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Una segunda cacerolada de protesta en El Toscal contra “los okupas y la inseguridad”

Los vecinos del barrio intentan “sacar” a los moradores “ilegales” de los inmuebles y, por ello, han empezado a marcar casas vacías
Los vecinos han pegado carteles de protesta en las casas vacías. Sergio Méndez
Los vecinos han pegado carteles de protesta en las casas vacías. Sergio Méndez

El Toscal sigue reclamando “justicia” para el barrio, convertido en los últimos meses en diana del movimiento okupa. Anoche, decenas de vecinos de esta zona capitalina protagonizaron una segunda cacerolada en señal de protesta “contra los okupas y la inseguridad ciudadana” que aseguran los mantiene en vilo por el miedo a salir de sus casas ante “los continuos robos que se están registrando”.

Desde la primera cacerolada, convocada por los residentes el pasado viernes, vecinos del barrio volvieron a salir ayer a la calle en su particular vía crucis, que partió, a las 21.00 horas, desde la plaza Pisaca en dirección a las calles El Saludo y Pasaje Segundo Ravina, donde moradores “ilegales” han allanado varias de las viviendas que se encontraban vacías y que ahora se niegan a abandonar amparados por la ley y la “inacción” de la Justicia y de la Policía, según los vecinos que protestan.

Una de las vecinas afectadas comentó a DIARIO DE AVISOS que “la situación ya es extrema, a lo que se une el hecho de que tampoco estamos viendo la prometida presencia policial, salvo casos excepcionales. Por ello, hemos comenzado a emprender acciones para salvar el barrio, como la de marcar las casas que se encuentran vacías con carteles para advertir a los okupas de que no entren porque son del barrio, no de ellos”, afirmó.

Indignación y frustración que anoche, de nuevo, volvió acompañada de golpe de calderos y cucharones bajo el grito de “fuera delincuentes” a las puertas de los dos inmuebles okupados, uno en la calle El Saludo y otro en Pasaje Ravina.

A esta última vivienda, sita en el nº10 de Ravina, tuvieron que acudir durante la mañana agentes de la Policía Local, ya que, según explicaron los vecinos, “los chicos querían instalar cámaras en el exterior, además de que empezaron a hacer reformas y a pintar el interior de una casa que no es de su propiedad, obras que están prohibidas porque la mayoría son Bien de Interés Cultural (BIC)”, recordaron.