educación

Un centro público único en Tenerife con un año de espera en atención

El Servicio de Psicomotricidad de la ULL ayuda desde hace más de 30 años a menores con necesidades específicas de apoyo; la Consejería de Sanidad no ha renovado su convenio
Profesionales del servicio realizan una intervención con varios menores en la sala André Lapierre; esperan continuar su intervención. ULL
Profesionales del servicio realizan una intervención con varios menores en la sala André Lapierre; esperan continuar su intervención. ULL

Desde hace más de 30 años el Servicio de Psicomotricidad de la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna ayuda a niños y niñas con necesidades específicas de apoyo. En el año 2017, a raíz de las movilizaciones por una Atención Temprana pública, se logró la firma de un convenio entre la Consejería de Sanidad y la ULL mediante el cual no habría ningún coste económico para las familias de los menores de seis años que fueran atendidos. El único servicio de psicomotricidad público y gratuito que hay en Tenerife tiene más de cuatro meses de espera para evaluar a los niños y un año para comenzar la intervención.

Ante la finalización del convenio, y pese a los requerimientos de la Universidad, la Consejería de Sanidad no ha firmado todavía su renovación, lo que supone una gran incertidumbre para las familias de unos 140 menores con diversidad funcional que verían frenada su atención y los profesionales que se verían abocados al paro. La ULL está manteniendo activo el servicio y los contratos de estos profesionales con fondos propios. La directora de Programas Asistenciales del SCS se comprometió a firmar el nuevo convenio.

Este Servicio de Psicomotricidad de la Universidad de La Laguna es muy importante. Pese a la Ley de Atención Temprana aprobada en 2019, las dos Unidades de Atención Temprana (UAT) que vienen funcionando en Tenerife y en el resto de Canarias, además de ser totalmente insuficientes para dar respuesta a las necesidades de toda la población, en ninguna de ellas existe la figura del psicomotricista, pese a estar contemplada en el artículo 12 de la Ley.

Desde este servicio se cubren las necesidades de los menores tinerfeños en el ámbito de la psicomotricidad, además de realizar la evaluación e intervención con los niños y niñas derivados por los servicios especializados de Neuropediatría o Salud Mental y las Pediatras de Primaria, en coordinación con las dos Unidades de Atención Temprana activas en Tenerife.

Ese servicio de la Facultad de Educación está coordinado por la profesora Josefina Sánchez, del Departamento de Didáctica e Investigación Educativa, y cuenta con la participación de profesionales de diferentes titulaciones (Pedagogía, Psicopedagogía, Magisterio, Psicología y Logopedia) con especialización en Psicomotricidad. Para las evaluaciones y seguimiento de algunos casos cuenta también con el apoyo de otros profesionales y alumnado colaborador. El servicio ha atendido a más de 1.000 menores en sus tres decenios de existencia.

Josefina Sánchez recalcó “la importancia de una respuesta rápida a las necesidades de los menores cuando se detecten”, porque de ello depende su futuro, siendo necesario incrementar los recursos y mejorar los existentes. Por tanto, hizo un llamamiento para que no se permita el cierre de un servicio que “está dando respuesta a las necesidades educativas de cientos de niños y niñas de Tenerife”.

También recalcó que hay que “dar una respuesta lo más pronto posible” a las necesidades de los niños y niñas que “presenten o tengan riesgo de padecer trastornos permanentes o transitorios en su desarrollo”. En este servicio se ha venido desarrollando una “atención personalizada y espacializada con el fin de proporcionarles una estimulación que favorezca su desarrollo global”. La propuesta metodológica está “basada en el juego y el respeto a la espontaneidad del menor creando un entorno de confianza” donde pueda expresarse. No solo trabajan aspectos motrices, se usa el cuerpo y el movimiento como un recurso para intentar desarrollar el lenguaje, la socialización, el desarrollo personal y emocional.

Espera en evaluaciones e intervención

Sánchez recalcó que “desde 2017 es un servicio público, a través de un convenio con Sanidad que se ha ido renovando automáticamente”, pero lamentó que pese los requerimientos tanto de la Gerencia de la Universidad como de la Fundación para la redacción de un nuevo convenio que ajustara las condiciones económicas, éste no se ha firmado. “Los niños y niñas no pueden parar su intervención y los profesionales no pueden dejar de trabajar por la burocracia”, lamentó.

La coordinadora del Servicio reclamó que “no se está cumpliendo la Ley de Atención Temprana de Canarias, tanto por la falta de Unidades como por la contratación de profesionales psicomotricistas para cubrir la gran demanda existente y dotarlos de recursos suficientes”. “Ahora mismo el único servicio de Psicomotricidad público y gratuito que hay en Tenerife es el nuestro, y tenemos cuatro meses y medio de lista de espera para poder empezar a evaluar a los menores” en el tipo de actuación que necesitan “y pueden esperar hasta un año para entrar en intervención”, denunció.

Los responsables señalan que les gustaría poder atender a más niños, pero están limitados por el espacio en y solo se realiza en La Laguna, “lo que deja a familias del resto de la isla abandonadas”, agudizando la situación de la atención a las necesidades específicas de la población infantil, con insuficientes recursos públicos y demora de un año para entrar en las Unidades de Atención Temprana.

TE PUEDE INTERESAR