El CD Tenerife mantiene el rumbo hacia la Primera RFEF después de caer ante el Málaga CF en un partido donde el conjunto de Álvaro Cervera llevó a escena en La Rosaleda el drama que vive semana tras semana en el aspecto deportivo.
Primera parte de mucho miedo del Tenerife refrendada por la alineación inicial presentada por Álvaro Cervera. El técnico blanquiazul colocó a tres centrales, uno de ellos Mellot, desplazando a David Rodríguez al carril izquierdo y situando a Waldo en el derecho con Luismi Cruz por delante.
Ese miedo tinerfeñista se dejó notar en las primeras jugadas del partido y se personificó en Juande Rivas. El defensor regresaba a La Rosaleda donde el año pasado ascendió de categoría con el titular del estadio y a los cinco minutos ya había visto tarjeta amarilla por una torpeza defensiva.
Buscaba robar y sorprender el Tenerife pero apenas podía dar dos o tres pases seguidos con lo que su juego combinativo resultaba inexistente. Andaba incómodo el equipo de Cervera, no fluía de medio campo hacia delante y dudaba detrás pese a la superpoblación defensiva y Luismi, para poder entrar en juego tenía que ir a recibir el balón a 80 metros de la portería rival. Luego, cuando pisaba zona de peligro se encontraba ayudas de dos y hasta tres rivales, un infierno.
Sin grandes opciones de gol en la primera media hora fue Badía el que apareció para desviar con una mano casi milagrosa un cabezazo local. El posterior saque de esquina acabó en disparo cruzado de Izan rozando el palo derecho de la meta blanquiazul.
Fue a raíz de esa jugada cuando el Tenerife pudo tener algo más de balón y jugar en el campo de su rival hasta el punto de reclamar una pena máxima por un agarrón ostensible de Einar a la camiseta de Enric Gallego que el árbitro de la contienda y su colega del VAR desestimaron con malos modos del árbitro de campo al dar sus explicaciones.
Luego, antes de que se cerrarse la primera mitad, Gallego remataría con timidez a las manos del guardameta local un centro llovido de Aarón Martín.
A la vuelta de los vestuarios los blanquiazules encontraron sus mejores minutos, sin grandes alardes futbolísticos ni ocasiones claras, pero con alguna llegada como la de David Rodríguez en el minuto 46 que desbarató Alfonso Herrero con el pie.
El Tenerife, en cinco minutos, ya había hecho más que en toda la primera parte, hasta parecía un equipo, pero llegó el infortunio que también es habitual que le acompañe. Un córner botado al borde del área lo remató cruzado Dani Sánchez y el balón se coló en la meta de Badía entre las piernas de un montón de jugadores, entre ellas, las de Lobete, que con claridad se interponía en la trayectoria del esférico estando en clara posición de fuera de juego. El colegiado, con la chulería mostrada durante toda la contienda, dio el gol.
Cervera estaba obligado a cambiar y a asumir riesgos. Metió a Medrano y luego introdujo a Ángel y Maikel, pero no encontraron los blanquiazules un patrón de juego que les permitiera generar peligro en la portería andaluza. Al contrario, fue el Málaga el que pudo sentenciar si Badía no llega a detener una pena máxima ejecutada por Baturina.
Se le iba el tiempo, se le escapaba el partido y se le esfumaba la vida al Tenerife que con más voluntad de acierto seguía intentando algo que para su estado de juego y de ánimo es imposible. Se fueron los minutos ante la impotencia blanquiazul y se fue otra jornada sin sumar.





