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Dos profesores canarios viajan a Latinoamérica para traer la fórmula que rescate a Canarias: “No es una utopía”

Natalia Valls y Nino Cervera, docentes y emprendedores, han puesto en marcha un proyecto pionero: un viaje de investigación a tres países de Sudamérica para descubrir ejemplos reales de educación transformadora
Nino Cervera (arriba, a la derecha) y Natalia Valls (abajo, en el centro) visitaron tres países de Sudamérica. DA
Nino Cervera (arriba, a la derecha) y Natalia Valls (abajo, en el centro) visitaron tres países de Sudamérica. DA

En un archipiélago marcado por la desigualdad, la emergencia climática, los problemas de salud mental, la vivienda, la soledad no deseada y una creciente polarización social, especialmente en torno a la inmigración, dos profesores de Tenerife han decidido no resignarse al diagnóstico pesimista.

Natalia Valls y Nino Cervera (ninocerveram), docentes y emprendedores, han puesto en marcha un proyecto pionero: un viaje de investigación a tres países de Sudamérica para descubrir y traer a Canarias ejemplos reales de educación transformadora, convencidos de que la escuela puede ser el corazón del cambio real en las Islas.

Valls y Cervera partieron con una pregunta clave: “¿Qué estamos haciendo desde los centros educativos de Canarias para responder a la crisis sistémica que vivimos?“. Su objetivo era claro: buscar modelos que demuestren que el cambio es posible cuando la educación se convierte en motor de transformación.

Entre narcos y guerrilleros

En la Comuna 13 de Medellín, un barrio que no hace tanto estuvo marcado por la violencia, encontraron Casa Kolacho, una escuela urbana de arte nacida tras el asesinato del rapero Kolacho. Allí, jóvenes que crecieron entre narcos y guerrilleros transforman su dolor en murales, música y baile, aprendiendo a sanar heridas colectivas y a imaginar un futuro distinto.

“Si los jóvenes tienen las herramientas para imaginar y crear una realidad diferente, son capaces de construirla”.

“Casa Kolacho no solo enseña a pintar o bailar; enseña a soñar y a sanar”, explica Nino Cervera. Es un “faro de esperanza en un lugar donde las opciones solían ser el encierro, el destierro o el entierro”, añade Natalia Valls.

Este proyecto, según la docente isleña, demuestra que “si los jóvenes tienen las herramientas para imaginar y crear una realidad diferente, son capaces de construirla”. Proyectos como Casa Kolacho podrían inspirar iniciativas para fomentar la creatividad, la expresión artística y la resolución de conflictos, por ejemplo, en los barrios más vulnerables de Canarias.

Natalia Valls y Nino Cervera en México. DA
Natalia Valls y Nino Cervera en México. DA

Familias involucradas

La siguiente parada de los docentes canarios fue la escuela Tetsijsilin, en la Sierra Norte de Puebla, México. Este centro, según Valls, tiene como objetivo “darle dignidad a las personas de una comunidad que tradicionalmente ha sido marginada porque su cultura es indígena”.

En lugar de renunciar a sus raíces, la escuela ha recuperado y mantenido vivas las tradiciones y costumbres de la cultura náhuatl, involucrando a las familias en el proceso educativo.

Un detalle curioso es que “cada curso escolar vive su propia parcela de cultivo, que puede ser café, flor de Jamaica…”, explica. Los estudiantes participan en todo el proceso, desde la siembra hasta la venta de los productos en el mercadillo local, generando ingresos para la escuela y aprendiendo habilidades valiosas para su futuro.

La experiencia de la escuela mexicana podría inspirar proyectos para fortalecer la identidad canaria, promover el respeto por la diversidad cultural y fomentar el desarrollo de habilidades prácticas relacionadas con el sector primario.

La última parada de los docentes tinerfeños fue Ecuador, donde conocieron el Modelo Chango. DA
La última parada de los docentes tinerfeños fue Ecuador, donde conocieron el Modelo Chango. DA

Modelo Chango

El viaje de Natalia Valls y Nino Cervera culminó en Ecuador, donde conocieron el modelo Chango, una iniciativa que busca mejorar el territorio a través de la educación, con tres pilares fundamentales: espacios dignos para las escuelas públicas, gobernanza participativa y mejora de la calidad de vida y la sostenibilidad económica de la comunidad.

Según el docente, este modelo “garantiza medios de vida, que ayuda a las familias de esas comunidades a que tengan sostenibilidad económica”. En las escuelas, se vinculan los medios de vida de la comunidad al proyecto educativo, enseñando a los alumnos a “profesionalizar los medios de vida” y a “romper con un modelo de pobreza”.

No consiste en que “te saltes la etapa de Primaria y Secundaria” para que el niño pase a ser un trabajador “ni muchísimo menos”, matiza. Todo lo contrario. “Es para que sientas que puedes aportar a la sociedad. Si terminas la escuela y tu familia no tiene dinero para mandarte a la universidad, podrás ganarte la vida de una forma digna. Y lo vas a aprender en un entorno académico. Vas a saber más y mejor cómo cultivar. Profesionalizar los medios de vida. Nos parece interesante romper con un modelo de pobreza”, profundiza.

¿Y Canarias?

Tras su viaje por Latinoamérica, Natalia Valls y Nino Cervera regresaron a Canarias con la convicción de que es posible transformar la educación y convertir los centros escolares en verdaderos motores de desarrollo comunitario. Ahora, su reto es convencer a las instituciones, a los docentes y a la sociedad en general de que el cambio es posible y necesario. “La acogida está siendo muy buena”, apunta Valls.

“Nos negamos a pensar que en todas las escuelas no tengamos nada que hacer ni que decir para resolver los desafíos del territorio más acuciantes”, afirma Natalia. Su objetivo es “compartir esta visión, este modelo que podría convertir a Canarias en referente en educación transformadora. Parece una utopía hasta que visitas lugares donde ocurre cada día“.

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