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Miles de fieles y un centenar de jinetes arropan en Adeje a San Sebastián

El municipio sureño conmemora la festividad de su copatrono, una de las celebraciones más antiguas del Sur, con una alta participación y el baño de caballos en La Enramada
Miles de fieles y un centenar de jinetes arropan en Adeje a San Sebastián
Diferentes imágenes de la celebración, ayer, del día de San Sebastián, que Adeje festejó con una misa y la procesión hasta la playa. / Fran Pallero

Adeje celebró ayer, en un ambiente festivo, el día grande de San Sebastián, copatrono del municipio, con una misa cantada por el grupo El Mestuaro y la peregrinación posterior en procesión, acompañada por la Agrupación Nuestra Señora de las Nieves, bajo el sol hasta la playa de La Enramada, donde se produjo el acto más vistoso y esperado de las fiestas: el baño de los caballos, que fue seguido por miles de asistentes que esperaban en el área de playa habilitada por el ayuntamiento sureño.

Allí, un centenar de jinetes, este año con una alta participación femenina, mostraron un año más sus habilidades en la montura. Posteriormente, la comitiva se dirigió hasta la zona de El Humilladero, emplazamiento en el que se procedió a la tradicional bendición de los animales, entre ellos numerosos caballos, cabras y ovejas.

El párroco Agalac Alonso Siverio subrayó en su homilía, celebrada en la iglesia de San Sebastián, en La Caleta, el ejemplo que representó el santo copatrono del municipio. “Las flechas no lo mataron, fue su doble martirio; era un soldado milanés cuya fe iba por delante de su lanza y se puso ante su verdugo para seguir anunciando el don de la fe”, recordó a los feligreses, para pronunciar su conclusión: “Sin fe, nada se sostiene en nuestra vida”. Poco después lanzó tres vivas a San Sebastián, a coro con los fieles, para finalizar la misa.

El alcalde adejero, José Miguel Rodríguez Fraga, a punto de hacer las maletas para la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur), se refirió a la celebración como un acto que refleja “un sentimiento de pertenencia que nos vincula con nuestra historia, la tradición y los recuerdos, porque en un día como hoy es imposible no acordarse de quienes ya no están entre nosotros”. El regidor sureño, que destacó la “buena vibración” de la fiesta y su “esencia absolutamente espontánea”, pidió a San Sebastián “paz en estos momentos de guerra en el mundo”.

Entre el numeroso público destacó la alta presencia de turistas, que se congregaron tanto en la playa como en la zona de jardines y piscinas del hotel H10 Costa Adeje (que hace cuatro años dio la vuelta al mundo al quedar confinado por los primeros casos de COVID-19 en España) y que grabaron con sus teléfonos móviles el paso del santo y, sobre todo, la exhibición ecuestre en la costa, el aspecto más singular de la celebración.

Tradición familiar

“Esto es una tradición muy especial que se transmite de generación en generación y que ya la disfrutamos con nuestros padres y abuelos; es algo único que hay que vivirlo, la sensación es espectacular”, resumió uno de los jinetes a lomos de su caballo. Otro participante, emocionado, confesó a los medios de comunicación del Ayuntamiento, que emitieron en directo la celebración, que acude “desde hace más de 25 años como promesa de agradecimiento, porque en esta playa casi me ahogo; por eso vengo año tras año”.

El Consistorio adejero activó un amplio dispositivo preventivo de seguridad, aunque no hubo que lamentar incidencias significativas durante la celebración. Además, desde la organización se procedió al vallado de diferentes espacios, con zonas de sombra y provisiones de agua para los animales, mientras que varios veterinarios se encargaron de garantizar el bienestar animal.

La festividad de San Sebastián, una de las celebraciones más antiguas de Tenerife (sus orígenes se remontan a la primera mitad del siglo XVI), se relaciona con la agricultura y ganadería en la comarca sur. Se trata de una fiesta que combina los actos lúdicos con los religiosos y que comenzaron el pasado viernes en la iglesia de San Sebastián con la misa cantada por el Grupo de Boleros de Armeñime y que continuó con la procesión, en la que participó la Banda del Patronato Musical de la Histórica Villa de Adeje. La noche se cerró con la ofrenda de fuegos artificiales de vuelta a la Iglesia de San Sebastián.

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