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La pista canaria del futbolista español que se convirtió en uno de los espías nazis más peligrosos

Juan Lecube fue el futbolista más veloz de su época y, tras colgar las botas, se acercó al III Reich, un libro recoge ahora su historia
La pista canaria del futbolista español que se convirtió en uno de los espías nazis más peligroso
En la foto principal, Juan Lecube trata de llegar a un balón cuando era jugador del Celta de Vigo (Kutxateka Fondo Photo Carte, Ricardo Martín); en miniatura, retrato de Lecube en los años 50 (Fondo Porta. Arxiu Fotogràfic de l'Institut d'Estudis llerdencs de la Diputació de Lleida)

3 de octubre de 1942. Latchmere House es una mansión que se encuentra en el suroeste de Londres convertida en un centro de interrogatorio secreto bajo el nombre en clave de Camp 020. Allí se encuentra Juan Lecube, uno de los futbolistas más importantes del panorama español, apodado la Motocicleta humana. Pero Lecube no está allí por ese motivo. El gallego es, desde hace años, uno de los espías nazis más importantes y peligrosos.

Juan Emilio Gómez de Lecube nace en Ribadeo el 12 de mayo de 1902 y desde siempre tuvo claro que quería ser futbolista de élite. “Era, de lejos, el jugador más rápido de su época en España. Hablamos de los años 20 y de joven había sido atleta, convirtiéndose en un extremo derecho al que apodaban la Motocicleta Humana“, desvela Oriol Jové, autor del libro Lecube, el futbolista de Hitler (edit. Almuzara).

Comenzó a jugar en la Real Sociedad, pasando luego a la Gimnástica de Torrelavega antes de recalar en el Real Club Celta de Vigo. En Galicia marcó 14 goles en 23 partido, firmando por el Atlético de Madrid en la temporada 1928-1929, en la primera temporada de lo que ya conoceríamos como la Liga española: “Tiene el honor de ser el autor de la primera asistencia de gol de la historia del campeonato”. Juan Lecube colgaria las botas en 1932. En ese momento comenzaba su otra vida…

El futbolista que espió para los nazis

1941 marcará la vida de Juan Lecube. Lo hará para siempre, al ser reclutado por la Abwehr, la agencia de inteligencia y contrainteligencia alemana: “Destacó como futbolista y también como espía, porque no fue un espía cualquiera. Hay documentación que recojo en el libro en el que los británicos reconocen que fue uno de los espías más peligrosos que cruzó el Atlántico, porque su misión estaba en el continente americano. Luego destacaría en más ámbitos. Dicho de otra manera, siempre se hizo notar”.

Existen diferentes teorías acerca de si Lecube fue un nazi convencido o un oportunista que trató de ganar mucho dinero: “Uno de los hallazgos de la investigación fue una carta que escribió su primo, que era nada menos que José Antonio Aguirre, lehendakari en el exilio, en el que afirmaba que Juan Lecube estuvo involucrado en el espionaje alemán indicando que creía que lo hacía por dinero. Él nunca confesó su implicación con el espionaje alemán, aunque en aquel contexto muchos espías entraban en ese mundo por una cuestión económica o por escapar de la España de Franco. Hay casos muy diversos, más en un contexto de guerra”.

Oriol Jové, autor del libro Lecube, el futbolista de Hitler

El paso por Canarias de Juan Lecube

Durante la Guerra Civil, Juan Lecube vive en Zaragoza pero viajaba mucho por todo el país: “Era funcionario de Hacienda, pero tenía otros negocios. Tenía galgos, porque le gustaban mucho las carreras proyectando la construcción de varios canódromos. Comienza entonces a moverse por la zona franquista, llegando a Canarias”.

Según el propio autor, en Canarias lleva a cabo varias carreras en el canódromo de Las Palmas de Gran Canaria -ubicado en Schamann-, conociendo a una mujer en la Isla: “Durante la guerra él vive una historia de amor que continúa una vez acabada la guerra pero, además, sabemos que durante el conflicto lleva a cabo tareas que lo involucraban directamente con la guerra”.

Juan Lecube fue centurión de las milicias de Falange durante su estancia en Gran Canaria, con cargos de responsabilidad. “Creo que, es una deducción obvia, las tareas que llevó a cabo con Falange durante la Guerra Civil le sirvieron luego para lo que le pedían los alemanes, porque él hacía tareas de vigilancia marítima. Creo que sin esa experiencia en Canarias su misión con los nazis no habría llegado”, señala Jové.

En el poco tiempo en el que está en Canarias, el gallego llega a ser también seleccionador regional de fútbol, por lo que puede decirse que las Islas marcaron el futuro de Juan Lecube antes de marcharse a Panamá: “Su estancia allí fue determinante”.

En junio de 1942 cae en manos británicas. Había sido destinado por los nazis a Panamá con la intención de vigilar los movimientos de las tropas aliadas su paso por el Canal, pero el contraespionaje inglés logra atraparlo. Pasó por varios centros de detención, denunció haber sido torturado y vejado y no fue liberado hasta tres años después, una vez acabada la Segunda Guerra Mundial y tras mediación del gobierno fascista de Franco.

“Nunca, hasta el día de su muerte, hablaría de aquella estancia en Inglaterra, de lo que vivió ni de su misión para los nazis”, admite Oriol Jové. Juan Lecube fallecería el 2 de mayo de 1966 en Barcelona dejando atrás una historia más propia de novela que de un futbolista de su época.