Cámaras de seguridad y un operativo de vigilancia especial, coordinado entre Policía Nacional y Policía Local, además de una mayor y mejor iluminación de las escaleras de acceso, son algunas de las medidas que a corto plazo aplicará el Ayuntamiento de Santa Cruz para tratar de mitigar las situaciones no deseadas que se están produciendo en el exterior del Centro Municipal de Acogida (CMA), más conocido como albergue.
Unos problemas que el alcalde de la capital, José Manuel Bermúdez, ha reconocido después de la denuncia que esta semana realizaron vecinos de la zona en medios de comunicación nacionales, como el periódico La Razón o el programa de Ana Rosa Quintana, en Telecinco.
El consistorio reconoce que fuera del CMA se están produciendo “situaciones complicadas” que tienen que ver con el trapicheo de drogas y con la falta de cumplimiento de las ordenanzas municipales, como defecar y orinar en la vía pública. No obstante, el regidor recalca que “estos casos se producen en la calle, fuera del centro municipal, ya que en el albergue la tónica es la normalidad entre sus residentes y en las propias instalaciones”.
Bermúdez, junto a concejales de distintas áreas municipales y personal directivo, se reunió ayer con representantes vecinales y escolares de las inmediaciones del albergue, además de Policía Nacional y Policía Local, para evaluar la gravedad de los casos que se producen en la vía pública, que se admiten por parte de la corporación, “donde, entre otras medidas, hemos encargado al Instituto Municipal de Atención Social (IMAS) la elaboración de una hoja de ruta para la descentralización de la instalación, un trabajo que esperamos que esté listo en el plazo de dos o tres meses”, avanzó.
Ante la situación que se produce en la calle, en las inmediaciones del recinto de acogida, se establecieron en la reunión medidas a corto plazo, consensuadas con los vecinos y con el consejo escolar y la directora del CEIP Los Verodes, además de la Asociación de Vecinos Los Candiles, para tratar de paliar estos hechos no deseados.
Aun así, el alcalde encargó al IMAS “la elaboración de un documento en el que se recoja el camino a seguir para una descentralización del centro municipal, que en la actualidad alberga a unas 100 personas, con la idea de alojarlos en otros centros y en varias ubicaciones con menos plazas, de 25 a 30 como máximo, en diversas ubicaciones. La idea es ir descentralizando el CMA a medio plazo para que se quede con muy pocos residentes en él”, dijo.
El regidor chicharrero indicó que “hemos echado de menos la presencia de otras administraciones, como el Cabildo o el Gobierno de Canarias, ya que es una situación que nos afecta a todos”. En este sentido, destacó que “está implicado el colegio, que es competencia de la consejería de Educación, además de existir en la vía pública personas con problemas de salud mental e, incluso, otras que tienen necesidad de plazas sociosanitarias en las que debe actuar Salud Pública. A ello, además, se suman los casos de otras personas sin hogar que están yendo al centro con problemas de adicciones”.
La concejala de Atención Social, Charín González, adelantó el pasado mes de septiembre a DIARIO DE AVISOS que el objetivo del IMAS “es que el Centro Municipal de Acogida se convierta en un centro de día, con un volumen mucho menor de camas disponibles para pernoctar. Por otro lado, por las distintas ubicaciones del municipio, la idea es abrir otros pequeños centros que cuenten con plazas disponibles”, adelantó.
González matizó que “no queremos continuar con un CMA convertido en un macrocentro, como ahora. Tenemos las plazas adecuadas y no se van a aumentar, pero en cambio el resto de municipios sí deben incrementarlas. Nuestra intención pasa por impulsar un modelo distinto de atención, basadas en pequeños espacios, y centros de atención con menos usuarios”.
En unos meses, la edil confía en que el estudio para buscar nuevas alternativas de ubicación a los usuarios del albergue esté concluido y se ayude a reducir el malestar entre los residentes, que aseguraron que cada vez son más personas las que acuden al CMA con las llegadas de migrantes a la Isla, además de otros que sacan sus miembros, defecan a la vista de alumnos de un colegio cercano o beben alcohol desde las ocho de la mañana.

Una situación “insostenible” para los residentes de la zona
La polémica en torno al albergue no es nueva, pero, el pasado lunes, La Razón y el programa de Ana Rosa Quintana sacaron a la luz las quejas de vecinos de la zona, que calificaban de “albergue de los horrores” al CAM ante “el aumento de migrantes y drogadictos”. Personas que trapichean y hasta defecan a pocos metros de un colegio. Una situación “insostenible” para los vecinos que tienen que convivir entre peleas, robos con violencia e inseguridad en la zona, tal y como afirmó un representante de los residentes.





