El alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, afirmó ayer que la capital se encuentra mejor preparada para afrontar los efectos de una riada, como las que vivió la ciudad en 2002 y 2014, aunque “no estamos al cien por cien, máxime porque nunca sabes qué es lo que puede venir”.
En este sentido, recordó que, tras la avalancha caída en el municipio hace diez años, donde perdió la vida una persona, “el Ayuntamiento invirtió en torno a 20 millones de euros en obras para la recogida de agua de lluvia fluviales, tanto en la avenida Venezuela, la zona del Febles Campos, la desembocadura del barranco de San Andrés, el barranco de Tío Pino o el cauce de María Jiménez”.
Además, señaló que “se llevaron a cabo obras en La Gallega, Acorán y Santa María del Mar, aunque aún nos quedan algunas otras más por hacer, por ejemplo, la del regente de arriba en San Andrés, que espero se adjudique antes de finales de año. No obstante, los puntos negros más importantes del municipio están preparados”.
El regidor indicó que “el puente de El Cabo es el que más preocupa, porque para hacer una amplitud de la desembocadura del barranco que cumpla con la riada de los 500 años hay que cargarse la calle Ni Fu Ni Fa. Aun así, seguimos trabajando en Valleseco, con el sistema de recogida de aguas fluviales, y próximamente en Barrio Nuevo y la montaña de San Andrés”.





