candelaria

La fe, el calor y la menor afluencia marcan el día grande de Candelaria en honor a la Patrona de Canarias

La festividad de la Virgen de Candelaria se celebra con la misa, procesión, ofrendas y una llamada del obispo contra la xenofobia y la “bronca política”
La fe, el calor y la menor afluencia marcan el día grande de Candelaria en honor a la Patrona de Canarias
Visitantes fotografían la imagen de la Virgen de Candelaria en su procesión por la plaza de la Patrona. / Fran Pallero

“Algo hay”. Esta es una frase recurrente que se escucha entre los devotos y visitantes que acuden año tras año a la Basílica de la Virgen de Candelaria y que ponen de manifiesto un sentimiento que se sostiene solo, sin que uno sepa bien por qué.

Como quien riega una semilla sin esperar nada, pero que, de forma invisible, germina. Así es la fe que volvió a latir ayer en Candelaria, en el día grande de la Patrona de Canarias, a punto de cumplirse dos siglos de la actual imagen, surgida tras el aluvión de 1826 que arrasó con la primigenia.

La jornada comenzó a las cinco de la madrugada con la primera eucaristía en la Basílica, a la que siguieron otras a las 6.00, 7.00, 8.00 y 18.00 horas. A las 9.00, la Asociación Cultural La Guanchería de Los Realejos protagonizó la tradicional recepción de tambores y ofrenda.

A las 10.45, la parada militar, este año trasladada junto al ayuntamiento por las obras en la plaza de la Patrona, dio paso a la recepción oficial de la representante de Su Majestad el Rey, María Concepción Brito Núñez, alcaldesa de Candelaria, por parte del primer teniente de alcalde, Jorge Baute Delgado. Media hora después, arrancó la procesión cívica hacia la plaza de la Patrona de Canarias, acompañada por la Banda de Música Las Candelas.

“El odio no está tan lejos”

El acto central fue la solemne celebración eucarística de las 12.00, presidida por el obispo de la Diócesis Nivariense, Eloy Santiago, y cantada por la Coral Voces para la Esperanza Villa de Candelaria y la Orquesta de Cámara Las Candelas. La ceremonia pudo seguirse en directo desde el recinto anexo al Ayuntamiento mediante pantalla gigante.

En uno de los discursos de la jornada, monseñor Santiago, llamó a erradicar la xenofobia, la violencia en todas sus manifestaciones, y los “broncos debates políticos” caracterizados por “la falta de diálogo y entendimiento”.

En la eucaristía en honor a la Virgen de Candelaria, Santiago cargó contra “los discursos fundamentalistas e ideologizados, poco evangélicos, de algunos cristianos”.

Y ha prevenido del “caldo de cultivo” en el que en vez de la concordia y la paz se alimentan “el odio, la violencia y la intolerancia”, cuyo mayor exponente son los conflictos bélicos como los de Ucrania o Gaza, ante los que ha pedido no caer en “la pasividad o la indiferencia”.

También advirtió de que esa violencia “no está tan lejos, la encontramos en los barrios y hogares” de Canarias, con especial mención a la ejercida contra mujeres y niños.

A las 13.32, la Virgen salió de la Basílica y se detuvo en el pórtico. El Himno de la Virgen de Candelaria, compuesto por Manuel Díaz Pacheco, sonó acompañado por el repique de campanas y el clamor de “¡Viva la Virgen de Candelaria!”.

Seguidamente, la banda Las Candelas interpretó el Himno de Canarias mientras la imagen, adornada con ramos de flores, completaba el recorrido alrededor de la plaza escoltada por soldados con uniforme de época y vigilada desde la costa por la Guardia Civil.

La procesión, que contó también con la participación de la Nueva Banda de Igueste, finalizó con una lluvia de voladores a las 14.03.

La cita congregó a autoridades de todos los niveles: el presidente de Canarias, Fernando Clavijo; consejeros y viceconsejeros del Gobierno autonómico; la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila; la vicepresidenta del Cabildo de La Gomera, Isabel de Esteban; alcaldes de numerosos municipios canarios; cónsules de varios países, y representantes del Ejército, Guardia Civil y Policía Local, entre otros.

Actuaciones musicales

La noche tuvo acento musical y sabor a folclore. A las 21.30, el escenario instalado junto al Ayuntamiento acogió la ofrenda a la Patrona, Músicas y tradiciones de las islas en honor a la Virgen, con la actuación especial de Tigaray y un elenco de artistas invitados como Luis Morera, Angélica Pérez, Chago Melián, Paula Gómez, Gara Ní y Raúl Caraballo, acompañados por grupos de baile de todas las islas.

Con menos afluencia que en otras ediciones, por el calor, el puente y las vacaciones, pero con la devoción intacta, Candelaria volvió a vivir su Día Grande, donde tradición, fe y música se entrelazaron.

Más de 600 corredores homenajean a La Morenita en la Ofrenda Atlética Floral

Candelaria volvió a despertar ayer con el latido firme de las zapatillas sobre el asfalto y el murmullo emocionado de quienes corren por fe.

Desde el Parque de La Granja, en Santa Cruz de Tenerife, más de 600 atletas partieron al amanecer rumbo a la Villa Mariana para participar en la XXXIV Ofrenda Atlética Floral, una cita que une deporte, tradición y devoción.

Kilómetro a kilómetro, la meta no era solo física: era llegar a los pies de la Patrona de Canarias para cumplir una promesa o renovar un compromiso.

Pasadas las once de la mañana, la plaza de la Basílica comenzó a llenarse de aplausos. La Virgen de Candelaria salió a recibir a los corredores, que, uno a uno, depositaron ramos de flores en señal de gratitud y respeto.

Entre vítores de “¡Viva la Virgen de Candelaria!” y el repique de campanas, la plaza se convirtió en un mosaico de colores y emociones.

La edición de este año estuvo marcada por la energía y la deportividad, pero también por la solidaridad: muchos participantes corrieron en apoyo a causas sociales y benéficas, demostrando que el deporte puede ser también un vehículo de unión y esperanza.

Treinta y cuatro años después de su primera edición, la Ofrenda Atlética Floral sigue siendo uno de los actos más singulares y queridos de las fiestas en honor a la Patrona de Canarias, uniendo a devotos, deportistas y vecinos en un mismo pulso que late con fuerza cada año.