medio ambiente

La Cátedra llama a extremar la vigilancia por la plaga de la filoxera de la vid en Tenerife

Se cree que esta plaga nunca antes detectada en Canarias se está dispersando por la vertiente norte de Tenerife hacia el oeste. Publican una guía para la consulta pública
Alertan de daños en los viñedos de Tenerife por la fauna silvestre
Viñedos en El Sauzal. DA

Sin necesidad de caer en el alarmismo, la detección de la plaga de la filoxera en Tenerife es motivo de preocupación en el sector vitivinícola. En este escenario, la Cátedra de Agroturismo y Enoturismo de Canarias -del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria y la Universidad de La Laguna- llama a extremar la vigilancia, la prudencia y la colaboración ante la localización, por primera vez en el Archipiélago, de focos de la filoxera de la vid (Daktulosphaira vitifoliae), una plaga que nunca antes se había observado en estas Islas.

Su entrada en Europa, en el siglo XIX (1863), provocó una devastación masiva de los viñedos con efectos que se prolongaron durante más de treinta años, gracias a la utilización de portainjertos americanos que eran resistentes. A España llegó en 1878; fundamentalmente, por Málaga, Gerona y la zona fronteriza con Portugal, cerca del río Duero

Ahora, el Gobierno regional y el Cabildo han activado un protocolo conjunto para mitigar su expansión. Las medidas incluyen la eliminación de las plantas y raíces afectadas tras la desinfección, el establecimiento de una zona de observación alrededor del foco, la prospección intensiva en fincas comerciales y no comerciales, así como sesiones informativas.

Una guía técnica con imágenes y descripciones detalladas permitirá a viticultores y técnicos reconocer de manera eficaz los síntomas de la filoxera en hojas y raíces. Este documento está disponible para su consulta y descarga en la página web de la consejería autonómica de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria.

En la comarca de Tacoronte-Acentejo se han identificado varios brotes de filoxera, una plaga que voces autorizadas del sector han calificado de “complicadísima y grave” y que pone en riesgo las 3.200 hectáreas de viñedos de la isla de Tenerife.

El Cabildo y el Ejecutivo canario han retirado las plantas y raíces afectadas, desinfectando la zona y delimitando el foco para evitar su propagación. Sin embargo, dado que la plaga es imposible de erradicar una vez que se establece en las raíces, la única solución a largo plazo será la reconversión de las plantaciones. Esto se conseguirá al injertar variedades canarias en los patrones americanos, resistentes al insecto.

El organismo nocivo “se dispersa en una plantación de vides, de planta a planta y por el movimiento de masas de aires a corta distancia cuando la plaga está en su fase aérea”. Según la bibliografía, la fase aérea de la plaga ocurre ocasionalmente en las variedades de las especies de Vitis vinifera. La fase terrestre es la más presente y difícil de detectar. En este caso, la dispersión de la plaga se producirá por las larvas radicícolas que pasan de una planta a otra.

Visto que los lugares donde se ha detectado los focos de la plaga no parecen ser el origen, y teniendo en cuenta la orientación de los vientos dominantes (alisios), se cree que la infección se está dispersando por la vertiente norte en dirección oeste. Por lo tanto, las prospecciones iniciales habrán de centrarse en estas zonas, aparte de las próximas a los focos.

El insecto Phylloxera vastatrix (hoy denominado Daktulosphaira vitifoliae) es un parásito de la vid descrito por primera vez por Asa Fitch en 1855, en Estados Unidos. Es un áfido o pulgón pequeño pero letal, picador y de un polimorfismo muy marcado. Las formas partenogenéticas son ápteras, de color variable entre el amarillo y el ocre y de un tamaño variable entre 0,3 y 1,4 milímetros.

Se encuentra de dos formas: Gallícolas (viven sobre las hojas, formadoras de agallas) y Radicícolas (viven en las raíces, formadoras de nódulos o tuberosidades). El daño lo realiza principalmente la primera, que pica sobre las raíces en su proceso de alimentación, crea con el paso del tiempo una hipertrofia hasta convertirse en nódulos o tuberosidades que terminan causando la muerte del sistema radicular y, en consecuencia, de la planta.

El legado histórico del vino en Tenerife se remonta a más de 500 años, una tradición que llevó a que sus vinos fueran apreciados en el ámbito europeo y mencionados en obras de autores como William Shakespeare y Walter Scott. Aunque la industria sufrió un declive entre los siglos XVII y XVIII, el renacimiento se produjo en 1985 con la primera Denominación de Origen, la de Tacoronte-Acentejo.

Actualmente, en Tenerife conviven seis Denominaciones de Origen Protegidas de vino: Abona, Valle de La Orotava, Valle de Güímar, Tacoronte-Acentejo, Ycoden Daute Isora e Islas Canarias. Estas D.O. representan más del 70% de la producción total de Canarias, y agrupan a un centenar de bodegas.

La filoxera amenaza, además, la creciente industria del enoturismo, esencial para complementar la economía agraria.