Un vuelo a Tenerife de EasyJet procedente de Glasgow (Escocia) se convirtió en un auténtico “infierno en los cielos” cuando Brian Watt, un escocés de 34 años, decidió poner a prueba los límites de la paciencia de la tripulación y los pasajeros. Y es que lo que empezó como un simple trayecto terminó en un inesperado desvío a Bristol y, para Watt, en una estancia de ocho meses en prisión, según informa Daily Mail.
Todo comenzó cuando el protagonista de esta historia decide que las reglas de vuelo no aplican para él. Fumó en el baño del avión, orinó frente al resto de pasajeros y le dio una buena paliza a un dispensador de jabón. Por si fuera poco, se negó a mantenerse sentado y se dedicó a lanzar insultos y amenazas a la tripulación de cabina.
El avión tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Bristol debido a las travesuras de Watt. Allí, una bienvenida nada cálida le esperaba en la pista, con varios agentes de policía listos para darle un “recibimiento especial”. Y como si eso no fuera suficiente, el regreso a Glasgow se vio retrasado, ya que la tripulación había alcanzado el límite de horas de vuelo permitidas tras lidiar con el caos.
En medio de esta tempestad aérea, otro joven pasajero fue arrestado bajo sospecha de estar ebrio, pero tuvo más suerte y fue liberado sin cargos. Sin embargo, Watt no corrió con la misma fortuna. Fue llevado ante el Tribunal de Magistrados de North Somerset el 18 de julio, donde se declaró culpable de estar ebrio en una aeronave, causar daños, desobedecer las órdenes del piloto y usar lenguaje abusivo hacia la tripulación.
La sargento Rachael Hodges no se anduvo con rodeos al describir el comportamiento de Watt como “vergonzoso” y destacó el trastorno que causó a todos a bordo. Además, añadió que espera que esta sentencia de prisión sea un recordatorio para todos los futuros viajeros sobre la importancia de mantener la calma y comportarse durante un vuelo.





