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“No somos un lujo, somos profesionales sanitarios que resolvemos problemas de salud y desarrollo”

Susana Nieto Trujillo, presidenta del Colegio de Logopedas, insiste en que se reconozca esta disciplina sanitaria e introducirla “donde sea necesario”

El Colegio Profesional de Logopedas de Canarias está trabajando para que se reconozca esta disciplina sanitaria e introducirla “donde sea necesario” ante la alarmante falta de logopedas en servicios esenciales de salud como Atención Primaria y Hospitalaria, el entorno educativo, los centros de atención a la dependencia y discapacidad, así como en otros ámbitos en los que su actuación es fundamental. Las funciones de un logopeda son ejercidas por profesionales no cualificados, sobre todo en el ámbito educativo por la figura del maestro de Audición y Lenguaje, mientras la presidenta del Colegio, Susana Nieto, insiste en que “no somos un lujo, somos sanitarios esenciales que resolvemos problemas de su salud y desarrollo de la población”.

-La figura del logopeda es desconocida y con escasa valoración, sus funciones son ejercidas por profesionales no cualificados, sobre todo en ámbitos sanitarios, sociosanitarios y educativos.
“Parece que no consideran que la labor que realizamos sea una inversión y ahorraríamos mucho dinero en recuperar funciones vitales como la alimentación, la comunicación o la respiración, sobre todo cuando estamos hablando de disfagia en los mayores, personas con ictus o accidentes cerebrovasculares, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple, ELA. Por ejemplo, cuando hablamos de disfagia -la persona tiene problemas para alimentarse- está demostrado que cuando hay un logopeda se recorta el tiempo de recuperación de esos pacientes en UCI, y podríamos reducir más gastos sanitarios si trabajamos de forma temprana con los pacientes, pues recortamos el tiempo de terapia. Nuestra labor mejora la calidad de vida y tiene un impacto económico favorable en la Sanidad, sin embargo no llegamos a 50 profesionales en el SCS para una población de más de 2,2 millones de habitantes, y las listas de espera para ser atendido por un logopeda alcanzan los dos años, un plazo inaceptable tanto para los adultos con diversas patologías como para los menores que necesitan una intervención logopédica en Atención Temprana para tratar problemas de comunicación y lenguaje. Además, los tiempos de atención en los hospitales son escasos y no adaptados a la complejidad del paciente, hay casos de no poder tragar sin riesgos o no poder volver a comunicarse, no estamos ante un caso de rehabilitación sino que está en juego su autonomía y, en algunos casos, hasta su vida”.

-¿Hay mucha disfagia no diagnosticada y muchas muertes evitables?
“Insistimos bastante en que la disfagia es el trastorno por excelencia en el que más trabajamos y que tiene un índice importante de mortalidad. Hay muchos fallecidos por atragantamientos y también por neumonías por aspiración (infección pulmonar causada por la inhalación de sustancias como alimentos, líquidos o secreciones orales o gástricas hacia los pulmones, en lugar de ser deglutidas correctamente). Esos son los grandes problemas y lo importante es que podamos estar, tanto en los Centros de Salud como en todas las residencias de mayores y menores, centros de día y centros para personas con dependencia y discapacidad, para evitar estos posibles peligros. Al final es tener sentido común donde hay otros profesionales sanitarios, pues debe haber un logopeda. Entendemos que, sobre todo en residencias de mayores, no se están haciendo las valoraciones que se tienen que hacer, nosotros deberíamos de estar en todas esos lugares en las horas de la alimentación para poder detectar esas dificultades, pero la realidad es que la mayoría no cuentan con logopeda y cuando cuentan con nuestros profesionales son un recurso mínimo, con una saturación de pacientes a los que no pueden atender de forma adecuada”.

-¿Demandan estar presentes tanto en el ámbito hospitalario como en Atención Primaria y Especializada?
“Así es. En general estamos en los hospitales de las Islas, pero en un número totalmente insuficiente pese a las últimas contrataciones para reforzar los servicios y los nuevos conciertos firmados, pero somos insuficientes. Entendemos que debemos estar en los Centros de Salud, ahí es donde vamos a poder detectar de forma temprana cualquier patología a cualquier edad, intervenir precozmente y solucionar problemas de salud, que es lo que insistimos, un logopeda es un profesional sanitario que desempeña una disciplina sanitaria, regulada legalmente, cuya práctica profesional está dirigida al diagnóstico, prevención, tratamiento e investigación de las funciones orales no verbales como la deglución, de los trastornos de la comunicación, el lenguaje, el habla, la audición o la voz. No somos docentes, no estamos dando clase, no somos un lujo, somos profesionales sanitarios esenciales que resolvemos problemas de salud y desarrollo de la población”.

-La implantación profesionales sanitarios logopedas en los centros escolares sería vital para diagnósticar, prevenir y avanzar muchas intervenciones?
“Indudablemente, pero la administración defiende que los profesionales de servicios sanitarios estén vinculados a Sanidad y los profesionales escolares en Educación, pero al igual que se está implantando la enfermería escolar y los terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas en centros educativos, los logopedas también debemos estar y lamentamos que ni la consejera de Sanidad, Esther Monzón, ni el consejero de Educación, Poli Suárez, tomen las riendas. Actualmente no hay ningún logopeda contratado en centros educativos públicos, si en algunos concertados, y es la figura docente del maestro de audición y lenguaje el que ocupa su lugar, sin la formación sanitaria necesaria. Por tanto, en primer lugar le hemos pedido al consejero de Educación que no se genere confusión entre los padres ni se hable de logopedas donde no los hay. No pueden hablar de diagnóstico ni de intervención logopédica, ni se pueden firmar informes como logopedas y, como ya hemos comunicado y notificado, no pueden tener publicidad diciendo que se está ofreciendo un servicio de logopedia porque no lo tienen y los llevaremos a los juzgados. Las familias creen que su hijo recibe un servicio que no tienen y no lo buscan en otros lugares con lo que dejamos a esos menores en una situación de vulnerabilidad y sin recibir una atención de calidad ante sus dificultades”.

-Usted es Diplomada Universitaria en Logopedia y también Maestra de audición y lenguaje ¿Qué diferencias hay?
“Son dos figuras necesarias en cualquier niño que tenga patologías del lenguaje y la comunicación. La diferencia básica es que los logopedas somos profesionales sanitarios y los maestros de audición y lenguaje somos profesionales docentes. En los logopedas nos ocupamos de intervenir, de evaluar, de diagnosticar patologías logopédicas y los y las maestras de audición y lenguaje se ocupan de valorar y de trabajar y educar en todo lo que son dificultades de aprendizaje derivadas de esa patología logopédica”.

-Durante el verano, hay que seguir acudiendo a las citas
“Por supuesto, los problemas de salud no tienen vacaciones. Podemos parar unos días pero es un gran error considerar que la logopedia es como las clases, una actividad extraescolar, que va de septiembre a junio en algunos casos o de octubre a mayo en otros y eso es un gran error que lleva a tener que trabajar después en objetivos que ya se han trabajado, en retrocesos que además desmotivan al paciente. Podemos buscar soluciones y ser flexibles para poder mantener la terapia, realizando sesiones online, menos sesiones semanales pero más intensivas o lúdicas, es responsabilidad del logopeda adaptar la intervención a esa persona. Desde luego lo que es muy importante es que no deje de asistir”.

-En el ámbito sociosanitario la figura del logopeda no está muy extendida. ¿Se solucionará?
“Hasta ahora en ese ámbito no nos han tenido en cuenta, no hemos estado incluidos en la Ley de Dependencia ni en las plantillas de los centros sociosanitarios. Pero es verdad que en las reuniones que hemos tenido con la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias, sí que vemos más luz porque nos quieren incluir en el Reglamento que recogerá los requisitos de funcionamiento, acreditación y calidad de los centros y servicios en el ámbito de la promoción de la autonomía personal y la atención a personas en instituciones de dependencia. Ven la necesidad de contar con la figura del logopeda, sus funciones y aportaciones en todos los centros que le corresponden, y se está trabajando para eso, luego ya veremos qué pasa cuando todo esto salga, porque el tema de recursos siempre es un problema. Vemos pasos adelante porque entienden la necesidad que existe en dependencia y compartimos la idea de que la prevención e intervención logopédica mejora la calidad de vida de las personas, en particular de quienes presentan problemas derivados del envejecimiento o por discapacidad”.

-Hay muchos errores a la hora de ofrecer alimentos a las personas institucionalizadas. ¿Se abusa de las papillas?
“Se cometen muchos errores porque realmente lo que hay que tener en cuenta es que cada caso es diferente. ¿A qué tiene disfagia esa persona? ¿Cuáles son los alimentos que dan problemas en cada caso?. No hay ni podemos poner una norma para todos, ahí vamos a equivocarnos y sin querer, porque lo que quieres es evitarlo, al final lo que estás haciendo es fomentarlas, por no tener al logopeda, el especialista sanitario adecuado al lado que paute las necesidades de esa persona dependiendo de sus trastornos de deglución, recomendar si es necesario espesar los líquidos o preferir papillas homogéneas y blandas, si presentan disfagia”.

-¿Hay una especialización dentro de la logopedia?
“Aunque no tenemos una especialización dentro de la carrera, cada logopeda se ocupa más de unas patologías o trastornos que de otros. Realmente tenemos bastante casuística, por ejemplo, en mi caso aunque también atiendo adultos, estoy más especializada en trastornos como el autismo, el trastorno del desarrollo del lenguaje, que son bastante graves, y luego trabajo en todo lo que es motricidad orofacial, tratando problemas de deglución, disfagia y demás, tanto con niños como con adultos, pero otros compañeros están centrados en otras patologías. En la parte sanitaria creemos que se debería ordenar también un poco, porque en un Hospital puedes pasar de trabajar con una persona que acaba de tener un ictus, como atender luego a un niño que tiene errores articulatorios que no dice la R, entonces, creemos que habría que recolocar y ver cuáles son las necesidades de cada centro”.
-Como rama sanitaria deberían colegiarse obligatoriamente. ¿Por qué en Canarias no es así?
“Si tenemos en cuenta que somos profesionales sanitarios debemos colegiarnos y hay leyes estatales que así lo consideran. Lo que pasa es que en Canarias la Ley dice que la colegiación es voluntaria, cuando no es competencia de la Comunidad autónoma. Es un gran problema porque lleva a a confusión entre nuestro colectivo y en el resto de la sociedad. Es algo en lo que estamos trabajando. Actualmente somos 300 logopedas colegiados pero ejerciendo creemos que más del triple”.

-¿Por qué no dependen de Ciencias de la Salud?
“Históricamente las Facultades de Logopedia han estado más unidas a Psicología y a otras especialidades que a Medicina o Enfermería, pero dentro de la Ley de ordenación de las profesiones sanitarias estamos como profesión sanitaria al mismo nivel, aunque siempre se nos ha relacionado más con la parte escolar. Es nuestra responsabilidad como colectivo explicar qué hacemos, dónde encontrarnos y cómo podemos ayudar a la sociedad. También hay una responsabilidad del resto de compañeros sanitarios y educativos que deben saber qué es lo que hacemos y derivarnos a sus pacientes o alumnos”.