sanidad

Los médicos piden preparar el sistema sanitario ante los episodios de calor

Los internistas creen prioritario concienciar a la ciudadanía para minimizar los problemas de salud en la población más vulnerable ante olas extremas
Verano, calor, hidratación, agua

Los médicos internistas consideran prioritario preparar el sistema sanitario para hacer frente con garantías a las perspectivas climáticas del futuro, así como reconocer el efecto de las olas de calor sobre la salud de las personas más vulnerables para minimizar los riesgos.
Estas son algunas de las claves expuestas en una ponencia del 45º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y 19º Congreso de la Sociedad Canaria de Medicina Interna (SOCAMI) que se celebra en Gran Canaria.

La población de edad avanzada y embarazadas constituye el grupo de mayor vulnerabilidad. La menor capacidad de termorregulación, el aumento de la comorbilidad y la polimedicación, así como el aislamiento social y la dependencia son algunos de los factores implicados en el aumento del riesgo en este subgrupo poblacional ante episodios de calor.

Las consecuencias de los eventos de calor extremo también se ven afectadas por otros factores como las condiciones de la vivienda o residencia habitual, el nivel socioeconómico, la ocupación laboral o el consumo de tóxicos.

Entre las patologías que se pueden agravar más o desarrollar con la polución ambiental, se encuentran el asma, las alergias, el empeoramiento de enfermedades previas, como la EPOC, y la insuficiencia cardiaca. Esta última se puede dar, igual que la cardiopatía isquémica, por el paso de las partículas de polución de menor tamaño a la sangre ocasionando estrés oxidativo e inflamación. Lo mismo ocurre con las enfermedades respiratorias.
La doctora María Villalonga Comas, del servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Son Espases de Mallorca, explicó que “reconocer el efecto de las olas de calor” en la salud de las personas es un “asunto prioritario en el proceso de adaptación de las comunidades y los sistemas sanitarios”, sobre todo teniendo en cuenta las perspectivas climáticas futuras y el incremento de la población vulnerable, secundario al envejecimiento”.
Recordó que las olas de calor “pueden afectar gravemente la salud de las personas y, especialmente aquellas con patologías crónicas. El calor excesivo puede provocar deshidratación, descompensación de enfermedades previas y aumentar el riesgo de presentar golpes de calor. En los pacientes con patologías respiratorias crónicas, como la EPOC, el calor extremo empeora su disnea y puede desencadenar crisis respiratorias graves, agravando su situación basal y aumentando el riesgo de hospitalización”. Un estudio en su hospital desveló “un aumento de admisiones en las UCI en los días de ola de calor y respecto a los diagnósticos había un incremento de riesgo para el ictus isquémico e insuficiencia renal”.

Por su parte, el doctor Carlos Cabrera López, del Servicio de Neumología del Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín, resaltó que “la comunidad médica tiene un papel crucial a la hora de enfrentar los retos del cambio climático y la salud planetaria. Este papel va más allá que el propio cuidado de la salud y necesita de la interacción con la sociedad y con la esfera política”. Los médicos, “debemos liderar la descarbonización de los sistemas sanitarios”, no solo por ética sin0o por “servir de ejemplo a otras organizaciones” y relacionar “que la salud del planeta va paralela a la salud humana y que los retos más importantes de salud pública comprenden también el cambio climático”. Abogó también por presionar a las administraciones para acelerar la descarbonización.