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El gusano de fuego: una amenaza creciente en las aguas de Canarias

La expansión de este invertebrado en el Archipiélago genera inquietud por sus efectos en la salud humana y el equilibrio de los ecosistemas marinos
Primer plano de una parte de un gusano marino. DA
Primer plano de una parte de un gusano marino. DA

El gusano de fuego, una especie marina cuyo nombre científico es Hermodice carunculata, ha despertado una creciente preocupación en las costas del Mediterráneo y el Atlántico, incluidas las Islas Canarias, donde esta especie ha sido avistada hasta en 219 ocasiones.

Este invertebrado, conocido por sus colores brillantes y su apariencia atractiva, puede causar efectos nocivos significativos en los humanos y representar una amenaza para la biodiversidad marina.

El contacto con el gusano de fuego puede tener consecuencias dolorosas. Las cerdas urticantes de este organismo liberan toxinas que, al entrar en contacto con la piel, causan síntomas como dolor intenso, hinchazón, enrojecimiento y sensación de quemazón.

En algunos casos, también se han reportado reacciones alérgicas severas, acompañadas de ampollas y erupciones cutáneas.

Además de Canarias, el gusano de fuego ha sido detectado en otras regiones costeras del Mediterráneo, como Italia, Grecia y el sur de Francia, así como en algunas áreas del Atlántico, incluyendo Portugal.

Su presencia se ha vuelto más común en estas zonas, principalmente debido a factores como el calentamiento de las aguas y el aumento de la salinidad, que han creado un entorno favorable para la proliferación de esta especie​.

El cambio climático ha jugado un papel crucial en la proliferación del gusano de fuego. Las aguas más cálidas y la alteración de los ecosistemas marinos han permitido que esta especie se expanda más allá de sus hábitats tradicionales.

Los expertos destacan que la disminución de sus depredadores naturales también ha contribuido a su aumento poblacional​.

Las autoridades canarias, en colaboración con expertos marinos, han implementado medidas para controlar la expansión del gusano de fuego. Estas incluyen la monitorización de las aguas, la limpieza de las zonas afectadas y campañas de concienciación dirigidas a los bañistas y pescadores locales para evitar el contacto con este organismo​.

La presencia del gusano de fuego también podría tener consecuencias negativas para la biodiversidad en los arrecifes y otras áreas marinas. Este organismo se alimenta de corales y otros invertebrados, lo que podría afectar gravemente los ecosistemas marinos si su población no se controla.

La depredación de corales, en particular, podría desestabilizar los arrecifes, poniendo en riesgo a otras especies que dependen de estos entornos para su supervivencia.