El portavoz de los populares laguneros, Juan Antonio Molina, famoso por confundir la velocidad con el tocino, lo ha vuelto a hacer. En el pleno de ayer, justificó su abstención, en que antes de designar al exministro, expresidente del Gobierno, exDiputado del Común y exalcalde, Jerónimo Saavedra, como hijo adoptivo de la ciudad de Los Adelantados, primero habría que distinguir a “decenas, y decenas y decenas y decenas y decenas y decenas de personas”, entre las que mencionó a su compañero de partido Antonio Alarcó.
El ignorante concejal no se percató de que, en todo caso, éste sería hijo predilecto, y no adoptivo, tal y como se votó y aprobó ayer en el Consistorio lagunero. Eso es lo que pasa cuando vas de profesor universitario enterado, y no has leído en tu vida el artículo 50 del Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, en su epígrafe 24. Grandes fichajes del PP. Ay, Manuel Domínguez, guárdame un cachorro.





