Canarias sigue siendo reconocida en todo el mundo. También lo es que sus encantos van mucho más allá del sol y la playa. Entre ellos, hay uno que, pese a figurar claramente en los mapas, sigue siendo para muchos un gran desconocido: La Graciosa, una isla de dimensiones reducidas —menos de 30 kilómetros cuadrados— y con una población que ronda los 700 habitantes. Un rincón que, con el paso del tiempo, ha ido ganando protagonismo.
Este enclave único ha captado la atención de la revista francesa Biba Magazine, que lo describe como “uno de los secretos mejor guardados” de Canarias. Situada al norte de Lanzarote, tan próxima que se puede divisar desde sus acantilados, La Graciosa ofrece una experiencia turística diferente, centrada en la desconexión y el contacto con la naturaleza. Es habitual ver a los viajeros recorrerla en bicicleta o en excursiones en barco, descubriendo playas solitarias y dunas doradas.
Desde la publicación destacan que esta isla, ajena aún al turismo masivo, combina paisajes volcánicos espectaculares con playas casi vírgenes y una calma que resulta difícil de encontrar en otros destinos. “Un secreto que queremos compartir… pero no demasiado”, aseguran con cierto tono cómplice.
También subrayan que es un lugar perfecto para quienes desean alejarse del ruido cotidiano y sumergirse en un entorno puro y natural. “Aquí no hay coches, solo bicicletas, casas encaladas y playas donde basta cerrar los ojos para imaginarse en los confines del mundo”, escriben.
En lo que respecta al clima, el elogio es claro: sol y temperaturas suaves durante todo el año. O lo que es lo mismo, un destino donde es posible extender la toalla casi en cualquier momento.





