La Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias (Avibo) publicó ayer un plan de actuación urgente para contener el brote de filoxera detectado en Tenerife y evitar que la plaga ponga en riesgo el patrimonio vitivinícola único, y han alertado del riesgo de perder 1.880 puestos de trabajo de los 5.000 que genera el sector.
El informe, elaborado por Garoé Travis Consultores bajo la coordinación del economista Ramón Mendoza, plantea medidas inmediatas de control, saneamiento y reconversión, así como un plan de comunicación para minimizar el impacto en la imagen de los vinos canarios.
El Gobierno de Canarias confirmó el 6 de agosto la presencia de Daktulosphaira vitifoliae en un parral particular y terrenos abandonados de Valle de Guerra, en La Laguna, y pocos días después notificó un segundo foco en La Matanza.
Ambos se localizan en la vertiente norte de la Isla, donde la combinación de vientos alisios y movilidad de uva en plena vendimia “eleva el riesgo de propagación”, según Avibo
Tenerife, que concentra el 47% de la superficie de viñedo del Archipiélago, con 3.200 hectáreas y seis de las once denominaciones de origen protegidas, es por tanto “eje estratégico del sector”, y una pérdida total del viñedo “supondría un impacto económico de más de 63 millones de euros anuales por ventas de uva y vino, además de la desaparición de unos 1.880 empleos directos”.
“El coste de una reconversión total se estima en 96 millones de euros”, apuntó Avibo.
La confirmación de la presencia de filoxera en Tenerife marca un antes y un después en la historia vitivinícola de Canarias. El archipiélago se enfrenta a una amenaza fitosanitaria sin precedentes que, si no se aborda con rapidez y rigor, puede provocar la pérdida irreversible de su patrimonio varietal, comprometer la viabilidad económica del sector y erosionar su posicionamiento en los mercados internacionales.
La experiencia de otras regiones vitícolas afectadas demuestra que la demora o la falta de coordinación multiplica el impacto de la plaga, acelerando el deterioro productivo y el abandono del viñedo. Por ello, este plan propone un marco de actuación inmediato, integral y sostenido. El momento actual exige determinación, visión de futuro y compromiso colectivo, concluyen desde Avibo.
Por su parte, el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias expresa su preocupación ante la detección de varios focos de filoxera. A su juicio, este hecho “evidencia fallos graves en los controles fitosanitarios en frontera, cuya primera responsabilidad recae en el Gobierno central”. Canarias “tiene una barrera fitosanitaria propia para proteger su patrimonio agrario y sus variedades autóctonas”, recalca Elías Marrero, delegado del Colegio en Tenerife; “pero si la primera línea de defensa no funciona, la puerta queda abierta a la entrada de plagas, con consecuencias económicas y ambientales muy graves”.
Las investigaciones confirman que el material vegetal afectado se introdujo ilegalmente en la Isla. No obstante, el Colegio recalca que esta plaga no afecta a la salud de las personas ni a la calidad de los vinos canarios. Eso sí, avisa de que podría implicar la reconversión forzada de parte del viñedo.
El consejero autonómico del sector primario, Narvay Quintero, ha convocado para hoy una reunión a fin de analizar la situación y coordinar la respuesta.







