obituario

Héctor Palmero, un hombre bueno

Fallece el periodista Héctor Palmero, la voz afable de la radio tinerfeña

Por Juan Carlos Castañeda

Héctor Palmero era, sobre todo, un ser irrepetible. Hablar de él es hacerlo de una persona extraordinaria porque, por encima de todo, era un hombre bueno.

Héctor era uno de esos compañeros de verdad, que siempre era positivo y era un loco del deporte, siempre fiel a su CD Tenerife y a su CB Canarias. Era un periodista polifacético, que hacía la Portada, el Hora 14, El Tajaraste, el Hoy por hoy o las transmisiones deportivas. Como decía Jorge Valdano de Chemo del Solar, Héctor era el Mercedes que tienes en el garaje y arrancaba a la primera cuando lo necesitabas.

Puedo decir que era un cómplice maravilloso de madrugadas. Manteníamos una afinidad laboral, porque estamos hablando de una persona muy responsable en su trabajo. Siempre mostró una gran sensibilidad social y, además, era un tipo al que podías confiarle un secreto personal.

En estos tiempos tan difíciles que nos toca vivir a todos y a mí, modestamente, a modo particular, con toda la complejidad de la fase previa a la depresión y el retorno, que no fue fácil, a las ondas, siempre fue mi caja fuerte por esa gran complicidad.

Las madrugadas con Pedro Rodríguez, Miguel Ángel Rodríguez, Yanire Alfaya y Pedro Dévora, los técnicos y demás, fueron creando unos vínculos especiales en todos los trabajos nocturnos. Llegas con las cargas, tanto negativas como positivas, más acentuadas que nunca. Siempre, siempre hubo una sonrisa y un gesto de cariño.

Héctor era un tipo positivo que, tras dos años de baja, tenía ahora la esperanza de salir adelante. Durante esos dos años siempre preguntaron por él, seguía presente, porque tiene duende. El reflejo de lo que es la redacción de Radio Club por su pérdida se explica fácil: todos tenían el nudo en la garganta.

Hablamos de una familia, la de Héctor, bregadora, con unos padres extraordinarios y unos hermanos que eran una verdadera piña. Era un deportista consumado hasta hace dos años, que todos los días corría 15 kilómetros en el Camino de Las Peras y los fines de semana sumaba kilómetros en bicicleta.

Es un día muy triste, no solo para la radio, sino que me consta lo afectados que están todos los compañeros, como los de la Cope, desde donde llegó a Radio Club, porque Héctor Palmero no tenía enemigos. Cuando alguien le pedía un favor, lo hacía, logrando enamorar, además, a la audiencia.

Me queda, también, su frikismo de cantar en la radio, de querer que cantáramos todos en la radio, porque él era la alegría en la fiesta. No estamos hablando gratuitamente porque se haya ido, sino que lo estamos haciendo de alguien bueno por el que estamos todos y todas muy, muy, muy afectados.

Era, además, un maestro de la escritura, porque manejaba la ortografía como el mejor que he conocido. Como el que más. No solo te corregía un texto, sino que te ayudaba a construir una frase o si le consultabas el significado de una palabra. Recuerdo siempre, en la redacción, a los compañeros preguntando: “¿Héctor, y esto?”.

Solo puedo decir que mi confianza con él era tal que el guion del programa lo hacía él. Yo ponía la voz, pero ese tramo de radio a su lado lo hacía él, lo hacía Héctor, que nos ha robado, para bien, el alma.