfico de estos animales.

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