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La DGT lo aclara: el carnet C o D habilita para conducir, pero no para cobrar un salario

En los últimos años, la demanda de conductores de camiones y guaguas ha ido en aumento
Ya es oficial: hasta 3.000 euros para sacarte el carné de conducir con estos requisitos

Si estás pensando en trabajar como conductor en el ámbito del transporte por carretera, seguramente te hayas encontrado con la exigencia de contar con el Certificado de Aptitud Profesional (CAP). En este artículo explicamos por qué es imprescindible obtenerlo y cuáles son las repercusiones de no disponer de dicho certificado, ya que la DGT lo ha dejado claro.

En los últimos años, la demanda de conductores de camiones y guaguas ha ido en aumento. Las compañías del sector necesitan profesionales que cubran estas vacantes, lo que genera muchas dudas entre quienes quieren incorporarse a este mercado laboral. A continuación, sintetizamos los aspectos clave de la normativa sobre el CAP, así como las reglas que afectan a la conducción de vehículos destinados al transporte de mercancías y pasajeros en España.


¿Por qué es imprescindible el CAP en el transporte profesional como dice la DGT?

La Dirección General de Tráfico (DGT) declara que, para conducir un camión o un autobús a nivel particular, basta con disponer del permiso de conducir correspondiente (C, D o C+E, según el tipo de vehículo). No obstante, esta norma cambia cuando se realiza la actividad con carácter remunerado. Si se va a cobrar por el transporte de mercancías o pasajeros, es obligatorio poseer el Certificado de Aptitud Profesional.

Este certificado acredita que el conductor ha recibido una formación especializada centrada en la seguridad vial y la legislación de transporte vigente en la Unión Europea. Asimismo, garantiza que el profesional domina los conocimientos necesarios para optimizar la conducción, evitar accidentes y cumplir con las normas del sector.

¿A quién afecta la obligación de obtener el CAP?

En términos generales, todas las personas que conduzcan vehículos dedicados al transporte de mercancías o pasajeros por carretera y cuenten con licencias C1, C, D o sus variantes con +E, deben disponer del CAP si perciben un salario por esa actividad. Por tanto, tanto los camioneros como los conductores de autobús están obligados a completar el curso correspondiente y llevar la tarjeta que acredita su aptitud profesional.


¿En qué consiste la formación CAP y qué requisitos exige?

El CAP incluye una serie de módulos teóricos y prácticos que abordan temas como la prevención de riesgos, la mejora de la eficiencia en el consumo de combustible y las normativas de transporte. Su objetivo es preparar de manera integral al futuro conductor para que desempeñe su labor con plenas garantías. A grandes rasgos, el proceso se desarrolla de la siguiente manera:

  1. Matrícula en un centro acreditado.
    Hay que inscribirse en una academia o autoescuela homologada para impartir el curso CAP.
  2. Formación inicial.
    Se divide en clases teóricas y prácticas. Durante la parte teórica se explican la normativa europea de transporte, las medidas de seguridad vial y técnicas para optimizar la conducción. En la fase práctica, se ponen en práctica estos conocimientos.
  3. Examen final.
    Una vez completadas las horas de formación, se realiza una prueba oficial. Al aprobarla, se obtiene el certificado que habilita para ejercer como conductor profesional.
  4. Formación continua.
    El CAP no es un título para toda la vida: cada cierto tiempo hay que realizar un curso de reciclaje que permita actualizar conocimientos y adaptarse a los cambios en la normativa.

Aunque pueda parecer un procedimiento laborioso, el trámite es sencillo: basta con respetar los horarios establecidos por el centro de formación y superar las evaluaciones. De esta manera, el conductor demostrará que está preparado para ejercer de forma segura y eficiente.


Límites de horas de conducción y su relevancia para la seguridad

Un aspecto esencial para quienes se dedican al transporte profesional es el control de las horas de conducción. El Reglamento (CE) n.º 561/2006, junto con la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres, establece unas normas específicas para proteger la seguridad vial y la salud de los conductores.

De manera resumida, las principales disposiciones son:

  • Duración máxima de la jornada diaria.
    El conductor no puede superar las 9 horas diarias de conducción. En dos ocasiones a la semana, este límite puede ampliarse hasta 10 horas.
  • Pausas obligatorias.
    Tras conducir durante 4 horas y media, es obligatorio tomar un descanso mínimo de 45 minutos antes de reanudar la marcha.
  • Descanso semanal.
    Cada semana, el conductor debe disfrutar de un periodo de descanso de al menos 45 horas continuas. Ese descanso puede reducirse a un mínimo de 24 horas consecutivas, siempre que la reducción se compense con un descanso equivalente antes de que finalice la tercera semana siguiente.

Estas restricciones buscan garantizar que el profesional mantenga un estado físico y mental adecuado, reduciendo así el riesgo de accidentes. El CAP insiste en la importancia de respetar estos límites y en los peligros que conlleva no cumplirlos.

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