Jessica McGirr, una joven irlandesa de 24 años que vive en Nueva York, jamás pensó que un paseo en barco por las costas de Tenerife terminaría marcando su rostro para siempre. Tenía 19 años cuando se quedó dormida bajo el sol sin protección solar, durante unas vacaciones con amigos.
Estuvo expuesta a los intensos rayos UV durante al menos cuatro horas, lo que le provocó quemaduras en todo el cuerpo y una intensa inflamación en la nariz, que desde entonces no ha desaparecido.
“El enrojecimiento ha arruinado mi confianza en mí misma y ahora me maquillo todos los días para disimularlo”, confesó Jessica en declaraciones al medio británico The Sun.
Aunque las marcas del cuerpo desaparecieron en una semana, el tono rojizo en la nariz persistió durante meses. Hoy, cinco años después, sigue siendo visible y le genera constantes incomodidad en público, ya que la gente le suele preguntar si “está enferma o se trata se algún tipo de afección cutánea”.
Un error común con consecuencias
El caso de Jessica se ha viralizado en redes sociales, donde muchos usuarios se han sentido identificados con lo que le ocurrió. Expertos en dermatología advierten cada verano del riesgo que implica dormirse al sol sin crema protectora, especialmente en zonas como Canarias, donde la radiación es más alta durante buena parte del año.
Jessica asegura que no fue consciente del daño en un primer momento, pero con el paso del tiempo comprendió la gravedad de lo ocurrido. “No lo entendía hasta que vi que pasaban las semanas y la nariz roja no se iba. Me dolía, se inflamaba con el calor y hoy sigue igual”.
“La piel de mi nariz era muy rugosa y a menudo sangraba y se formaban costras”, explica la joven, “durante los tres primeros años después de la quemadura, mi nariz estuvo muy inflamada. Ahora está más calmada. Sigue muy roja, pero la textura es más suave”.
En general, las quemaduras y la exposición al sol pueden causar daños duraderos en la piel, incluido el envejecimiento prematuro y el desarrollo de lesiones precancerosas. Las quemaduras solares aumentan considerablemente el riesgo de cáncer de piel, pero puede tardar años o décadas en manifestarse.
Jessica ha acudido a tres médicos distintos por su nariz, pero nadie ha podido ayudarla, ni aportarle un diagnóstico claro: “No se ha hecho ningún diagnóstico, lo que es muy frustrante porque me gustaría saber por qué me ha pasado esto y si puede haber una cura”, confiesa.
Al principio, le recetaron algunas cremas y tratamientos para el acné. Cuando no funcionaron, le recomendaron que fuera a una clínica dermatológica y se sometiera a un tratamiento con láser, que a veces se utiliza para igualar la pigmentación de la piel. “Me sometí a cuatro sesiones de terapia con luz pulsada intensa, pero no obtuve resultados. Me han hecho evaluaciones visuales de la piel y análisis de sangre, pero ningún médico me ha dado un diagnóstico. Negaron que fuera rosácea porque sólo la tenía en la nariz y permanecía siempre roja”, comenta la joven irlandesa.
Las quemaduras solares pueden exacerbar o desencadenar la rosácea y, sin el tratamiento adecuado, puede persistir durante años. Sus principales síntomas son el enrojecimiento de la cara, incluidas las mejillas y la nariz.
Jessica afirma que no ha recibido un tratamiento serio y que algunos médicos se han limitado a decirle que evite las comidas picantes, lo que sería un consejo para las personas con rosácea.
“Me siento muy defraudada por el sistema sanitario de mi país, ya que a ningún médico parece importarle o querer derivarme a un especialista. Ahora uso protector solar de factor 50 todos los días”, añade por último.





