El pleno del Ayuntamiento capitalino vivió ayer una polémica sesión que dejó latente la encarnizada guerra que mantienen el gobierno municipal (CC-PP) y el PSOE. El golpe sorpresa lo protagonizó el portavoz popular, Carlos Tarife, quien, en el turno de asuntos de urgencia, presentó una moción in voce (oral) en la que instó a “la revisión inmediata del reglamento general del pleno, con las medidas y consecuencias que se estimen al hacerlo efectivo”, implicando con ello la quiebra del acuerdo alcanzado entre las formaciones políticas antes de las pasadas elecciones, por el que se logró reducir el tiempo de duración de los plenos, además de que concejales liberados pudieran cobrar un sueldo: en concreto, cuatro socialistas (Alana Chinea, Andrés Martín, Matilde Zambudio y Mónica Brito) y el portavoz de Vox, Alejandro Gómez.
La propuesta salió adelante respaldada por CC y el concejal independiente, Juan Manuel Hermoso, mientras que Vox y PSOE votaron en contra, sumándose, además, la amenaza judicial lanzada por la portavoz socialista, Patricia Hernández, tras el revés político del PP. El alcalde, José Manuel Bermúdez, explicó que, “tras el acuerdo alcanzado en su día sobre el reglamento, y tras una cuestión concreta relativa a las preguntas de fiscalización (que el PSOE ganó el pasado año por la vía del contencioso), se ha retorcido la normativa que marcaba las reglas del funcionamiento del pleno, que han acabado rotas. Una situación a la que se han ido sumando las intervenciones en pleno o en comisiones, que sólo han contribuido a polarizar y a empeorar las relaciones entre los grupos, lo que se traduce en que el consenso está roto y, por lo tanto, las reglas ya no valen”.
Al respecto, el regidor apuntó que, “al no existir consenso, el equipo de gobierno, que tiene la mayoría suficiente, puede modificar el reglamento que, ahora, se revisará y se volverá a traer a pleno para su debate”. Además, lanzó un tirón de orejas al PSOE, afirmando que “lo que no ayuda, ni a la ciudad ni a la democracia, son los espectáculos que hemos vivido en este salón de plenos, que no son constructivos ni para la propia oposición”.
Bermúdez añadió que lo sucedido ayer en el pleno ha sido “un punto de inflexión” derivado del enfrentamiento personal que protagonizaron en la pasada comisión de control la socialista Patricia Hernández y la edil de Deportes, Alicia Cebrián (PP), un cruce de acusaciones entre ambas concejalas que acabó con la amenaza de la exalcaldesa de bombardear a su oponente a preguntas que tenía que responder oral en el pleno. Ataque que cumplió ayer, pero que fue contraatacado por Tarife. “Aunque todo el mundo tiene derecho a hacer oposición, doña Patricia, no vale todo”, alegó el alcalde.
Por su parte, el portavoz popular esgrimió, en la defensa de la moción presentada fuera del orden del día, que “las actitudes de Patricia Hernández son las que han causado la ruptura. No voy a permitir sus razones torticeras de hacer oposición ni nos vamos a quedar con las manos atadas mientras ataca la forma de trabajar de Alicia Cebrián. Usted nos ha llevado a romper cualquier pacto en el funcionamiento de este pleno, con una oposición que se excede de lo lógico, en la que tiene a todos los servicios municipales atascados ante la cantidad de solicitudes de información que plantea su grupo”.
Al respecto, Hernández replicó que “la presentación de este tipo de moción sólo responde a que la concejala de Deportes está muy enfadada porque le hacemos muchas preguntas y porque, según el grupo de gobierno, nos hemos portado mal y nos quieren mansos, pero no lo conseguirán. Revisen el reglamento, que nosotros acudiremos a la Justicia, como ya lo hemos hecho en otras ocasiones, dándonos la razón”.
El portavoz de CC, José Alberto Díaz-Estébanez, acusó a la socialista de que “sus amenazas en la comisión de control pasadas han rebosado el cúmulo de la paciencia. Ejercen una oposición de la ley del embudo y de acudir siempre a los tribunales, una mezquina venganza y una coacción política a la que somete al consistorio sólo para construir un pedestal por sus intereses personales”. Mientras, el portavoz de Vox, Alejandro Gómez, optó por no entrar a debatir la moción, al considerar que “responde a otro tipo de asuntos que vienen de tiempo atrás y son ajenos al transcurrir del pleno”.
Tras el tsunami plenario derivado del jaque mate lanzado por el PP, el pleno continuó envuelto en una tensión más que latente durante el turno de preguntas, lo que llevó al alcalde a dictar una prórroga de cinco minutos para calmar los ánimos entre bancadas. Tras la reanudación del pleno, llegó la batería de cuestiones lanzadas desde el PSOE a la edil de Deportes, a las que ésta respondió sin apenas levantar la cabeza. Igualmente, otra pregunta recayó en la concejal de Movilidad, Evelyn Alonso, sobre el futuro plan director de aparcamientos, en la que la portavoz socialista cuestionó si el prediagnóstico realizado por el gobierno se había hecho con Google Maps, lo que negó la responsable del área
Alonso reprochó a la exalcaldesa que “sólo mete ruido y se inventa cosas en sus intervenciones, como, en este caso, preguntando algo absurdo como eso. Lo que hace es una falta de respeto a un estudio técnico, realizado durante un año y mediante el que se definirá el futuro de los aparcamientos de la ciudad”.
En otro orden, el pleno aprobó el expediente para recibir la subvención del 50% del Gobierno de Canarias para ejecutar la obras de reforma del Teatro Guimerá, cifradas en 8,1 millones y cuyo convenio se aprobará este lunes en Junta de Gobierno.
Por otra parte, salió adelante una moción de Vox relativa al incremento de plazas de Infantil en las escuelas municipales, en la que la concejala del área, Charín González, anunció que “se van a aumentar las de menores de 0 a 2 años, ya que el Gobierno ofertará más de 2 a 3 años y, además, serán gratuitas”.





