En Toledo residen algo más de 86.000 habitantes, pero en solo medio año la ciudad ha recibido cerca de 300.000 visitantes, de acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El contraste se acentúa si se atiende a las pernoctaciones: entre enero y junio se registraron casi medio millón, lo que refleja la fuerte presión turística sobre el casco histórico.
Ante esta situación, el Ayuntamiento ha impulsado la que considera la primera ordenanza municipal de España dedicada exclusivamente a regular la actividad turística. La normativa, promovida por el equipo de Gobierno formado por PP y Vox, quedará aprobada de manera definitiva en septiembre y tiene como objetivo preservar el patrimonio y garantizar la convivencia entre residentes y visitantes.
El texto establece limitaciones a la circulación en las calles más concurridas, reduce el tamaño de los grupos organizados y endurece las condiciones para los guías y empresas del sector. En 2023, Toledo superó las 978.000 pernoctaciones, una cifra que ilustra la magnitud del fenómeno turístico.
“Esta ordenanza no va contra nadie; lo único que pretende es ordenar una actividad que influye directamente en la vida diaria de los toledanos”, señaló el concejal de Turismo, José Manuel Velasco, durante el pleno municipal del 27 de julio, en el que se dio luz verde a la aprobación inicial. Su compañera de corporación, Loreto Molina, concejala de Obras y Servicios, añadió que no se han recibido quejas por parte de asociaciones o vecinos, lo que, a su juicio, evidencia que la medida no genera rechazo.
Grupos máximos de 30 personas
La normativa declara zonas saturadas algunos de los puntos más transitados, como la calle Hombre de Palo, la plaza del Consistorio o el pasadizo de Balaguer. En estos espacios se aplicarán restricciones de movilidad y de funcionamiento para los tours. Así, en calles estrechas los grupos deberán caminar en fila y dejar paso a residentes, carritos de bebé o personas con movilidad reducida. También se prohíbe bloquear entradas de viviendas o comercios y obstaculizar cruces o zonas peatonales.
Uno de los aspectos clave es la reducción del tamaño de los grupos: en las áreas consideradas saturadas no podrán superar las 30 personas, salvo autorización expresa del Ayuntamiento. Asimismo, se veta el uso de altavoces, megafonía a partir de las 23:00 horas y el empleo de paraguas de colores por parte de los free tours, que representan alrededor del 10 % de las visitas.
El Consistorio se reserva, además, la posibilidad de fijar aforos en determinados espacios o establecer recorridos alternativos en momentos de alta afluencia. En caso de incumplimiento, los responsables podrán enfrentarse a sanciones, según figura en el texto disponible en el portal de transparencia municipal.
La ordenanza, actualmente en fase de alegaciones, contempla también la regulación de los servicios de tren y autobús turístico —limitados a una licencia cada uno— y la creación de un Consejo de Turismo, que sustituirá al actual Patronato municipal.







