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“Si la mente es fuerte, va más allá de lo que le pide el cuerpo”

La tinerfeña Candy Hernández, ganadora de seis carreras de obstáculos OCR en 2023, resalta que “sentirse satisfecho con lo que uno hace en cada prueba es la mejor victoria"

Por Doris Carballo. No hay deporte que se le resista, dado que, como ella misma dice, tiene tanta energía que necesita hacer todo lo que se le ponga por delante relacionado con la actividad física, pues también es su medicina para escapar del estrés diario y de sus tormentos, aquellos que la han llevado a necesitar, como una “adicción”, poner su cuerpo y su mente al límite. Por ello, realiza carreras de montaña y de obstáculos, surf, boxeo, natación, ciclismo, esquí y, ahora, triatlones.

Hablamos de Candy Rodríguez, una tinerfeña de 32 años que este año ha conseguido, en seis de las ocho carreras de obstáculos OCR que se disputan en la Isla, subirse al podio en primera posición -en las dos restantes no pudo presentarse por no estar en Tenerife-. Y, en total, ha llevado a cabo 15 carreras en 2023 en diferentes disciplinas.

PRIMEROS PUESTOS

En relación a las pruebas OCR, Candy ha quedado primera en la Mencey OCR de Granadilla, de cinco kilómetros; la Berserker Xtrema Race de Arico, de cinco kilómetros; la Conquista La Victoria, de 10 kilómetros; la Mencey OCR de San Miguel, de seis kilómetros; la OCR Civico-Militar, de siete kilómetros, y la Berserker Xtrema Race de Tacoronte, de cinco kilómetros. Un auténtico logro, teniendo en cuenta la dificultad de las mismas y el gran nivel de las participantes.

Recepcionista de profesión, Candy cuenta a DIARIO DE AVISOS que no se prepara las carreras con un profesional, sino que lo hace por su cuenta. “Mi preparación la hago por fuera de mi casa. Siempre corro dos kilómetros en asfalto y otros tres en la montaña, en subida y bajada, para coger agilidad y mejorar mi coordinación. Voy sin reloj, no miro ni el tiempo que tardo ni mis pulsaciones. Tampoco me centro ni en el cansancio ni en la respiración. Yo corro por sensaciones. Además, para poner a prueba mi mente hago el mismo recorrido cinco días a la semana”, explica.

Indica que ponerse al límite es su terapia particular, la que la sana por dentro y por fuera, y que ahí radica su éxito. “Ponerme música y salir a correr sola el mismo tramo es un pequeño ritual para mí para sacar fuera todo lo que me ha podido herir en mi vida. Esto me ha servido para descargar la mochila de rabia que he llegado a sentir en muchos momentos”, subraya.

Aunque le gustaría decir que practica este tipo de competiciones porque es su pasión, manifiesta que no es así, sino que ella lo que pretende es fortalecerse mentalmente: “Cada vez que salgo a correr mi cuerpo no quiere, solo me pide que pare. Pero creo que si la mente de una persona es fuerte, puede conseguir ir más allá de lo que le pide el cuerpo. Yo controlo el dolor y la fatiga pensando en todo lo que me hace daño”. Sin embargo, sabe que correr solo para descargar su rabia no es algo beneficioso para su cuerpo y, por ello, está intentando cambiar sus hábitos y mejorar al respecto: “Un fisioterapeuta me dijo que correr con rabia hace que mi cuerpo se tense y eso provoca que gaste más energía de la que debo. Él me ha enseñado a canalizar un poco mis emociones, porque no corro para disfrutar, sino para descargar, y eso a la larga puede afectar a mis músculos, con la aparición de cargas o contracturas. Aún me queda camino, pero estoy intentando hacerlo”.

En cuanto a cómo ha afrontado las pruebas OCR a las que se ha presentado, explica que “cuando escucho el pistoletazo de salida, todo el mundo a mi alrededor desaparece”. “Se me ha dado el caso de que han venido a verme y no veo a nadie, porque me centro mucho en lo que estoy haciendo. Me focalizo en mi mente, en las malas energías que me vienen, para conseguir los retos que me propongo”.

En relación a sus contrincantes en cada cita, Candy apunta que “antes de las carreras no me suelo fijar en las rivales”. “Sí que es verdad que ves el físico de cada una y alucinas, e incluso en ocasiones me he asustado y he pensado ‘¿qué hago aquí?’, pero al final cada una está luchando contra sí misma, tiene su reto personal en la carrera”, apunta.

Además, manifiesta que en las pruebas predomina la competición sana entre los participantes: “He tenido la suerte de no vivir piques en las pruebas. Hay bastante deportividad. En las carreras al final conoces a bastante gente y te dan tranquilidad antes de comenzar. Somos como una pequeña familia, en la que cada uno tiene su propósito personal. Considero que tener piques en estas carreras es algo inútil, porque está muy bien subirse al podio o incluso ganar, pero creo que lo más importante es el esfuerzo realizado, sentirse satisfecho con lo que tú has hecho. Eso creo que es la mejor victoria”.

SUS INICIOS

Su pasión por el deporte le viene desde niña: su padre la apuntó a atletismo al ver las grandes condiciones físicas que tenía: “Cuando tenía ocho años mi padre me llevó a una pista de atletismo y me cronometró. Al ver mi tiempo, se lo mostró a una de las monitoras del equipo que allí competía y le preguntó si me podía apuntar. Así fue. A medida que fui entrenando, me pusieron en la categoría de distancia de velocidad, donde incluso fui al campeonato de España de metros lisos. Pero al entrar en la universidad tuve que dejarlo, por no poder compaginarlo. Cuando retomé el deporte, no quise volver a atletismo, porque no me veía capaz de cumplir, así que probé con las carreras, hasta hoy”.

¿Pero qué fue lo que le impulsó a adentrarse en el mundo de las OCR? Candy subraya: “Mi propósito de este 2023 era probar con las pruebas de montaña, porque yo hacia más carreras de asfalto, pero llegó un punto que me aburrí y necesitaba más adrenalina. Con las de obstáculos descubrí un nuevo mundo, en el que la concentración es clave, pues los trazados son inestables y hay que estar atento a todo”.

Su primera cita de este año la realizó el 15 de enero, una carrera de montaña de ocho kilómetros organizada por los bomberos: “Cuando le dije a mi familia y amigos que iba a hacer esta carrera, me tomaron por loca, porque decían que no estaba preparada. Eso me entusiasmó aún más, ya que basta que me digan que no soy capaz de hacer algo, que mi cabeza entra en bucle para dejarles con la boca callada. Soy muy cabezota. En mi primera carrera quedé tercera. Fue mi primera vez en montaña y tres kilómetros más de los que suelo hacer, así que fue un resultado sensacional. A partir de ahí se activó mi vicio”.

Su constancia en su preparación física y mental ha llevado a Candy a conseguir varios primeros puestos en este 2023 y eso ha generado un aumento de su autoestima : “Me da mucha seguridad en mí misma y, sobre todo, satisfacción, pues mi esfuerzo ha valido la pena. He tenido que dejar de lado muchas cosas que quería hacer por entrenar, así que subir al podio me genera la satisfacción de decir ‘lo estoy haciendo bien”.

A raíz de sus victorias, un centro de carreras de obstáculos se puso en contacto con ella para formar parte de su equipo. “El Mencey OCR de Atogo me preguntó si quería formar parte de su equipo y acepté. Esto me ha ayudado mucho en las últimas citas, porque yo siempre he sido un poco bruta a la hora de pasar los obstáculos, sin ningún tipo de técnica ni noción del tema, así que con ellos en este tiempo he aprendido a saltarlos con cabeza y gastando menos energía. Sí que es verdad que, como he dicho, prefiero ser autodidacta, pero, gracias a la ayuda del centro, he mejorado”, subraya.

PRÓXIMOS OBJETIVOS

Sobre su próximo objetivo, Candy quiere pasar al nivel ultra de montaña, es decir, carreras que pueden ser de 30 hasta 160 kilómetros. “Es un objetivo a largo plazo, porque por ahora lo máximo que hago son 15 kilómetros a ritmo suave. Para llegar a la ultra tengo que entrenar mi mente, porque es lo más complicado. El cuerpo va, pero la clave es no venirse abajo. Mi idea es hacer el trail más famoso a nivel mundial, el UTMB Mont-Blanc, que tiene mucho desnivel y cuenta con varias etapas: la más dura, 170 kilómetros; la siguiente, 100; luego, 70, y la última es de 50. Mi idea es intentar hacer la etapa más corta, de 50 kilómetros, por probarme. Son unas 19 horas corriendo, así que tendré que estar entrenando entre un año y un año y medio para ello”.

ENAMORADA DEL DEPORTE

Pero esta joven tinerfeña no solo dedica su tiempo a correr, sino que es una enamorada de varios deportes. “Yo quiero abarcar todo, no me puedo centra solo en una cosa. Tengo mucha energía, por lo que hago todo lo que se me ponga por delante relacionado con el deporte”.

Así, practica diferentes disciplinas, como el surf, el boxeo, la natación, el ciclismo o el esquí. “Lo que más a menudo hago es trail de montaña y surf. Los días que libro suelo pasar el día completo surfeando. Es un deporte que ayuda a la coordinación y a fortalecer los hombros. A eso le añado el boxeo. Es donde más canalizo mi rabia. Me pierdo con el saco. Siento que practicarlo es como mi pastilla para aliviar el dolor”, indica.

Igualmente, todos los años al menos una semana tiene que ir a esquiar, ya que, cuenta, “es algo que tengo que hacer siempre”. A ello se ha unido en los últimos meses la natación: “No se me daba mucho nadar, pero este año me he propuesto hacer triatlones, que incluyen el nado, por lo que estoy practicando bastante tanto en la piscina como en el mar. Me han enseñado la técnica y creo que con los entrenamientos he mejorado bastante. Ahora se ha convertido en algo que no puedo dejar de hacer, ya que es un deporte que elimina las tensiones de mis músculos”.

TRIATLONES

Un nuevo reto que se marcó este verano fue hacer triatlones, por lo que se apuntó a su primera competición en agosto: “En mi primer triatlón, que combiné carrera, bicicleta y natación, quedé quinta. Fue una grata sorpresa el resultado, así que tengo ese nuevo vicio desbloqueado. De hecho, me he comprado una bicicleta para también entrenar”.

Para el próximo año, Candy tiene las ideas muy claras: “El triatlón es el objetivo que tengo en mente para el 2024, porque es un deporte muy exigente, que requiere de mucha cabeza. Y en cuanto al 2025, quiero, como ya he comentado, hacer la prueba UTMB Mont-Blanc. Así que tengo por delante un año y medio de preparación”.

Su constancia y empeño han llevado a esta joven a conseguir varios éxitos en las diferentes pruebas en las que ha participado, pero su verdadero triunfo es, como ella misma dice, “sentirse satisfecha con lo que has conseguido, con el esfuerzo realizado. Eso creo que es la mejor victoria”.

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