Santa Cruz se encuentra inmersa en un ambicioso proyecto que persigue cambiar los medios de movilidad urbana. Sacar el automóvil privado de la ciudad e impulsar que los desplazamientos se realicen de forma más sostenible, con el objetivo de garantizar una mejor calidad de vida y ambiental, es la base que sustenta el nacimiento de la primera red ciclable de la Isla, que recorrerá 23 kilómetros del municipio capitalino integrada por carriles segregados, exclusivos para vehículos de movilidad personal (VMP), y ciclocalles en las que bicicletas y patinetes convivirán con los coches, reduciendo la velocidad a 30 kilómetros por hora.
Una red ciclista cuyo primer tramo ha comenzado a materializarse a través de un carril bici, de 2.420 metros cuadrados, que recorrerá las calles Méndez Núñez, El Pilar, Villalba Hervás, Bravo Murillo, San Sebastián, José Manuel Guimerá y Glorieta Tres de Mayo, hasta el Intercambiador, cuyas obras se prevén concluir el próximo abril, y que ha dividido a los residentes entre quienes critican la eliminación de aparcamientos y el caos que conllevará la nueva medida y quienes aplauden el “valiente” impulso a la sostenibilidad.
No obstante, esta actuación no ha surgido esporádicamente, sino que forma parte de un documento que recoge el futuro diseño de la red ciclista municipal y que ha sido elaborado por el experto en Movilidad Sostenible y Ecología Urbana, Manuel Calvo, profesional que ha ayudado a más municipios de España, como Sevilla, a implementar sus carriles bici.
Calvo, que esta semana ha estado en Santa Cruz impartiendo cursos a alumnos de FP en modalidad sostenible, explicó a DIARIO DE AVISOS que “la transición hacia modelos más respetuosos con el medio ambiente requiere trabajar en acciones paralelas de comunicación y educación que ayuden a impulsar estos cambios con la celeridad que requieren las grandes ciudades, pues vamos un poco lentos”.
En este sentido, añadió que cualquier transformación siempre acarrea críticas y polémica, como ocurre ahora con el carril bici en Santa Cruz. “Son quejas normales, pero hay que aprender a abordarlas y a ser valientes para tirar para adelante. La voluntad política tiene que ser férrea, porque pese a las pancartas y los gritos también hay un porcentaje muy significativo de personas que están de acuerdo con estas actuaciones. De hecho, por mi experiencia, a los responsables políticos que apuestan por este tipo de transformaciones urbanas les beneficia en votos”.
Cuestionado sobre si el diseño del hasta ahora ejecutado carril bici es el adecuado, tras las manifestaciones de vecinos, comerciantes y taxistas que rechazan la reducción de estacionamientos, eliminación de zonas de carga y descarga y problemas derivados para las personas discapacitadas que trae consigo, el experto es claro. “Lo que he visto me parece bien hecho, aunque aún falta conectarlo a gran red ciclable para que sea más cómodo de utilizar. Pero, en esta primera fase, lo que se está haciendo es correcto en cuanto a diseño, trazado y visión estratégica”, aseveró.
Al respecto, Calvo insistió en que “para implantar la movilidad en bicicleta en la ciudad tiene que existir una red completa de infraestructura que lo acompañe. Por lo tanto, insisto en que lo que se ejecuta ahora en Santa Cruz es solo el inicio de una gran red de 23 kilómetros, ya planificada, que esperamos esté acabada muy pronto. Cuando dicha red esté conectada y dotada de infraestructura ciclista, entonces empezará a utilizarse por la población para desplazarse por el municipio en bicicleta o patinete de manera cómoda y segura”, subrayó.
Añadió que “en Sevilla, Barcelona o Valencia ya no se discute el hecho de que se realice un nuevo tramo de carril bici o se mejore el que existe en pro de restar espacio al automóvil. Por lo tanto, en cuanto la bicicleta comience a ser parte de la actuación de movilidad en Santa Cruz las reticencias actuales se desvanecerán”.
El especialista reiteró que “el futuro de la movilidad urbana pasa por ofrecer infraestructuras adecuadas para que los desplazamientos cortos, que hasta ahora se realizan en coche privado, se trasladen al peatón y la bicicleta. De ahí que el futuro de la movilidad sostenible urbana tenga que pasar por una triple alianza: el caminar, la bicicleta y el transporte público, aunque siempre habrán desplazamientos más largos o para personas con problemas de movilidad, que deberán seguir realizándose en automóvil, aunque reemplazados por coches eléctricos”.
Como datos que justifican esta apuesta de movilidad ciclista, Calvo indicó que “el 50 % de los desplazamientos en coche que se hacen actualmente en ciudades españolas son para recorridos de menos de 5 km de longitud y, además, uno de cada cuatro viajes en automóvil solo abarcan menos de 2 km. Por ello, para desplazamientos más largos es básica la intermodalidad entre la red de transporte público y la de bicicleta, por lo que todo plan ciclable ha de ir acompañado de nodos de transporte público preparados para que puedas llegar con tu bicicleta de manera fácil, la puedas dejar y aparcar de manera segura y realizar un transbordo en cualquier servicio de autobús o tranvía”.
Un futuro entramado de movilidad sostenible urbana que avanza en Santa Cruz para que bicicletas (normales o eléctricas) y patinetes se conviertan en nuevos medios de transporte más baratos, accesibles y saludables. “La idea es que en esa coctelera de la movilidad la forma de desplazarnos no conlleve contaminación ni peligrosidad. Y, en cuanto la red ciclable ya esté conectada, el impacto más positivo que veremos es como las bicicletas empiezan a salir de los trasteros porque por fin ya existe una infraestructura que da seguridad para desplazarse de un sitio a otro”, vaticinó.
Igualmente, como encargado de la implementación en su día del carril bici hispalense, Calvo señaló que “en el de Sevilla también hubieron muchas críticas de la población, pero ahora es utilizado por un tercio de patinetas y dos tercios de bicicletas, lo que se traduce en que algo más del 9% de todos los viajes que se hacen en la ciudad se realizan ahora en bici o en patinetas, cuando hace 20 años alcanzaban el 0,2%”.

Apoyo ciclista
Por otra parte, los colectivos de movilidad ciciclista Tenerife por la Bici y Santa Cruz en Bici también valoraron la llegada de la red ciclable a Santa Cruz en un futuro cercano. Se muestran a favor de las bicicletas, dando más amplitud a los espacios de uso peatonal urbano, por lo que aplauden que el Ayuntamiento haya hecho esta “valiente apuesta” por incorporar la movilidad ciclista al municipio, impulsando una red municipal de carriles bici que conectarán el centro y los barrios a través de diversos itinerarios.
Al respecto, la portavoz de Tenerife por la Bici, Argelia Álvarez, dijo que “la capital ya necesitaba del diseño de una red general ciclista, que se complementará con siete itinerarios de carriles bici que unirán los diferentes puntos del municipio. Algo que llevábamos pidiendo las diferentes asociaciones desde hacía años. La polémica que está surgiendo entre residentes o comerciantes es entendible ante el temor a que genere más perjuicio que beneficio, pero a la larga el carril bici no va a tener mayor conflictividad porque lo que busca es la evaporación de parte del tráfico de las principales arterias viales, lo que reducirá los atascos, en especial en la zona centro, y contribuirá a una menor contaminación y ruidos”.
Álvarez indicó que “al final son transformaciones que mejoran la calidad urbana, el espacio ambiental y apuestan por una movilidad mucho más amable, en este caso con carriles bici que reducirán la exagerada ocupación de los coches que hoy circulan por la ciudad”.
Respecto al diseño que va haciéndose entre el viario de calles de la primera fase de implantación del carril bici santacrucero, la portavoz destacó que “lo óptimo hubiera sido plantear la red general del municipio previa a la de movilidad personal, pero las circunstancias no han sido esas. Con la obligación de la Unión Europea de crear la Zona de Bajas Emisiones, desde el área de Movilidad municipal se decidió primero por hacer los carriles y, a posteriori, encargar el diseño general de la red. Pese a ello, la apuesta final es sacar cierto volumen de tráfico motorizado de la ciudad y apostar por la movilidad sostenible, además, deberá llevar aparejada acciones complementarias de intermodalidad, con espacios para aparcar y guardar las bicicletas, espacios que están contemplados en el proyecto”.
Álvarez apuntó que “este tipo de movilidad no es nuevo, pues ya sucede en toda Europa y en más provincias de España, aunque en nuestro caso hemos llegado tarde. Santa Cruz ahora da este paso y esperamos que sirva a otros municipios de la Isla para implantar más carriles bici”.
De igual manera opinó el portavoz de Santa Cruz en Bici, Tino Bollo, quien recordó que “el municipio lleva 15 años de retraso en implantar el carril ciclable. No se está haciendo nada rompedor ni novedoso, pero las reticencias son normales que aparezcan. La realidad es que a pesar de las críticas, será un éxito y saldrá adelante”.
Bollo hizo hincapié en que “aunque haya voces que digan que no se justifica el carril bici porque no hay demanda, la realidad es que ésta aparecerá sobre la marcha al igual que en otras ciudades que han hecho esta apuesta. No se puede saber cuánta gente quiere ir en bici por Santa Cruz porque el principal limitante ahora es la seguridad en caso de atropellos. Lo mismo ocurre con quienes dicen que es una ciudad en cuesta y no sirve para la bicicleta, pero para ello están las bicis eléctricas”.
A juicio del portavoz de la asociación, esta implantación deberá ir unida a dotar a las guaguas y tranvía de portabicicletas, así como poner más aparcamientos para bicis. “Hay que crear una infraestructura complementaria y fomentar la intermodalidad para que sea más fácil moverse por la ciudad”. En este sentido, consideró que “la apuesta de la red ciclable tiene que ser ambiciosa para que el carril bici triunfe como debería, pues su objetivo es restringir, poco a poco, el espacio que hoy ocupa el coche a favor del peatón y de las bicis. Así la ciudad ganará en vida”.





