san miguel de abona

“Me preocupa mucho la proliferación de parcelaciones y ocupaciones en suelos rústicos”

Arturo González Hernández, alcalde de San Miguel de Abona, reflexiona sobre sus 17 años de gestión, los retos urbanísticos del municipio y su compromiso con la preservación del entorno natural
Arturo González, alcalde de San Miguel de Abona. DA
Arturo González, alcalde de San Miguel de Abona. DA

Yo siempre lo digo: donde mejor se vive en el mundo es en Europa. Y de Europa, en Canarias. Y de Canarias, en Tenerife. Y dentro de Tenerife, en San Miguel. Quien viene aquí, viene al mejor lugar del mundo.” Con estas palabras, Arturo González Hernández resume el orgullo que siente por su tierra. A lo largo de sus 17 años al frente de San Miguel de Abona, ha forjado una trayectoria marcada por la perseverancia y el compromiso, resistiendo incluso los embates de un ictus y un ataque al corazón. Durante su gestión, ha sido una de las voces que ha advertido de la proliferación de viviendas ilegales en suelos rústicos, un fenómeno que, según él, amenaza el entorno natural. Su experiencia política ha estado influida por referentes como Adán Martín, a quien destaca por su capacidad para “ver las Islas desde arriba” y entender sus necesidades globales. Entre sus ídolos, menciona a Pirri, el legendario jugador del Real Madrid, a quien admira por ser “trabajador y todoterreno.” En estas últimas elecciones, la mayoría absoluta que le aupó de nuevo al poder, incluso, la mejora en los votos, denota la confianza de los sanmigueleros y sanmigueleras depositada en su gestión municipal”.

-¿Cómo empezó en la política?

“Comencé en 1987. En aquel entonces, yo era técnico agrícola de profesión y me lancé a la política presentándome en una lista electoral. A lo largo de estos 37 años, he ocupado varios cargos: he sido concejal, primer teniente de alcalde y, en total, 17 años como alcalde, sumando todos los periodos. Son cuatro mandatos completos y, con el que acaba de comenzar, ya sería el quinto”.

-San Miguel tiene en su haber varios puntos estratégicos de gran importancia económica (Amarilla Golf, Golf del Sur, el Polígono de Las Chafiras). Aún con eso, este municipio nunca abre portadas ni suele estar en la boca de la ciudadanía. Es decir, no recibe un gran reconocimiento . ¿Por qué cree que es así?

“En San Miguel siempre hemos preferido trabajar antes que buscar protagonismo o polémicas. No queremos ocupar portadas. Aunque tenemos sectores económicos importantes en la Isla, no recibimos la misma atención mediática que otros municipios más grandes. Sin embargo, lo que realmente importa es que nuestra gente conoce el trabajo que se hace y ve los resultados de nuestra gestión”.

-La obra más polémica en su municipio es la del Polígono de Las Chafiras. Esta remodelación, que pretendía estar acabada en unas 30 semanas, en estos momentos ya supera las 60. Viendo todo con perspectiva, si usted fuera un maestro y en una escala del uno al diez, ¿cómo valoraría el conjunto de actuaciones de todos los actores involucrados?

“La obra de Las Chafiras ha sido un proceso muy largo y lleno de complicaciones, desde la licitación hasta las expropiaciones. Han pasado seis años desde que comenzó, lo que ya indica que no podemos darle un diez. Si tuviera que ponerle una nota, le daría un cinco, un aprobado raspado. Se podría haber gestionado mejor por parte del gobierno anterior. El problema es que los trámites administrativos alargan enormemente el tiempo de ejecución de cualquier obra”.

-¿Cómo es la relación con los otros partidos del municipio?

“Mi principal preocupación es coordinar a mi equipo y llevar adelante el trabajo con nuestros 13 concejales, que son suficientes para cumplir los objetivos que nos hemos marcado. Aunque respeto la postura de la oposición, siempre hemos seguido una línea de trabajo clara, enfocándonos en desarrollar el municipio sin caer en confrontaciones. Lo importante es continuar con la gestión que nos ha caracterizado durante todos estos años”.

-Usted fue de los primeros en advertir sobre la masificación de viviendas ilegales en suelos rústicos en la isla, con Lomo Negro siendo un caso reciente. ¿Cómo percibe la situación de la vivienda en el sur de Tenerife?

“Esta ha sido una cuestión que me mantiene muy preocupado: la proliferación y masificación de parcelaciones y ocupaciones en suelos rústicos o agrícolas. Se está viendo un incremento notable de estas prácticas, y considero que se debe prestar más atención a la protección del medio ambiente. No es solo un problema de necesidad de vivienda, sino también de especulación, con personas, en algunos casos extranjeras, que compran y parcelan terrenos sin tener en cuenta el impacto. Es un desafío complejo y, honestamente, no tengo una solución fácil. En el caso de Lomo Negro, no creo que la administración logre satisfacer a todas las partes. Hace poco estuve en Lanzarote, y considero que esa isla es un modelo a seguir en cuanto a la preservación del entorno”.

-Hace dos días llegaron 81 migrantes a las costas de su municipio en un cayuco, y hace un mes arribó otro con aproximadamente 20 personas en su interior. Cada vez vemos que hay más municipios de la comarca Sur que ven esta realidad de cerca. En medio de esta crisis migratoria en el Archipiélago, ¿cuál es su opinión sobre la situación de la migración en Canarias y cómo actuaría usted?

“La situación es muy complicada y falta un consenso a nivel estatal sobre cómo abordarla. El Gobierno central parece delegar el problema en Canarias sin ofrecer soluciones reales. Es un asunto internacional que requiere cooperación europea. Además, hay poca transparencia sobre qué se hace con los migrantes una vez llegan: a dónde se les dirige, cuáles son los procedimientos, etc. Hay que ser más claros en este sentido. Creo que una posible solución es ofrecer formación a los migrantes para que, cuando las circunstancias lo permitan, puedan regresar a sus países mejor preparados”.

-Tuvo una relación cercana con Adán Martín. Para quienes no lo conocieron, ¿qué significó para esta Isla y cuál ha sido su legado?

“Adán Martín fue un político cercano y muy consciente de las necesidades de los tinerfeños. Era una persona con una gran lucidez y tenía una visión desde arriba de Canarias, entendiendo sus particularidades y necesidades. Era un hombre preparado y con un enfoque general”.