Las escenas de turistas británicos hacinados formando largas colas en el aeropuerto Tenerife Sur para pasar el control de pasaportes continúa sin resolverse, a pesar de las denuncias de viajeros, patronal hotelera y administraciones públicas, que llevan años advirtiendo sobre la situación “caótica” en la terminal de llegadas cada vez que coinciden varios vuelos procedentes de países fuera del área Schengen.
El pasado lunes por la noche, coincidiendo con las vacaciones escolares en Reino Unido, se vivió un momento crítico, relatado por una pasajera a este periódico, con más de 500 personas en una sala atestada esperando más de dos horas para pasar por el embudo de seguridad formado por dos puestos de control, cada uno con dos agentes de la Policía Nacional.
Lourdes Torrecillas, que acababa de aterrizar procedente de Bristol, denunció las condiciones “tercermundistas” que soportó el pasaje después de un vuelo de más de cuatro horas. “Nos tuvieron 45 minutos en el avión sin poder salir y cuando llegamos a la terminal no funcionaban las escaleras mecánicas. Jubilados y familias enteras con bebés se las arreglaron como pudieron cargando a los niños y sus enseres en medio de un gran atasco de gente”.
Pero lo peor llegó en la espera para el control de pasaportes. “Había más de 500 personas esperando de pie, no podíamos mover los brazos ni casi respirar, todo el mundo sudaba; había matrimonios de ancianos y bebés de menos de un año; unos niños lloraban, otros gritaban y algunos padres los subían a hombros para que no se asfixiaran. Cerca de mí se encontraba un señor mayor con una bomba de insulina y más allá, una familia desquiciada; pensé que podía pasar algo gordo. Es que en esa zona no había ni baños”, explicó la pasajera tinerfeña, que destacó el buen comportamiento de los viajeros británicos.
Lourdes, que viaja con frecuencia al Reino Unido, definió la angustiosa espera que soportaron los turistas como “claustrofóbica” e “inhumana” y reconoció que salió de la terminal “espantada por el trato penoso a quienes han pagado por pasar unos días de sol y felicidad”. Y puso como ejemplo la pareja de ancianos que compartieron con ella asiento en el avión: “Tenías que ver la ilusión con la que me hablaban de su viaje a Tenerife”.
“A estas personas, que vienen aquí a gastarse sus ahorros, no se les puede tratar como ovejas que van al matadero, maltratándolas y faltando a su dignidad”, subrayó Lourdes, quien achacó esta situación a la falta de policías -“los cuatro que están no tienen culpa, pero sí sus mandos”, puntualizó- y a la infraestructura “tercermundista” de Aena en el aeropuerto Tenerife Sur. “¿Cómo es que no se ha automatizado este servicio?”, se preguntó.
PASAJEROS DESMAYADOS
“Por fuera –prosiguió- varios empleados que esperaban a sus clientes con un cartelito me comentaron que esto pasa prácticamente todas las noches y que los servicios médicos tienen que intervenir con frecuencia para atender a pasajeros que se sienten indispuestos o sufren desmayos y hasta problemas cardiovasculares serios”.
Tras pedir una mayor implicación de las administraciones públicas, criticó, además, que “grandes compañías como Jet2 “dejen tirados a sus clientes en el aeropuerto sin dar a los niños ni siquiera una botellita de agua, mientras su personal está de charla en la oficina de la terminal, como pude comprobar”.
Ashotel ha lamentado en reiteradas ocasiones las largas esperas que sufren en el aeropuerto del Sur los ciudadanos británicos, principal mercado turístico de la Isla, obligados a pasar el control de pasaportes a raíz de la salida del Reino Unido de la Unión Europea el 1 de enero de 2021. La patronal hotelera ha insistido en que esta situación es impropia de un destino de primer nivel.
A finales de noviembre de 2024, el Cabildo denunció que los dos aeropuertos de la Isla contaban con el mismo número de agentes que antes del brexit, por lo que reclamó al Ministerio del Interior “más policías”.





