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Este es el bar más antiguo de Tenerife: fundado en 1899 y que fue una bodega “de vino y chochos”

El local ha sobrevivido a dos guerras mundiales, la proclamación de la II República, la Guerra Civil española...
Este es el bar más antiguo de Tenerife: fundado en 1899 y que fue una bodega "de vino y chochos"

El bar más antiguo de Tenerife es todo un clásico de la Isla, con mucha historia encerrada en sus paredes y con ese sabor añejo que quedan en muy pocos establecimientos del Archipiélago.

El bar Chucho-Casa Emiliano, situado en La Orotava, ha sido testigo de más de un siglo de historia. Desde su apertura en 1899 —incluso algunos aseguran que antes—, el local ha sobrevivido a dos guerras mundiales, la proclamación de la II República, la Guerra Civil española, casi cuatro décadas de franquismo y la llegada de la democracia. En todo ese tiempo nunca ha cerrado sus puertas, ni siquiera durante la gripe de 1918 o la reciente pandemia de la COVID-19.

Reconocido como el bar más antiguo de Tenerife, ostenta la Medalla de Oro de la Isla, otorgada por el Cabildo a los negocios con más de cien años de actividad. El Ayuntamiento de La Orotava también le ha rendido homenaje, y ambos diplomas lucen enmarcados en las paredes del establecimiento. El bar se encuentra en la zona conocida como la Cruz del Teide, un cruce de caminos que décadas atrás albergaba fábricas de mármol, bloques y piedra pómez, además del matadero municipal.

El origen del negocio se remonta a Domingo González González, bisabuelo del actual propietario, Jesús González Domínguez, más conocido como Chucho. Domingo abrió una bodega de vino y “chochos” en un punto estratégico, en la carretera que unía el casco histórico con La Perdoma. Después tomó el relevo su hijo Hermenegildo, y más tarde su nieto Modesto, conocido como Emiliano, quien junto a su esposa Milagros Domínguez amplió la oferta con una tienda de comestibles. En 1977, Chucho asumió la gestión, manteniendo la esencia del local aunque incorporando pequeñas reformas y una terraza exterior que hoy en día es clave en su éxito.

El bar más antiguo de Tenerife es de sus vecinos

El bar ha sido siempre un espacio de encuentro vecinal. Allí se jugaba al dominó, al futbolín, al billar y, sobre todo, al pericón, juego en el que se han forjado algunos de los mejores jugadores de la zona, según recuerda su dueño. Incluso llegó a ser un improvisado colegio electoral en 1995, cuando a última hora se descartó el local previsto en una fábrica de mármol y se trasladaron las urnas al interior del bar.

Con el paso de los años, Chucho-Casa Emiliano se ha reinventado. Durante la pandemia, el Ayuntamiento autorizó la instalación de una terraza que, en principio provisional, terminó convirtiéndose en permanente. Gracias a ella, el negocio ha ganado nuevos clientes, especialmente en las mañanas, atraídos por sus populares bocadillos de tortilla.

Hoy, con más de 120 años de vida, el bar continúa siendo un símbolo de tradición y resistencia en La Orotava. Aunque Chucho no adelanta demasiados detalles, reconoce que algún familiar podría seguir al frente en el futuro. Quizás así se garantice que el local mantenga su historia viva durante otros cien años.

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