La última de las imponentes grúas portacontenedores que aún permanecía en pie en la antigua terminal de contenedores La Candelaria, en la dársena de Los Llanos, pronto dejará de existir en el paisaje portuario de la capital tinerfeña.
El avanzado deterioro estructural que presenta ha llevado a la Autoridad Portuaria a desmontar esta mole, que alcanzaba los 70 metros de altura con su pluma izada y que podía mover hasta 35 toneladas de carga. La infraestructura permanecía sin uso desde hace quince años, después de que la empresa propietaria clausurara la actividad en el año 2010.
Antonio Herrera, trabajador portuario durante 41 años y presidente del Hogar del Estibador de Santa Cruz de Tenerife, recuerda cómo era el trabajo en la época: “Dos de las tres grúas de las que hablamos (la 2 y la 4) vinieron en el año 2003 y la 6, que es la que se va a desmontar ahora, vino en el año 2004. Son tres grúas que podían mover hasta 35 toneladas y fueron un avance muy importante para el puerto porque, hasta ese momento, solo había grúas que cogían seis contenedores de manga, y estas cogían hasta doce. Además, con estas tres, podían trabajar las tres grúas en el mismo barco, cosa que antes no era posible”.

Traídas desde Israel
Herrera añade que fue necesario acometer “una obra bastante importante para ampliarle las patas a las grúas que había y para hacer las vías de rodadura mucho más anchas, porque las otras eran de dos calles y estas, de tres calles para su descarga. Fue un gran avance, algo muy importante para el puerto y para la empresa en aquel momento”.
Como curiosidad, relata que las grúas vinieron desde Israel, era mucho más ligeras y con una gran autonomía”. La empresa Contenemar llegó a tener tres grúas operando en esta zona del puerto tinerfeño.
La grúa, denominada Pageco G6, modelo Mark, estuvo activa en la terminal de La Candelaria como parte de la concesión otorgada en julio de 1995 y extinguida en febrero de 2011. Este tipo de grúas están diseñadas para la carga y descarga de contenedores a tierra desde buques. Ofrecen una estructura metálica montada sobre rieles que puede desplazarse a lo largo del muelle y, su brazo, es capaz de extenderse sobre el ancho del barco para acceder a las diferentes secciones donde se apilan los contenedores.
El presidente de Puertos de Tenerife, Pedro Suárez, explicó ayer que “en un procedimiento de esta envergadura su desmantelamiento se ha planteado bajo estrictas medidas de seguridad y una concreta planificación, estableciéndose hasta dieciséis fases de ejecución”. El objetivo, dijo, “es garantizar la integridad estructural durante todo el desmontaje y evitar cualquier riesgo para las operarios y para el entorno portuario”.
Los trabajos, que ya han comenzado, contemplan la desconexión de sistemas eléctricos y mecánicos, el desmontaje de estructuras metálicas y el aseguramiento de cada componente para su posterior manipulación y gestión integral de los residuos generados.
Según informó la Autoridad Portuaria, para desarrollar la operativa se cuenta con el apoyo de dos grúas auxiliares y se iniciará retirando elementos no estructurales, como la caseta de máquinas, el spreader, pieza de enganche de los contenedores, y la cabina de control. En este procedimiento hay que asegurar que en ningún momento la estructura a desarmar se encuentre en estado de inestabilidad, de ahí la necesidad de contar con un plan de actuación.
El proyecto de desmontaje ha sido adjudicado a la empresa Reciclajes y Demoliciones Industriales JM, S.L., con fecha de finalización prevista para el 5 de septiembre. Los trabajos suponen una inversión de 256.121,3 euros.





